~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


miércoles, 7 de noviembre de 2018

Historias femdom felices- Happy femdom stories



Así se titula el libro, o mejor dicho, los dos libros que hasta el momento ha publicado la bloguera australiana Ferns, autora del blog Domme Chronicles. Mi historia con iskandar aparece en el segundo volumen, publicado recientemente, junto con otras 24 historias. Está en inglés, claro, pero lo recomiendo para los que no tengáis problema con eso, porque no es frecuente que se difundan este tipo de historias, repito, felices, o todo lo feliz que puede ser una relación humana, claro.

El post donde se anuncia la publicación es este

Yo pude leer el libro en primicia, porque Ferns me lo envió al igual que al resto de los que contribuimos con nuestras historias a que el libro fuera posible. Así que voy a comentar algunas cosas interesantes que contiene.

Absolutamente todas las historias remarcan la naturalidad del femdom real, alejado de los clichés y las fantasías extremas del porno. Algunas parejas son más de protocolos que otras, pero en ningún caso vive el sumiso encerrado en una jaula 24/7, aunque uno de los sumisos bromea con eso y dice que escribió su historia con la punta de la nariz, ya que su Ama lo obliga a tener las manos atadas a la espalda siempre. A renglón seguido aclara que no es así la cosa, aunque empezó con ese tipo de fantasía irreal.

Lo que más me ha gustado es cuando, en un par de ocasiones, la gente explica que estar con tu pareja complementaria en femdom es como sentirse en casa. Creo que es la mejor manera de explicarlo.

Algunas historias van de poliamor y sadomasoquismo, y con esas no me he podido identificar, como sabréis los habituales del blog. Pero si ellos son felices, adelante.

Es un libro con momentos divertidos y entrañables. Veamos más cosas que me han gustado, extraídas literalmente del libro:

Él es un caballero fuerte a mi servicio, un poderoso segundo al mando que puede tomar un papel de líder si yo estoy temporalmente incapacitada. Se somete por elección, no a la fuerza.

Esto coincide con mi opinión al cien por cien. Nunca me interesaron los peleles ni los que creen que no sirven para nada y se someten como último recurso para pillar cacho. Como dice otra Ama, él es mi pedestal, mi base, el apoyo sobre el cual me sostengo. Y no porque seamos unas inútiles tampoco, claro, aunque algunas parece que solo quieren pintarse las uñas cuando se meten en el mundillo, ejem. Esto otro lo dice una que tiene una relación con dos sumisos a la vez, y aparte del matiz poliamoroso, también concuerdo plenamente:

Estoy profundamente agradecida por lo que tengo con ellos. Me inspira a mejorar constantemente para que siga siendo merecedora de ser su Alfa, su líder, la cabeza de familia, la Maestra. Soy consciente de la responsabilidad de mis decisiones acerca de nuestra familia.

Esto otro lo comenta un sumiso, que intentaba atraer a su mujer a este estilo de vida:

Me di cuenta de que el problema era que mis esfuerzos pasados estaban centrados en realizar mis fantasías y que ella me siguiera el juego. ¿Habría alguna forma de femdom que resultase atractivo a mujeres reales como mi esposa?

Y otra Ama comenta algo que me parece muy cierto también. Y es que mucha gente se queja de que es imposible encontrar pareja femdom, pero no quieren pagar ningún precio. No quieren desplazarse, ni mudarse, ni reorganizar su vida para que encaje otra persona. Si algo es importante, le dedicas energía, así que pregúntate qué precio estás dispuesto a pagar por el amor de tu vida.

Como nota curiosa, una de las historias va de un sacerdote católico que deja los hábitos por seguir otra vocación dormida, la de sumiso. Eso está incluso en un libro aparte, publicado por esa pareja.

Otro sumiso dice que empezó a investigar en internet y nada encajaba con su sumisión, que la feminización lo dejaba frío y la castidad lo mismo. Y es que, si algo se saca en claro con este libro, es que no hay dos historias iguales, aunque tengan un fondo parecido.

