~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


domingo, 20 de mayo de 2018

Por qué funciona una relación femdom, y por qué no



Esta pregunta puede dar para ríos de tinta, así que voy a resumir cómo lo veo yo. Para empezar, una relación femdom es como otro tipo de relación, es decir, al menos para personas como yo que tenemos esto como nuestra única manera de relación erótico sentimental a tiempo completo, aunque imagino que si se trata de algo esporádico también tiene los problemas típicos en esos casos. En definitiva se trata de dos personas, con sus altibajos, sus problemas, su mayor o menor grado de compatibilidad, sus intereses comunes y propios, sus planes de futuro, etc. Pongo todo esto en primer lugar porque es la base, y mirando al pasado, fue el principal problema para que una relación no funcionase en mi caso. Pesa siempre mucho más el factor persona que el tema femdom. Quizá para una sesión suelta te da igual con quien sea, pero incluso ahí tiene que haber una conexión y un entendimiento, por muy frío e impersonal que sea el contacto. No somos máquinas, creo, aunque ojalá inventen pronto las Amas-robot y así más de uno cumpla sus fantasías egocéntricas sin incordiar a ninguna mujer.


Vamos a dar por sentado que la compatibilidad personal existe, pero de verdad, eh, no un espejismo pasajero, o una impresión que se saca tras unas semanas en las que uno o ambos fingen y maquillan su forma de ser con tal de que la otra parte los acepte. Es algo que lleva tiempo, por supuesto, y es otra condición para que una relación femdom funcione: no precipitarse, no creerse las palabras bonitas y las buenas intenciones de un sumiso que a lo mejor el año que viene por estas fechas te dice o demuestra lo contrario, esperar a ver si esa mujer que dice ser dominante vocacional cambia de opinión en pocos meses, etc. Así que tiempo al tiempo, y ver si las diferencias inevitables que van surgiendo se pueden limar o si son infranqueables.


Entremos ahora más en materia femdom. Para mí lo de persona y sumiso van de la mano, nunca intenté conocer a un hombre sin plantear desde el minuto uno la clase de relación que me funciona. Si sacas de la chistera tu sumisión con esa chica que te llena en los demás aspectos, es como jugar a la ruleta rusa. Ella podrá amoldarse a tus gustos como un gesto de amor, y no me parece ni bien ni mal, pero piensa que lo justo es que tú también te amoldes a los gustos de ella, y si te parece una barbaridad que le cumplas la fantasía de convertirte en mister Grey, ahí tienes la respuesta de cómo se siente alguien cuando intentan llevarle por un camino que no es el suyo.


Voy a centrarme ahora en el caso ideal en el que hay afinidad personal y compatibilidad femdom. Ojo, no es tan fácil como decir yo soy Ama y tú sumiso así que vamos al lío. El abanico femdom es amplio, y en mi opinión engloba demasiadas cosas que ni siquiera deberían estar ahí, porque es simple egoísmo masculino disfrazado de sumisión, y hay prácticas que son variantes de la sexualidad que no encajan con lo convencional y acaban también en el saco bdsm. De manera que lo habitual es que el sumiso llegue pidiendo tal y cual práctica, casi siempre dando por sentado que tú, por definirte como Ama, vas a acceder a todas y cada una de ellas. Está bien y es inevitable hablar de las prácticas, como paso imprescindible para ver la compatibilidad, pero mensajes como “hola ama tengo el ano afeitado y entrenado” (verídico en mi buzón, por cierto), no van en la línea de la compatibilidad sino del “busco esto y nada más que esto y ni me he molestado en averiguar si a ti te va eso, que es mejor molestar a todas las mujeres del planeta con el mismo mensaje de copia-pega a ver lo que pesco”.


Por cierto, si buscas un rollete femdom porque te aburres de tu vida vainilla y sigues leyendo todavía este post, tienes muchos sitios online donde buscar gente que quiera lo mismo. Ah, y a ver si los de tu grupo dejáis de usar la palabra sumiso de una puñetera vez.


