~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


domingo, 14 de julio de 2019

Un placer culpable: novela gay BDSM



Cuando vi la portada de este libro, obviamente me quedé mirando fijamente. Ni siquiera me leí la sinopsis cuando contacté con la autora para ofrecerme a reseñarlo. Ella me dijo que era de sumisión masculina, y bueno, sí que lo es, pero no es femdom :( 
De todos modos, lo leí según lo prometido y no me arrepiento. Lo que más me gusta del libro se puede extrapolar a cualquier tipo de relación D/s, así que por eso lo traigo por aquí. Empecemos, esta vez sí xD, por la sinopsis que aparece en amazon:
Una pasión incontrolable y un amor prohibido y peligroso.
Cuando dos corazones encuentran su hogar, un placer culpable puede convertirse en una historia de amor.
La muerte de Charles Petrov habría de cambiarlo todo.
Cuando Daniel descubre que su marido tiene un hermano del que jamás le ha hablado, decide contactarlo para hacerle llegar la carta que su difunto tío escribió para él... Y una vez dado ese paso, ya no habrá vuelta atrás.
Ilya Morózov es un hombre hecho a sí mismo. Oscuro, inteligente y brutal, gobierna desde hace años la mafia rusa en Hawai. Pero ni la sensatez, ni la Bratva, ni siquiera la persecución a la que lo somete su hermano, el fiscal, impedirán que forje un vínculo con su cuñado que va más allá de la amistad.
Lo primero que me sorprendió fue por qué una mujer vainilla escribe Romance BDSM gay, pero por lo que pude ver en amazon, no es la primera vez que la autora aborda el amor gay. El punto BDSM sí es una novedad, y creo que se ha documentado aceptablemente. La historia se desarrolla en Hawai, y aunque el entorno no me parece decisivo para el argumento, sin duda es un aspecto original. No voy a centrarme en la subtrama de la mafia rusa porque me concentré en la historia D/s (dominación/ sumisión) entre los protagonistas. Solo comentar que un libro erótico necesita el contrapunto de algo más que escenas de sexo una detrás de otra para que no sature, así que me parece bien planteado por ese lado.


En general el libro está bien escrito, aunque había varios errores de acentuación: "cómo quieras" no lleva tilde, ni tampoco otros qué, cómo etc., que sin embargo aparecen sin tilde cuando sí que la necesitan. "Porqué" no se escribe unido sin el significado de "un porqué", y algunos fallitos más por el estilo: "lo cierto es no era una mala idea"... falta "que" antes de "no". Pero dejo ya la corrección editorial por mi deformación de escritora y vamos al meollo del libro: el BDSM.


La autora me comentó que no pretendía hacer otra 50 sombras, aunque de partida tenemos a un dominante maltratado en su infancia y millonario, aparte de poderoso en sus negocios. Creo que lo que quiere decir María es que él no se hace Amo por sus traumas infantiles, como le pasaba al Grey, puesto que entonces su hermano también habría llegado al mismo punto. Por cierto, dos hermanos gay me parece demasiada coincidencia, pero en fin, tampoco es imposible.


La historia progresa de menos a más, aunque hay un chispazo inicial innegable entre Daniel y su cuñado mafioso. Y por medio de pequeños detalles la chispa se va convirtiendo en electricidad que todo lo arrasa:


La forma en que lo había llamado señor... Poco sabía aquel inocente lo que semejante palabra provocaba en su interior...
Sintió el deseo y la necesidad de dominarlo.


Por supuesto que entiendo todo eso y me encanta verlo plasmado por escrito, por alguien que además lo observa desde fuera y que conoce el tema por la información que obtuvo.


El Amo ya practica de forma esporádica BDSM cuando lo conocemos, pero Daniel apenas tuvo un par de azotes eróticos en el pasado, así que es muy interesante el camino que recorre hasta que se auto-acepta como sumiso. Hablando de aceptar... No acabé de identificarme con el dominante porque sinceramente me cuesta no tener prejuicios en ese tema:


Hay ciertas cosas que la gente no puede aceptar, Hux: Danny no puede con el hecho de que yo sea un mafioso y un asesino.


