~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


sábado, 25 de noviembre de 2017

La jefa femdom

Hay un relato en mi primer libro de relatos que se titula La jefa. Va de una jefa (claro...) que aprovecha su situación de poder en la empresa para sacar el posible lado sumiso de sus empleados, en concreto de uno, que promete bastante en ese sentido.
Así que, cuando vi este anuncio, fue inevitable conectarlo con la historia que yo había escrito. Aquí lo traigo, y ojalá haya más anuncios en esta línea. Es bastante sutil y elegante y no cae en la bajeza de poner de tonto a nadie, como ocurre en los anuncios machistas que ridiculizan a las mujeres que no consiguen dejar la ropa de un blanco inmaculado, como comenté en esta otra entrada sobre sexismo en publicidadEl empleado-sumiso es alguien interesante y útil que le hace la vida mejor a su jefa-Ama, en contraposición a esos sumisos que presumen de ser gusanos inútiles y que sólo "sirven" para que les recuerden lo inútiles que son. 


https://www.amazon.es/gp/product/B06XJ66WT4/ref=as_li_tl?ie=UTF8&tag=femdom03-21&camp=3638&creative=24630&linkCode=as2&creativeASIN=B06XJ66WT4&linkId=0b3f40f1e20190504950e0646b756763


viernes, 17 de noviembre de 2017

El androide sumiso


Esta película acerca de un androide la mencioné en una entrada antigua: ¿sumiso o pusilánime? El verano pasado al fin la encontré y fue tan fácil como buscar películas de androides jaja. Bueno, más vale tarde que nunca. Solo encontré la versión inglesa, que se titula The companion. Por resumir el argumento, la historia tiene lugar en un futuro donde existen androides. Ella es escritora y tras un desengaño amoroso se retira a una cabaña para dedicarse a su nuevo libro. Entonces se lleva al androide para que le sirva de criado o algo así. Después modifica el programa que controla al androide para que tenga función sexual y cuando se harta de lo obediente que es (qué tonta...), lo manipula para que sea más “masculino” y tome la iniciativa. Y entonces el androide se vuelve malísimo y está a punto de matarla, como castigo por no apreciar a los sumisos (esto es de mi cosecha, jiji; en realidad a él se le cruzan los cables literalmente).

El caso es que la película me impactó en su momento por algunas escenas y hasta el día de hoy sigo sin entender por qué narices no estaba contenta ella, aparte de que el tipo fuera un trozo de plástico y una máquina, claro, jajaja. No me van los sumisos autómatas, como ya expliqué en este otro post, pero vamos, la manía que tienen algunas de buscarse “machos de verdad” que acaban tratándolas mal, por desgracia, termina siendo un escarmiento para ellas. Y ojo, que no digo que nadie merezca ser maltratado, pero el gusto por los malotes, a veces, se acaba pagando.

En fin, la película me encantó mientras él fue el sumiso y esclavo sexual, y hay algunas escenas que no tienen desperdicio, sobre todo cuando le dicen “es suyo, está esperando instrucciones”... uf, qué calor jajaja.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

La responsabilidad del dominante


Mi sumiso ha cometido una equivocación. Ninguna relación es perfecta y siempre cuento con que puedan pasar estas cosas. Hasta ahora había tenido fallos propios de un sumiso sin una experiencia enorme, y los corrigió sin problema, aparte de acatar mi castigo, claro. Sus circunstancias personales no son ideales, y por eso, cuando lo presenté en sociedad aquí, alabé su faceta de luchador. Pues bien, la equivocación reciente es algo muy gordo, algo que todavía estoy digiriendo estos días. No voy a dar detalles, por supuesto, pero no es algo que se pueda valorar a la ligera, ni algo como por ejemplo una infidelidad, que sería motivo de ruptura fulminante e irreversible. No tengo hoja de ruta para esto y estoy intentando acometerlo lo mejor que puedo.

Mi sumiso no me ha fallado como sumiso, ni siquiera me ha fallado directamente a mí. Se ha fallado a sí mismo. Y claro, a ver cómo se procesa el tema para llegar a una decisión correcta. Si algo se le puede reprochar en el terreno femdom acerca de todo esto, es que se le olvidase que lo que haga con su vida ahora repercute directamente en la mía, y eso sí que es grave para nuestra relación.

Escribo todo esto aquí para que le sirva en su recuperación personal. No soy ni una tonta que aguanta todo, ni una bruja sin escrúpulos. Hemos hablado muy claramente, y al tratarse de unas circunstancias especiales, y en mi caso sin precedentes ni siquiera parecidos, no he tomado una decisión radical de mandarlo a buscar setas al monte. En el momento en que hizo lo que hizo, yo le había dado plena libertad para que arreglase sus asuntos, confié plenamente en su capacidad de manejarse solo en la vida, ya que no quiero un pelele sin voluntad a mi lado, y si alguien no es capaz de enfrentarse a su propia vida, es imposible que mantenga una relación de pareja y de Ama-sumiso con plenitud. Pues bien, no fue capaz de manejar la situación y... la cagó, pero de una manera que no hubiera sido capaz de imaginar yo, conociendo lo que conocía de él hasta el momento, hasta el punto de que he dado un paso atrás, y he decidido que vuelve a estar de prueba como cuando empezamos a conocernos.