Entonces, retomando la situación a la que me refiero de pareja afín con los mismos gustos femdom, la clave de por qué funciona ya casi la he dado. La compatibilidad es la base, y por supuesto tener la misma visión del futuro juntos, aunque ninguna relación viene con garantía de eterna, pero qué menos que querer caminar en la misma dirección, porque cuando cada uno quiere remar en direcciones diferentes, mal va ese barco. Pero voy más allá en el análisis de por qué funciona una relación femdom. Cuando Ama y sumiso están bien juntos, se crea entre ellos un vínculo especial. Sí, vale, lo mismo ocurre con una relación vainilla, y no pretendo decir como dicen otros por ahí que el bdsm es más intenso o incluso mejor que otras relaciones, eso me parece una estupidez. A cada uno le funciona lo que le funciona. Lo que sí ocurre es que se produce otra vuelta de tuerca al introducir el concepto de pertenencia y propiedad. “Soy tuyo”, “eres mío”, son conceptos muy fuertes, incluso políticamente incorrectos. Que conste que me parece fatal cuando alguien cree que posee a la otra persona sin permiso. Por si alguien aterriza aquí por equivocación, en femdom nadie obliga a nadie ni se plantean como relaciones tóxicas que acaban en violencia de género. A ver, que habrá de todo, pero que la base por supuesto no es esa.


Eso de la pertenencia es algo casi adictivo, que lejos de disminuir con el tiempo, te deja con ganas de más. Además, al ser algo aún minoritario, o quizá siempre lo siga siendo, es como una especie de vicio secreto compartido, algo que es difícil de conseguir y que merece la pena mantener. Matizo lo anterior, porque si le damos la vuelta a la tortilla, tenemos algunas razones de por qué no funciona una relación femdom mal planteada. Hay gente que se aferra a quien sea con tal de poder decir que tiene Ama o sumiso, precisamente porque es difícil de encontrar, y en ese sentido me encantaría que fuese algo más generalizado, para minimizar ese riesgo. De todos modos, es fácil distinguir si están contigo por interés o porque les importas como persona. Si tu sumiso o aspirante a serlo solo te busca cada tres semanas para acabar atado en la cama, no te hace falta bola de cristal para saber que fuera de eso puede estar perfectamente sin ti en su vida.


Otro motivo por el que una relación femdom funciona, es porque el sumiso no puede seguir el esquema típico del macho en fase de cortejo, es decir, no puede esforzarse al principio y luego dormirse en los laureles, y si lo hace ya sabe a lo que se expone. En una relación femdom él no sabe bien lo que pasará, tiene que esperar a que ella de el paso, a que marque el ritmo. Los hombres se comportan habitualmente como cazadores, y pierden el interés cuando la presa (nosotras) cae en sus garras. Pero en femdom ellos no tienen nada seguro, deben seguir alerta y ganarse su lugar una y otra vez, y eso, lejos de desgastar la relación, la fortalece, porque supone un reto para ellos, y cobardes aparte, a los hombres les gustan los retos. Además significa no caer en la monotonía, que es algo importante también, porque hay relaciones que mueren por desgaste y desencuentros, y otras por simple aburrimiento.
El tease and denial, para quien no lo sepa, consiste en provocar para dejar con las ganas. No es que sea una frustración constante ni una negación perpetua del orgasmo, se trata de jugar con la excitación, que se mantiene en vilo a elección del Ama. Y esto no es algo hecho para todo el mundo, claro, pero funciona para el que le gusta porque, por hacer una analogía, si tuviésemos siempre vacaciones no las podríamos saborear igual que tras un duro esfuerzo.

Por terminar el post, que me salió largo a pesar de que iba a resumir jaja, voy a comentar, rápido ahora sí, por qué no funcionan algunas relaciones femdom, falta de afinidad aparte. Los errores frecuentes en una relación femdom fallida son: que el sumiso sea falso, es decir, que mienta con tal de llevarse lo que quiere; que viva en una nube fantasiosa desde la que busca una relación idealizada que no existe y por tanto se estrellará contra la dura realidad a la primera de cambio; que lo compare todo con lo que ve en el porno o con otras relaciones; y que quieran ser el super sumiso del universo pero que a nivel persona no puedan ni con su vida.


viernes, 11 de mayo de 2018

Mis no-sesiones con iskandar


No suelo dar detalles íntimos de mi vida femdom en este blog, y es algo que me diferencia de otros blogs de contenido adulto. No me va el exhibicionismo, real o virtual, y en realidad me parece positivo que haya mujeres como yo, que no necesitamos ir de diosas del porno o algo así, para gritar al mundo que somos dominantes, y que no lo somos menos por no tener cuadras de esclavos o por no enseñar carne. Así que espero ser esa especie de portavoz del grupo de Amas que viven el femdom de manera natural y sin necesidad de grandes parafernalias.


