~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


jueves, 25 de julio de 2019

Reseña: Femdom, un libro de Laura Garmendi



Si en el libro  del post anterior me llamó la atención la portada y dije, tengo que leerlo, con este mucho más. Un libro con un título tan ambicioso y contundente como Femdom, tenía que leerlo sí o sí. Antes de entrar en materia tengo que decir, a modo de resumen, que el título me parece inexacto, pues debería llamarse Femdom en el mundillo liberal, o algo así. Lo que parecía la historia de una pareja que se introduce en la Dominación Femenina, da paso a la experimentación sexual y la búsqueda de nuevas sensaciones. 

Empecemos por la sinopsis de la autora:

Laura Garmendi (pseudónimo) narra el proceso que la llevó a descubrir el mundo de la dominación femenina o femdom.

Tras las dudas iniciales, va descubriendo un nuevo mundo de sensaciones y experiencias muy excitantes. Paralelamente, reflexiona sobre esa forma alternativa de vivir la sexualidad y las razones que pueden explicar los deseos de dominación y sumisión.

Antes de saber de qué iba, me interesaba mucho leer la historia de cómo una mujer se introduce en el mundo Femdom a ciertas alturas de su vida, por compararlo con casos como el mío, que siempre lo tuve claro, de una manera u otra, aunque no supiera que tenía nombre aquello. Para mí dominar es una necesidad y un instinto natural. Sin embargo, cuando el hombre es el que introduce a la mujer en esto, en la mayoría de los casos no se trata de mujeres que han estado reprimiendo el instinto de dominar (como si se pudiera hacer tal cosa, ejem).

El libro es un relato autobiográfico, o al menos eso cuenta su autora, aunque a veces tenemos fragmentos narrados por su marido, o incluso por otras personas. En ese sentido desorienta un poco y no queda claro si es realidad o ficción y a ratos hasta parece salido de la mente de un hombre, porque incluye todo el repertorio típico de fantasías masculinas.

Antes de seguir, paso a comentar la parte literaria de manera breve. Está escrito de forma correcta, apenas contiene erratas, aunque se cuelan notas de corrección como "eliminar coma", "sustituir por", que dan una mala impresión de autor novel. O detalles como decir que despierta a las 7.30 y cuando sale de casa un rato después siguen siendo las 7.30... El estilo narrativo es bastante sencillo, como en una especie de diario, dividido en capítulos que se abren con una imagen relacionada con el contenido del mismo.

Hay mucho sexo explícito pero también se habla de otros temas, como política, maltrato doméstico, teorías que relacionan religión y sado, teorías freudianas, etc. Para los más fans de mi blog, os aviso de que hay poco en común entre mi concepto de femdom y el que plantea este libro, que se hace eco de lo más típico del porno femdom y las webs de Dóminas Profesionales y en general de las sesiones BDSM con las prácticas habituales. Aparte de los límites razonables y de compatibilizar pareja y femdom, hay poco más en común entre nuestros puntos de vista.

Tal como dice la sinopsis, el marido la introduce en el mundo femdom cuando le confiesa sus fantasías de sumisión tras 15 años de matrimonio. Me parece bastante tiempo, pero bueno, al menos lo confiesa, que ya es algo que otros no hacen ni en sueños y al menos no busca una amante-Ama a sus espaldas. La protagonista-autora, para la grata sorpresa de su marido, se apunta más pronto que tarde al catálogo típico al completo y en ese sentido aporta poco nuevo más allá de los clichés que se perciben desde el mundo vainilla. La velocidad que pilla la mujer quita el hipo, como reconoce ella misma, con un toque de humor a ratos, o esa fue mi percepción.

El motivo principal por el que no he sentido conexión con la historia es que el mundo liberal o swinger está muy presente, como si BDSM y liberal fuesen mundos que van siempre de la mano por apartarse de lo convencional ambos. La promiscuidad sexual es algo tan respetable como el celibato o como la exclusividad monógama, siempre que sea dentro de unos límites éticos, pero el hecho de que  parezca algo habitual o casi obligatorio para Amas y sumisos me parece una especie de dictadura que intentan imponer en ciertos círculos, cuando además implica un ataque a los cimientos de la Dominación Femenina en algunos conceptos: todo el asunto de la cesión a terceros, los cuernos, el usar al sumiso como putita y demás, para mí es el mismo machismo de siempre, aunque se cambien los disfraces, como he explicado a lo largo del blog. Ante ese tipo de prácticas lo único que veo es adoración al falo, mujeres que necesitan un artilugio para dominar y hombres que no se someten al poder de la feminidad. Lo malo de todo eso es que está tan extendido que echa para atrás a los que pueden tener sentimientos de dominación y sumisión latentes pero que no se identifican con la bisexualidad o con la parafernalia, como lo de disfrazarse de chacha. Pocos hombres se ven favorecidos vestidos así, y si se hace por humillación, eso equivale a humillar a todas las limpiadoras del planeta.