Al hilo de esto, pensé en lo que ocurriría si yo lanzase esta iniciativa por aquí. Ya hice hace tiempo un apartado, Testimonio de sumisos, que está bastante inactivo, y casi ninguna historia era de parejas felices. Como mucho, y que yo recuerde, me llegaron por privado historias de hombres intentando meter con calzador a su mujer en esto. Así que, si tienes una historia femdom, real y feliz, me la puedes hacer llegar y le daré difusión en el blog.

El libro de Ferns lo podéis conseguir aquí:

VOLUMEN 1
VOLUMEN 2

6 comentarios:

  1. I'm so glad you are enjoying the stories, and thank you again for yours: I appreciate it so much :).

    Ferns

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    1. Thank you for visiting my blog and for having the great idea of collecting that kind of stories :)

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  2. Igual yo estoy en una de esas "relaciones femdom felices", aunque aún es pronto para asegurarlo.

    A ella, en principio y que yo sepa, no le "pone" dominar, como igual sí podría pasar con otra chica de tendencia dominante; pero ni siquiera eso es esencial para una relación femdom.

    A ella aún no le he mostrado que exista un "estilo de vida" con su etiqueta puesta de "dominación femenina", con esa exposición en internet que muestra que hay mucha gente con la misma naturaleza y por tanto no es algo tan infrecuente ni tan peculiar.

    La forma ha sido simplemente ser yo mismo delante de ella, e ir encontrando encajes mutuos. Y ella ser ella misma, con sus rasgos que sin necesariamente encontrar excitaciones sexuales en dominar, sí advertí desde el principio algunos genuinos de alguien dominante, aunque su dura educación en su niñez los haya pulido hasta el punto de parecer lo contrario; rasgos como querer salirse con la suya sí o sí aunque no lo pida expresamente pero habiendo consecuencias si no es así (aunque luego pida perdón por los excesos, cuando reacciona) y cierta tendencia a que yo tenga que hacer más que ella en casa (estando ambos trabajando) incluso cuando no empezamos más expresamente con ésto y si no era así había quejas.

    De forma más expresa, empezó, como he contado ya por aquí, hace algo más de seis meses (medio añito ya!) con un sistema por semanas, como un juego: ella sería mi reina o jefa, durante una semana, y cada martes se lo vuelvo a pedir (es como pedirle matrimonio cada semana). Ser jefa significa eso: ella manda y yo obedezco y además me ofrecía a hacer yo todo absolutamente todo lo de la casa, lo cual le encantó desde el principio (pa mí que sí que le va eso de dominar). Inicialmente le propuse también que tuviera que pedirle permiso para tener orgasmos pensando en estar más excitado y dedicado a ese servicio pleno a ella. Y ella me dijo que sí pero que tampoco hacía falta... vamos que a eso era más bien indiferente; aunque cuando hacíamos sexo (más bien tocarla por todas partes hasta que se corriera ella o hacerle oral...etc) le solía recordar que yo llevaba 1,2,3,4 o 5 meses sin correrme pero que importaba la jefa, y creo que algo de tilín le hacía esa situación en esos momentos. He estado así casi los seis meses. Un día no aguanté y me masturbé. Se lo conté y me dijo que no pasaba nada si quería desahogarme pero que tampoco me pasara. Así que ahora ya no mantengo esa disciplina férrea al respecto aunque no descarto más adelante planteárselo más seriamente si veo que esta D/s se consolida.

    Seis meses después le sigue encantando que yo me encargue de las cosas (aunque a veces me ve tan liado que ella me ayuda con algunas cosas) Y a mí me sigue encantando cuando me encuentro lo contrario: que no ha recogido nada, ni su ropa sucia después de ducharse, ni la mesa y se ha tumbado a la bartola o se ha ido a clase de zumba o al trabajo: es como recibir una orden silenciosa de ella y un recordatorio de "tú eres el esclavo: trabaja para tu Reina" y ahí es cuando floto.
    O por la noche cuando termino algo tarde, de que las niñas estén listas y acostadas, de que la cocina quede recogida y ella está en el sofá y me siento a sus pies y ella me los pone encima. Floto. O en ese momento en que empiezo a relajarme me pide que le prepare algo que tomar.