Una forma de explicar lo anterior es contar cómo son mis encuentros sexuales con iskandar. Puede parecer una contradicción con lo del no exhibicionismo, jaja, pero todo esto es para dejar claro que no practico sesiones femdom con él, sino que es algo más amplio que eso, y casi opuesto, como voy a comentar. Como inciso, tengo que decir que me parece respetable que la gente haga sesiones o practique el submarinismo, pero a mí me parece frío e impersonal quedar con un desconocido para echar un rato femdom. Y si se trata de una pareja, también me choca que haya momentos de, digamos, paréntesis, en los cuales son Ama y sumiso, cuando el resto del tiempo son una pareja “normal”.


Sin más preámbulo, voy a contar nuestro más reciente encuentro femdom-sexual. Para mí es una redundancia esto que acabo de escribir, porque el sexo en mi caso es siempre femdom, pero bueno, especifico por si algún despistado acaba de llegar al blog. Y no me va el sexo casual, no podría acostarme con alguien que solo se interesa por mí en ese terreno y que deja a un lado a la persona que soy más allá de eso. Pues bien, ese día en concreto hicimos una pequeña escapada de la rutina y nos aislamos del mundo exterior durante muchas horas. Estuvimos comiendo en uno de nuestros sitios favoritos, como solemos hacer otras veces, con o sin paseo. En esta ocasión no hubo paseo porque queríamos aprovechar al máximo otro lugar especial al que volvemos cada vez que podemos, un sitio muy tranquilo donde se puede disfrutar de una cama king size y, tachán, un jacuzzi tamaño doble. Qué mejor forma de empezar a planear travesuras que relajada entre burbujas. Pero antes hay que llenar el jacuzzi, con lo cual esperamos en la cama, y donde aprovechamos el tiempo también, claro. Tanto en ese momento como cuando estamos en cualquier otro sitio, podemos parecer una pareja vainilla, pero hay detalles que nos “delatan”. Yo escojo primero el menú, el me habla de usted siempre, yo decido si habrá besos y abrazos en la cama o si voy directa a atarlo al cabecero, etc. Pero suelo empezar por los besos y abrazos, como si en vez del aftercare le hiciera el pre-care, jaja, para prepararlo para la caña posterior, juas. No, a ver, ya digo que no hacemos sesiones, simplemente nos besamos porque somos pareja. Y, algo muy importante, yo necesito sentir una conexión emocional antes de hacer cualquier cosa femdom, y aunque se da por sentado que eso es así con una pareja, necesito igualmente ese recordatorio antes de entrar en faena. De manera que no se trata de vainillismo, aunque ya las etiquetas importan poco en ese momento, somos dos personas que se quieren y se desean y lo que pasará después será femdom porque somos Ama y sumiso, así de simple.


Pero íbamos por el llenado del jacuzzi, jaja. Para cuando se ha llenado ya estamos sin ropa, así que al agua que nos vamos. Disfrutamos de estar tranquilos, relajados, y no pasa mucho tiempo hasta que nos acercamos y vuelven los abrazos y demás. Un jacuzzi grande da muchas posibilidades, así que puedo meterle un pie en la boca sin problema, por poner un ejemplo. Iskandar a esas alturas está super excitado, y para su sorpresa, y sin premeditacion por mi parte, ocurre algo que no había pasado hasta el momento entre nosotros, después de más de un año y varios meses de relación: le hago una felación. Una vez más tengo que matizar. El sexo oral no es exclusivo de vainillas ni de extraterrestres, pero en femdom tiene otro significado añadido. Cuando le hago un facesitting o me come el coño, por decirlo claro, yo tengo una posición dominante, es como si lo forzase, aunque él lo haga encantado, pero le encanta aún más el hecho de sentir que abuso de él. Pues bien, lo de la felación empezó con una de mis bromas: ahora podría darte un mordisco en esta posición. Y dicho y hecho. Luego le hice una especie de tortura genital con la lengua en el glande y le rocé con los dientes. No entiendo a las mujeres dominantes que no tienen contacto sexual con su sumiso, y tampoco entiendo esos vídeos porno en los que ella azota o lo que sea al sumiso y al final siempre acaba comiéndole el pirulí. Tal como lo veo y lo vivo yo, su cuerpo está para mi disfrute, y además es una forma más de hacer tease and denial. Y en definitiva, me apeteció y punto, que de eso se trata. Tengo que aclarar que a mí en concreto no me excita demasiado el hecho de lamer un pene, no sé por qué, pero es así. Si me excitase, lo haría más a menudo, y me da igual lo que diga el manual del Ama de bdsm. Sin embargo, al pensar que está en mis manos, que soy la dueña de ese pene en ese momento, que él no sabrá si voy a acariciarlo o a darle un pellizco, todo eso es lo que me pone. El poder y el control, y que él obedezca y se entregue, en resumen es eso lo que me excita. Pero ya digo, la felación es algo inusual para mí y cuando cambié de postura le di un bofetón y le dije, ¿no me vas a dar las gracias? Me las dio, por supuesto.