...Hombre, es que cualquiera tendría reparos, creo yo, y si encima eres un sumiso novato que duda y tiene que entregarse a un asesino... pues demasiado valor tiene el chico. Pero tranquilos, que la historia va de BDSM del sano, tanto es así que el sumiso solo bebe zumo en cantidades industriales. Bromas aparte, se recalca mucho la seguridad en las sesiones, el aftercare, la preocupación del Amo por el bienestar de su sumiso (rayando casi en el top service), etc.


Destaco este fragmento por eso mismo de lavar la imagen del BDSM:
Pienso que el mundo ya tiene una imagen estereotipada y morbosa de nosotros, no nos hace ningún favor que ésta se fomente. Pese a lo que puedan pensar los demás, no somos depredadores. No buscamos el dolor por el dolor, ni pretendemos abusar o hacer daño a nadie... En el mal sentido. Por eso insistimos en que el juego sea Sano, Seguro y Consensuado: es nuestro lema. Y, honestamente, no creo que tengamos que pedir disculpas por lo que somos o por lo que nos gusta.


Ellos dos empiezan teniendo charlas amistosas y se conocen poco a poco. Nada que ver con el "aquí te pillo aquí te mato" que abunda en el porno BDSM. La historia va más allá de lo físico, aborda también el plano mental y el trasfondo psicológico de las relaciones de poder:


El Shibari me proporciona una sensación de poder y control total sobre la persona a la que ato y sobre la situación en general.
—Debe de ser muy estimulante.
—Lo es —corroboró, asintiendo—. Y, por otra parte, hace que me sienta agradecido. Porque soy de los que consideran la sumisión como un regalo: cuando una persona accede a jugar conmigo, está cediéndome voluntariamente el control y poniendo en mis manos su confianza y su integridad, tanto física como mental. Eso supone un gran gesto por su parte... Y una gran responsabilidad por la mía.


En efecto, la sumisión es un regalo, y lamento que haya "sumisos" que la van regalando alegremente y Am@s que la toman y la dejan como un kleenex.


Me he sorprendido a mí mismo con todo lo que no sabía: la existencia del Top Space


Bueno, yo tampoco lo conozco, jaja. El subspace es algo que casi nadie cuestiona, pero lo del top space crea controversia. Es más propio caer en una especie de trance con la mente en blanco cuando te entregas en manos de tu Dom, pero lo del top space no lo entiendo bien, la verdad. Si alguna vez lo experimento, os aviso :P


hay mucha gente que practica BDSM sin decírselo a su pareja, por los motivos que sean. Salir a buscar un compañero de juegos no es un crimen, ni un pecado


Bueno, con eso ya sabéis los lectores habituales que no comulgo. Yo no juego a sesionar, lo mío es más vivencial, así que buscar juego fuera de la pareja lo considero igual de infidelidad, aparte de que empezar como amigos para sesiones y llegar a otra cosa dada la intensidad del momento es de lo más lógico. Y es que el juego con sentimientos de por medio es otro mundo, como descubrirá Daniel.


Por si aún no te animas a leerlo, dejo estos fragmentos de oro puro; quizá alguien del mundillo no supiera plasmar tan acertadamente las sensaciones y trasfondo de un momento así:

—Le ofrezco mi cuerpo, señor, como un humilde lienzo en blanco para sus ataduras. Por favor, tómelo, pues es todo suyo.
Aquello lo dejó momentáneamente sin palabras: no podía expresar lo que sentía, ante aquel humilde gesto de entrega. Pudo ver la sumisión y la confianza en los ojos de su compañero, junto a un genuino deseo de servirlo y hacerlo feliz.



Porque un Dominante no era digno de llamarse así, si no era capaz de dominarse a sí mismo en primer lugar.


—Gracias, señor. Me gusta como las ataduras me hacen sentir: desnudo y vulnerable. Estoy completamente a su merced.
—Podría hacer contigo lo que quisiera.
—Podría. Y yo seguiría poniéndome en sus manos, porque soy suyo y sé que usted cuidará de mí.


Toda la descripción de las sensaciones D/s me ha gustado mucho. Y como digo, lo que menos, lo de hacerse eco de la corriente que separa y justifica juegos a espaldas de la pareja, que bastante lacra hay ya con eso en el mundillo.


Daniel y yo no estamos haciendo nada malo: no somos pareja y no practicamos sexo, ergo no hay infidelidad. Solo somos dos hombres adultos, que han decidido establecer una relación íntima y de amistad, como Dominante y sumiso.