    No sé si eso puede denominarse "relación femdom", "feliz" sí es, por ambas partes. A veces le digo que me infrautiliza. A veces cuando le he dicho eso ha dejado de ayudarme, como ocurre estos días. Es posible que aún le asalte el pensamiento de "me estoy pasando" o "es demasiado" y necesita que yo le confirme que al contrario: si llega más lejos yo floto aún más y ella lo puede disfrutar más plenamente y más tranquilamente.

    Creo que aún es pronto. Dentro de seis meses, que hará el año, igual la cosa está más consolidada, ella más tranquila y segura de su posición (de que es más que un juego) y de la mía felizmente aceptada.
    (continua)

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    1. Yo después de eso de que no hace falta una chica dominante en una relación femdom, he leído en diagonal. Pero como digo siempre, si te hace feliz...

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    2. Matiz: no he dicho "no hace falta una chica dominante" sino que no es esencial que le excite dominar. Basta con que realmente le guste estar al mando, que se hagan las cosas como y cuando ella quiere, que le agrade ser servida, que se le den prioridad a sus preferencias...

      Cada semana cuando le pregunto si quiere seguir siendo mi jefa, no me contesta con un lacónico "vale" ni con un "bueno" ni con un "si a ti te gusta..." Me contesta con un "por supuesto", o un "claro! o un "ni lo dudes". Si alguna vez algo estaba sin hacer me ha soltado un "pues vaya mierda de esclavo" y alguna vez mientras fregaba me ha dado alguna palmadita en el culo al pasar.
      Mi teoría es que a ella sí le gusta ser la que manda en la pareja, que es una dominante reprimida por una educación muy espartana, pero al mismo tiempo, en lo sexual -aunque también manda y decide- estoy más confuso, pudiera ser swicht, pues ha disfrutado conmigo ahí abajo y hasta en alguna ocasión me ha dirigido según su gusto (menos de las que querría) y en otras -eso sí ya hace tiempo- ha sacado una faceta de sumisión en la cama.

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  3. (continua)

    Echo en falta el que sea capaz de castigarme si las cosas no están del todo a su gusto, o la casa no esté del todo limpia algún día. El día que me castigue (y no hablo necesariamente de látigos) o premie significará que habrá asumido plenamente el poder que le ofrezco.
    Ya me castiga espontáneamente en algunos aspectos, aunque no sea del todo justo (si tengo que salir a algo de trabajo en fin de semana, que suele ser puntual y la pillo de mala manera, luego tengo castigo de flor caída -que es el peor porque a mí me hace feliz verla feliz y no al contrario) Una vez tuve la osadía de salir en bici con mi hermano apenas tres cuartos de hora, dejándola con su suegra a solas; previamente lo hablé con ella y me dijo que vale -aunque yo sabía que lo decía con la boca pequeña- El castigo fue terrible, dos o tres días enfadada conmigo, sin querer hablarme. También coincidió con el peor momento en que las hormonas andan algo locas -que en ella tiene mucha influencia-
    No me gusta en absoluto pasar por esos momentos, lo paso fatal, me parece excesivo, no me gusta verla enfadada y así, pero desde luego como castigo tiene su efecto: procuro evitar repetir conductas que puedan disgustarla así; y en cierto modo, contribuye a sentirme más dominado por ella, de forma natural, siendo ella misma. El día que asuma de verdad que ese poder sobre mí que le ofrezco le corresponde sin lugar a dudas, seguro que me tocará pasar tragos de esos más a menudo, pero a cambio me sentiré completamente dominado y a su servicio, no sólo porque yo lo haya sugerido y a ella le guste, sino porque tiene que ser así en nuestra relación

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