No falta tampoco el sadomasoquismo, ni los castigos corporales "para demostrar quién manda". Si una mujer necesita un falo de goma y un látigo en la mano, se pone en la piel del macho violento de toda la vida. Pero dejémoslo en que se trata de juegos de rol, otro concepto que no comparto, pero es que es natural que no me identifique con casi nada de lo que ocurre en el libro. Yo no juego, ni mi 24/7 es una sucesión de prácticas y protocolos. Explicar esto es largo y ya está en el resto del blog, pero por poner otro ejemplo, lo de sodomizar se supone que es humillante porque el sujeto pasivo siempre resulta humillado, con lo cual están diciendo que todas las mujeres son pasivas humilladas en el sexo convencional.

Cuando leo libros eróticos, me interesa también la dimensión psicológica de los personajes, y de esto sí hay en el libro, aunque quizá no con los matices que yo siento cuando domino. En ese sentido me gustó más el libro del post anterior sobre BDSM gay a pesar de ser yo mujer y hetero, y de estar escrito por una mujer vainilla. Echo en falta que la protagonista transmita lo que supone dominar y sentir que alguien se somete en un sentido amplio. Mas allá de las sesiones le repele que sigan con el "rol", y claro, es que cuando no surge de dentro, es un papel que acaba cansando. Pero lo que abundan son escenas de sexo, las  hay de todos los estilos: tríos, en grupo, lésbico, etc. Es más sexo liberal que femdom, en resumen, por no repetirlo mucho. Es la historia de cómo una mujer se adentra en ese mundillo, casualmente en un rol de Ama, pero lamiendo entrepiernas como si no hubiera un mañana :P, es una vainilla que casi de la noche a la mañana se vuelve Ama y bisexual y lo que se tercie. Me choca que se recalque que no buscan una relación radical y sin embargo aceptan el típico contrato casi de pé a pá y no ven peligroso abrir la pareja en plan Sodoma y Gomorra. Como nota positiva, más allá del dormitorio, ella también intenta que él mejore de hábitos; al menos ese enfoque lo comparto.

Agradezco a la autora que me enviase el libro y con este post no pretendo hundir su obra, simplemente su enfoque no es el mío, y por desgracia para los que estamos en otra línea menos tópica, su retrato del femdom es el que más abunda, o al menos eso parece o es que hacen más ruido, no sé. De hecho sé que el libro le encantará a muchos sumisos que comparten esa perspectiva y seguro que lo querrán leer, y lo van a descubrir mediante este post. Dudé sobre si hacer la reseña finalmente porque el libro no era lo que esperaba, pero decidí que era positivo para volver a tocar temas interesantes. Así que al hilo de esto, reivindico, como vengo haciendo desde hace años, que otro femdom es posible, que un Ama no es sinónimo de devoradora compulsiva de sexo en todas sus variedades. Que no critico quien viva así, pero que abunda demasiado esa idea, mires donde mires. También echo en falta que la mujer saque su lado dominante en vez de esperar a que sea el hombre el que le muestre el camino. Los caminos del femdom son inescrutables, y no pretendo decir que una mujer es menos dominante que otra que lo tiene claro sin que un hombre se lo descubra, pero son tantos los casos de sumisos con pareja vainilla que me han contactado a lo largo de los años pidiendo consejo sobre cómo llevarlas al lado oscuro, que al final algunas aceptan por temor a perderlos o por simple aburrimiento.

Justo así comienza esta historia, como podéis leer en el fragmento gratis en amazon. Una pareja en un domingo de aburrimiento juega a contarse sus secretos inconfesables: ella odiaba al machista del padre y él desea que ella sea su Ama, ya que acudió a una profesional del sado tiempo atrás y ese recuerdo lo atormenta. Ella reacciona con cierta naturalidad y entre otras cosas dice que podría tener amantes, con lo que el tema  cuckold aparece muy al principio como antesala del mundo swinger que lo inundará todo. Tampoco me llama el mundo swinger, y los casos que conocí eran tipos aburridos intentando añadir picante en una relación apagada, y que una vez pasada la novedad, vuelve a ser otra rutina que se abandona o se siguen buscando experiencias cada vez más fuertes. Oye, que habrá de todo, simplemente digo la impresión que tengo yo.