Sin embargo, hay sexo porque hay eyaculación a causa de las sesiones, y aunque no la hubiera, es algo de base sexual (por poner un ejemplo, no te sometes a tu prima lesbiana si eres una chica hetero), por no hablar de las sensaciones mentales y la conexión personal, así que a falta de un certificado que diga que hay una relación... la hay casi siempre, sobre todo si hay encuentros frecuentes y regulares. Sin hacer spoiler, solo digo que los protagonistas tendrán que replantearse todo eso, y ya desde la propia sinopsis se nos habla de historia de amor...


En resumen, un libro que mantiene la tensión narrativa, que entretiene y que resulta interesante porque representa un avance en la normalización del BDSM, abordado desde la comprensión y el respeto.


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3 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por esta reseña. Lamento los errores y me los apunto para intentar no repetirlos en el futuro (he de admitir que los gramaticales son mi pesadilla: reviso y reviso y siempre se me queda alguno :( Especialmente el tema de la "infidelidad", no quería y me preocupaba precisamente dar un mal mensaje al respecto. Veo que no he logrado evitar eso, así que la próxima vez me esforzaré el doble para conseguirlo.
    Por otra parte, estoy muy contenta de haber podido plasmar de forma coherente y correcta (al menos) el BDSM y las sensaciones de una dinámica D/s en concreto =D No soy ninguna experta en el tema, aunque me haya documentado y me es muy satisfactorio comprobar que, a pesar de mis limitaciones, ese objetivo si lo he logrado: para mí era muy importante "desterrar" la imagen estandar que suele darse del BDSM, porque es una imagen que se vende desde la ignorancia y el morbo y el resultado de eso es que las personas acaban haciéndose daño, poniéndose a sí mismas en peligro, a veces perdiendo hasta la vida, o romantizando algo tan grave como es el abuso en las relaciones afectivas. Por esa razón (y otras que Ama ha reseñado) es por lo que no quería hacer otro 50 Sombras: la cruda realidad es que esta escritora vainilla decidió escribir sobre BDSM como un acto de indignada protesta... Es que soy así, no lo puedo evitar ;)

    Gracias de nuevo por una reseña tan constructiva. Ama, me alegro mucho de que disfrutases con la historia y espero que así lo haga todo el que se anime a leerla :) Lamento los chascos que te hayas podido llevar con ella.

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    1. Gracias por comentar, María. Te deseo éxito con tu obra, que en un balance global tiene más de positivo que de aspectos por pulir. Y, sobre todo, recalco el mensaje positivo que transmite acerca del BDSM saludable.

      Saludos :)

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    2. "es algo de base sexual (por poner un ejemplo, no te sometes a tu prima lesbiana si eres una chica hetero)"

      Es algo de base sexual desde luego. Pero yo añadiría que igual sí te sometes a tu prima lesbiana si eres una chica hetero. La sumisión en sí misma es una corriente tan intensa que la componente del sexo de la persona pierde relevancia.

      El gay es atraído por su mismo sexo per sé. El hetero por el sexo opuesto per sé. El sumiso es atraído por la persona dominante, independientemente del sexo, aunque tenga preferencia por un sexo u otro.

      A mí por ejemplo no me gustan los chicos, los hombres. Pensar en sexo con uno me da hasta asco. Sin embargo todo cambia si entra la componente de sumisión. Yo tuve un amigo con el que jugaba a Amo-esclavo: entraba igual en el sub-space aunque no hubiera sexo entre nosotros (salvo puntualmente en una sola ocasión en que se la chupé porque él quiso que lo hiciera y éramos niños, no era edad de semen pero sí de pis ...). Entraba igual de bien que con una prima de Madrid a la que veía mucho menos de lo que hubiese querido, con la que también comenzó a haber juegos de D-s (o Reina-esclavo) en tierna infancia. O los juegos de Reina y esclavo que tuve en mi última niñez con otra niña, poco antes de llegar a la pre-adolescencia, que implicaron lluvia dorada y servidumbre (básicamente recoger los juguetes yo, dar masajes y obedecer caprichos como traerle agua etc...)

      Es decir: hay a quien le ponen las mujeres. Hay a quien le ponen los hombres ... y hay a quien le pone entregarse y pertenecer a una persona y estar a su disposición y obediencia. Es un sentimiento tan poderoso que supera todo lo demás.

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