~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


sábado, 19 de octubre de 2019

El fantasioso fresco


Imaginaos que vais por la calle y os entra sueño, y pensáis, voy a llamar a cualquier timbre y diré lo siguiente: oye que tengo ganas de dormir y seguro que tienes una cama ahí en tu piso, ¿me dejas entrar?. Algo así hacen todos los que llegan a mi blog sin molestarse en leer ni dos frases, buscan el formulario de contacto, y vamos que nos vamos porque hay prisa.

Reciente mensaje recibido en mi buzón:
Siempre he tenido la fantasía de servir a una mujer, una especie de ama que me utilice para sus juegos, no se si es aquí donde puedo encontrar a esa Ama. Yo soy casado y tiene que ser discreto.

Los que conocéis desde hace tiempo en qué línea estoy, habréis pensado que este tipo no pudo tocar a una puerta más equivocada que la mía para sus planes. No, “aquí” no hay amas de esas porque solo estoy YO y desde luego no soy lo que buscas. Pero ya aprovecho para comentar lo que les pasa por la cabeza a esta clase de no-sumisos, que llegan con su ego por encima de todo lo demás, ya que esta clase de mensajes dejan claro que todo gira en torno a ellos (clave para detectar a un falso sumiso en un minuto).

Veamos. Siempre tuvo una fantasía, sexual para más señas. Porque mira que lo tiene fácil si quiere servir a una mujer, la suya sin ir más lejos. Pero no, claro, tiene que ser “una especie de ama”. Para muchos, eso de ser Ama te quita identidad como mujer, ya dejamos de ser una mujer (como las suyas jajaja), ni siquiera somos personas, somos un disfraz con patas, una cosa rara que encaja con sus rarezas, un objeto en definitiva para calentarse cuando su agenda matrimonial les deja un hueco.

Tiene que ser discreto, dice el individuo. No vaya a ser que te presentes en la puerta de su casa disfrazada de latex y se asusten todos los vecinos. Estoy siendo irónica pero no tanto, que algo así me han llegado a decir en más de una ocasión. Pero ya sabemos que la discreción va más en la línea de que no se entere su parienta, porque obviamente aunque lo llame juego, es una traición como un piano, y él es consciente de ello. El tipo se pondrá cachondo con otra mujer, por limpiarle el polvo, vestido de chacha o no, y ya aunque solo ocurra eso, es una infidelidad. ¿Que no lo tenéis claro? ¿Que solo cuenta el folleteo como infidelidad? Entonces estáis más anticuados que vivir en una caverna vestido con una piel de oso.

Por tanto, recapitulando, y traduciendo, este hombre busca lo siguiente: mujer, o farola con falda, que le caliente el pirulí mandándole fregar platos, a pesar de que en su casa él no querrá ni bajar la basura, y que sea cómplice de traicionar la confianza de una esposa, en horario a convenirle a él, y que jure que se alejará a 500 metros de donde pueda estar ese tipo en otro momento que no sea una sesión en un motel clandestino, y si por desgracia se lo encuentra por la calle se hará la muerta... ¡Pues mucha suerte en tu búsqueda! XD


¿Qué gana una mujer dominante con esta clase de proposiciones a medias? ¿Por qué escoger a un casado cuando hay miles de hombres libres? Deberían buscarse a una casada, pero también ellas pueden hacer el mismo razonamiento y buscar sumisos solteros, que se adapten mejor a su agenda.


¿Qué alternativas tienen estos que buscan la cuadratura del círculo para tenerlo todo sin perder nada? Pues no sé, es difícil enmendar un error que comenzó años atrás por cobardía, pero veamos:
Sincerarse con la mujer y con ellos mismos, que solo tenemos una vida.
Pagar por ese juego, o sea, buscar una dominatrix.
Apuntarse a una ONG y colmar esos deseos de servir.
Clicar en el enlace a mi otro blog de Citas femdom donde espero que los rotos y los descosidos se encuentren felizmente y dejen de molestar en casas ajenas.

De nada. Aunque no me dieses las gracias, que eso del respeto es normal que no lo practiques cuando no respetas a la, en teoría, mujer más importante en tu vida.