No es el momento de volver a explicar cómo abordar el asunto con tu pareja vainilla porque esto va a quedar demasiado largo y ahí tenéis el archivo de posts, pero aprovecho para dar un par de pinceladas. Desde luego el chantaje emocional y la manipulación no son el camino. Y si eres una mujer que no sabe realmente con quién se ha casado, y te ponen como pista la película de 50 sombras, lo normal es que pienses que él quiere que seas sumisa. Lo mejor es hablar claro y con sutileza. En ese sentido, menos mal que ella es sensata y dice cosas como "cuando lo tenga claro seré sincera contigo, no como tú por cierto". La excusa que pone él, lo de pensar que no podría encontrar a una mujer compatible con sus fantasías y que solo hay profesionales, es un triste tópico. No abundan quizá las Amas no profesionales, o somos una minoría entre tanto sumiso, pero alguna no se apuntaría a serlo abiertamente si cree que tiene que cumplir con todo lo que dice Elise Sutton, a la que también se nombra en el libro, para criticar su concepto de supremacismo femenino, con el que tampoco me identifico yo.

El primer paso que da ella es acudir a una psicóloga, lo cual me parece bien si ves que lo necesitas, pero hay que tener cuidado porque no todos los profesionales están especializados ni preparados para asesorar en estos temas. Y ella le dice:
"Me preocupa volverme neurótica con una parafilia que nunca necesité..." En esa frase creo yo que queda patente que la chica no es precisamente Dominante por naturaleza. Y por eso resulta poco creíble que en la primera sesión ella esté tan metida en el papel.

Creo que a partir de ahí el libro se desmadra un poco, y todo el mundo parece estar metido en el BDSM o muy dispuesto a ello, empezando por la psicóloga, como podemos leer en las primeras páginas. Y tras la consulta, viene la visita al sex-shop, donde compra látigo y fusta, así para empezar...

Por resumir, dado el planteamiento de la historia, no podía salir algo muy diferente al resultado. Compatibilizar amor de pareja y sesiones a mi me parece genial (a falta de llevarlo al terreno de las no-sesiones y vivirlo de manera sana y natural 24/7), apuntarte al femdom por sugerencia de tu pareja, también me parece buena idea siempre y cuando ella no sea sumisa, pero llevarlo todo al terreno de la experimentación sexual con terceras personas como si fuera un "must"... eso suena a intento de monopolizar el concepto femdom. En este libro, al entorno liberal se añade todo el repertorio de tópicos BDSM, algunos en mi opinión infiltrados desde posturas incluso opuestas al femdom, como el asunto cuckold que tanto rechazo me produce porque esconde muchas veces la fantasía machista de añadir placer al someter a una mujer a la cual se cede falsamente el poder por disfrazarla de dominante, mientras el supuesto sumiso finge sentir humillación y sacrificada entrega, cuando en el fondo está convirtiendo en una puta a esa Ama de cartón. Es el problema de los juegos de rol, que no sabes lo que hay realmente detrás del actor o actriz, y personalmente creo que faltan testimonios de personas que no jueguen sino que sientan esos instintos naturales y no necesiten recurrir a artilugios, a terceras personas, a cumplir catálogos, etc. y que vivan de manera sana y cotidiana la jerarquía de poder. 

Me ha quedado larga la reseña pero es que el libro toca muchos palos y quería dejar clara mi opinión de manera constructiva.


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2 comentarios:

  1. Completito spoiler ... xDD (Bueno, de todas formas no iba con idea de comprar el libro, que con la vida real ya voy servido!)

    Es lo que también comentaba en otro foro: que no veo necesariamente "femdom" ni el tema de la "feminización" del sumiso ni los cuernos. No ha porqué ir unido. Más bien pienso que el sumiso debe esforzarse por ser útil a su dominante en todos los sentidos, también en el sexual, y lo más normal es que a la mujer que te ha elegido como pareja le gustes como HOMBRE. Puede que le vuelva loca el sexo oral, pero igual también le vuelve loca tener sexo completo. En ese aspecto que el sumiso insista en quitarse de en medio como varón me parece un defecto en su entrega más que una virtud.

    También entiendo que haya casos en que puedan propiciarse y suceder esas situaciones de cuernos y/o feminización, porque a la dominante le guste o apetezca eso, lo desee y el sumiso acate.