Nos podemos pasar varias horas en el agua, pero cuando ya los dedos parecen uvas pasas nos volvemos a la cama, donde estaremos varias horas más, parando solo para tomar algo. A mí (a nosotros) nos encanta el facesitting, así que es lo que ocurre con más frecuencia en nuestros encuentros íntimos. También nos encanta (hacerlo a mí y recibirlo a él, claro) el bondage, aunque no en plan muy elaborado de perder media hora para hacer un nudo. Como dije, no nos van las parafernalias. A ver, tengo modelitos sexy y a él le encanta el cuero, porque tampoco es que esté reñido ni que tengamos que renunciar a todo eso, pero no son imprescindibles para meternos en la dinámica femdom, esa es la diferencia con una sesión bdsm. Casi siempre le acabo atando las manos, pero ojo, no está todo el rato así porque entonces no podría disfrutar de sus caricias. A veces lo ato con un lazo, o un pañuelo, o lo que me pille a mano, pero nuestras muñequeras favoritas son estas:


Son una maravilla, porque el interior es acolchado y tienen una pinta estupenda, mucho mejor que unas esposas recubiertas de peluche. Se ajustan a la perfección con las hebillas, y tienen esos aros que sirven para enganchar esa cadenita que trae, que sirve para unirlas entre sí y también unirlas por ejemplo al cabecero. Incluso sirven como collar uniéndolas alrededor del cuello. Así que le até las manos al cabecero también esta vez, y estrenamos un antifaz, con lo que quedó, aun más, a mi merced. Cuando me cansé de abusar de él de esa manera, volvimos al jacuzzi otro rato para rematar el relax del día.


Y todo lo anterior, que en mi caso es lo más natural y normal del mundo, apenas lo he visto en ningún rincón de internet, si acaso en el blog de alguna mujer que busca algo parecido y no lo encuentra. No es fácil de encontrar, por supuesto, pero sirva este testimonio para dejar constancia de que no hay nada imposible en esta vida, por complicado que pueda ser. Y espero que se haya entendido más o menos lo que quiero decir con lo de nuestras no-sesiones, porque al dejar atrás el jacuzzi volvimos al coche y seguimos siendo una pareja al tiempo que no dejamos de ser Ama y sumiso.


domingo, 6 de mayo de 2018

El matriarcado de las Mosuo


No voy a extenderme en dar una lección de antropología, quien quiera que amplíe información. Resumidamente, los Mosuo son una tribu en la que se organizan de manera matriarcal. La línea de descendencia va por la parte materna, lo cual es muy lógico ya que lo único seguro al 100% es la madre de una persona, sobre todo cuando no existían las pruebas de paternidad. Aparte de eso, ellas son las que eligen “marido”, que básicamente es un inseminador, porque los hijos los crían las mujeres del clan y los hermanos de la madre de la criatura.

Lo más llamativo desde el punto de vista femdom es que ellas pueden invitar a todos los hombres que quieran a su alcoba, para “probarlos” y ellos tienen que irse antes de que amanezca. Como ya digo, es un tema curioso y hay más información por ahí, por ejemplo en este enlace:
En esta escena de la serie que traje por aquí de la policía que persigue a un asesino en serie (La caza), aparece el tema Mosuo y al chico le parece una idea genial. Claro, puede interpretarse como sexo libre sin ataduras, pero si lo enmarcamos en un matriarcado, y añadimos el matiz de ella manda y él obedece, ya no le iba a gustar tanto a más de uno. Estaría bien que en esas alcobas no hubiera nada más que femdom jiji.