Llevar mi collar y estar a mis pies es un privilegio que no se tiene a perpetuidad una vez que doy el Sí. Es una tarea constante, es una demostración permanente de que no me equivoqué de persona, y si me equivoqué, ya vendrá otro que me merezca más. Pero lo grave es que se trata de un error no de sumiso, sino como digo, a nivel persona. Y como digo siempre, si no me sirves como persona, no me sirves como sumiso, y viceversa.

Comprendo que su situación no es fácil, y de hecho admiro su capacidad posterior de respuesta tras meter la pata, y ahí es donde reconozco a la persona luchadora que conocí hasta la fecha, porque si increíble (para mal) me parece lo que hizo en primer lugar, casi de super héroe me parece lo que hizo una vez que reaccionó y vio su error. Queda por ver si este punto de inflexión le sirve para acabar de madurar de una vez o si por el contrario va a ganar la partida la fuerza negativa que lo llevó a donde lo llevó. Espero, por su bien, y por el de nuestra relación, que la película tenga buen final.

He titulado el post La responsabilidad del dominante porque quería comentar este asunto al hilo del suceso reciente. No me siento en absoluto culpable de lo que ha pasado, eso lo tengo claro, y él también. También es cierto que si no lo hubiera dejado solo, eso no habría pasado, creo, o al menos lo creo al 90%, ya que no lo tengo con una correa 24 horas al día. De hecho, no es que me alegre para nada de que le pasen cosas malas, pero al darle margen de maniobra es cuando se ve lo que una persona es capaz de hacer a sus anchas. Tengo claro que le queda camino para alcanzar el punto de sensatez que yo tengo, y espero ser esa guía que necesita, pero ojo, no voy a hacer ese trabajo por él, no soy una madre ni una secretaria ni una psicóloga ni nada que suponga dejar sus asuntos en otras manos. La tarea de crecer como personas no la puede hacer nadie por nosotros. Y si te caes, te levantas, las veces que haga falta.

En El principito hay una frase que dice “eres responsable de lo que has domesticado”. Cierto. Yo, como Ama, tengo la responsabilidad de lo que él haga como sumiso, y en eso no he tenido gran queja hasta ahora. Ni siquiera en lo que pasó el otro día se le puede reprochar que actuase en contra de su sentimiento sumiso, porque atención, resulta que me ocultó cierta información “para no preocuparme”, lo cual crea un cierto dilema ético. ¿Fue buen sumiso al no querer preocuparme? ¿O fue mal sumiso por no decirme toda la verdad? Esto no tiene fácil respuesta, pero en mi opinión personal SIEMPRE es mejor ir de frente y contarlo todo, porque de hecho, las consecuencias fueron negativas, y lo de no querer preocuparme al final se convirtió en preocuparme el triple. Así que, ante la duda, siempre hay que escoger la sinceridad más absoluta. Me cuesta perdonar que no me viese como persona antes que Ama en ese momento, que no lanzase un mensaje de “te necesito”, pero en fin, no tiene sentido darle vueltas al cómo y por qué ocurrió. Pasó y punto. Inciso. En cierta ocasión se reunieron los científicos más importantes del planeta para tratar de sacar una conclusión universal, una verdad absoluta, y llegaron a esa frase: las cosas suceden.

Siguiendo con El principito, hay un personaje, un rey que vive en un asteroide, que le dice: un rey no puede ordenar a un general que se convierta en mariposa y vuele; si lo hace y el general no obedece, será culpa del rey, no del general. Es una frase muy cierta, y en esto volvemos al tema de persona frente a sumiso. No se le pueden pedir peras al olmo, no puedo convertir a alguien en lo que no es, ni obligarle a dejar de ser lo que es. Somos adultos, no soy la maestra de una escuela infantil que moldea una personalidad desde los cimientos. Tiene que haber una base, una buena predisposición. El patito feo no se convierte en cisne por arte de magia, tiene que estar programado para eso. Y si yo no soy lo suficientemente inspiradora en la vida de alguien para que se proponga mejorar, entonces no tiene sentido que sea su Ama, según mi concepto de femdom positivo.

De las nubes más negras cae el agua más pura, según un proverbio oriental, así que ojalá esta tormenta sea pasajera y le sirva para marcar un antes y un después. Cuando nos veamos de nuevo, una vez que le levante el castigo de no verme y se me pase el disgusto, voy a dejarlo sin collar, sin ese collar que no se ha quitado ni un solo día desde que se lo puse, y ya veremos si se gana el siguiente. Eso sí, el próximo planeo que sea aún más bonito, como lo será nuestra relación en el caso de que supere el bajón de manera más afianzada. Madurar no consiste en cumplir años, consiste en evitar errores, y una vez cometidos, cargar con las consecuencias y enderezar el rumbo. Eso espero de ti, iskandar, que sepas retomar la senda que hemos transitado todos estos meses.