    También entiendo la parte de excitación del sumiso con la sensación "ella tiene toda la libertad, yo no tengo ninguna" o la sensación de "verse excluído como pareja para verse más como esclavo" ... pero no deja de ser una paja mental del sumiso. Ni le da más libertad o poder a ella el optar por el poliamor, el polisexo (igual incluso le puede complicar la vida y quitarle libertades o autoridad en diversos aspectos) ni es incompatible ser pareja con ser absolutamente obediente -con vocación militar o benedictina en ese voto de obediencia- y entregado-dedicado a ella

    Tengo que comentar en este tema porque yo sí soy de esos sumisos con pareja aparentemente vainilla (aunque conociéndola veo que tiene madera de dominante: al final para que sea feliz tiene que ser lo que ella quiere como ella quiere, y no hablo de juegos)

    Lo que sí veo necesario para alimentar la sumisión es la castidad del sumiso. Con mi mujer tengo ya prohibido el masturbarme en solitario. Sólo podré llegar con ella presente (si le apetece permitirme tocarme o ella misma quiere) o bien con sexo completo con ella, cosa que no ocurre desde hace casi seis años, aunque lo vamos a retomar en breve - cuando ella quiera y como ella quiera.

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  2. Visto que ella sí tiene esa madera de dominante -igual no se excita sexual o mentalmente dominando como te puede ocurrir a ti desde niña como me ocurre a mí siéndolo desde niño, pero sí tiene que ser lo que ella diga ... en todo en lo que ella tiene interés. En lo que no, le da igual y se deja llevar; mi forma de hacer, desde un año ha sido la que ya he contado:

    1) asumir y regalarle que yo hago todo el servicio doméstico (menos lo que ella puntualmente quiera hacer o ayudarme, que es mínimo y cada vez menos)

    2) Desde hace un año, también la castidad propuesta. Pero era algo unilateral, propuesto por mí y aceptado por ella. El primer intento aguanté seis meses. Ella misma no lo vió importante y al final sin el aliciente de saber que para ella fuera importante acabé sucumbiendo y me masturbé. Luego propuse lo de las semanas con premio si pasaba de una nota. Premio era poderme masturbar la semana siguiente si lo lograba. Estuvo funcionando pero al final siempre me puntuaba por encima (es más una vez me subió nota porque pensó que con el 7 ya podía masturbarme y cuando le dije que aceptaba otra semana sin "fiesta" me dijo "ah, entonces toma un 8) y eso quitó el aliciente extra que tenía.
    Desde hace un mes, la cosa es más dura: fin de mis días de masturbación en solitario. Sólo orgasmos con ella, como he comentado. A eso sí le veo más visos de continuidad. Mucho más si logro darle el sexo que ella quiere

    3) Obediencia. Todo el año ha sido así, pero desde hace un mes lo he tomado como una máxima: "cualquier petición, sugerencia, deseo o idea (factible) pronunciada por ella se convierte en mi PRIORIDAD" sin excusas, sin pensar o juzgar si es una tontería o es importante, sin darme tiempo a pensar si estoy o no de acuerdo. Mi prioridad vital. Lo más importante que tengo que hacer a continuación antes de seguir con mi vida. Obediencia ciega (obviamente confío en mi mujer) Obediencia franciscana, benedictina, militar. Obediencia activa.

    Lo está notando ... y noto cambios. Ya empieza a "pedirme" (mandarme) cosas que antes no las hubiera mandado. Sabe que al poco las tiene.

    Esa es verdadera dominación: mi yo se aparta, se achica, y se funde con el suyo para lograr sus deseos. No se juzga, no se demora, no se excusa: se cumple.

    Sí que echo en falta (y no sé si por ello soy mal sumiso) el ser castigado si mi servicio no se ha hecho correctamente. No porque tenga fetiche del castigo o porque me guste en sí ser castigado (un castigo es un castigo: si me manda como un crío de cara a la pared del salón una hora, no iba a estar precisamente a gusto) pero sí sería una señal potente que me mandaría sobre sus ganas de ser servida por mí de forma adecuada a ella, como merece. Y aunque me esfuerce en hacerlo, soy humano, acabaré fallando o flojeando.

    El día que perciba ese paso, sabré que no habrá vuelta atrás de verdad: que ella desea mi esclavitud y no está dispuesta a que me eche para atrás.

    Nota, hablando con ella sabiendo mi deseo de que ésto no tenga vuelta atrás, su comentario ha sido "¡qué suerte!!" acompañado de una sonrisa

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