~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


sábado, 14 de abril de 2018

Dependencia o supeditación en femdom


Me considero una persona muy autónoma, siempre me gusta ir a mi aire, odio depender de nadie, mi ideal en la vida es ser lo más auto suficiente que pueda, y son características bastante “dominantes”, aunque los sumisos también pueden tenerlas, por supuesto. Claro que habría que matizar, porque un sumiso puede ser todo eso en su vida normal, pero respecto a su Ama preferirá que ella le marque los tiempos antes que ir por libre, por poner un ejemplo.

Pues bien, a pesar de todas esas características mías, ocurre que dentro de un contexto femdom me encanta sentir que la otra persona va a ser “mi proveedor”. Con esto no quiero decir que me de un sueldo mensual, o que me compre una casa, un coche o lo que sea. Me refiero a asuntos más inmateriales. Quiero decir que podría acostumbrarme perfectamente a la comodidad de delegar mil asuntos en sus manos, desde simples recados hasta gestiones más complejas. Podría vivir en plan Cleopatra, chasqueando los dedos y logrando cualquier cosa con solo pedirlo. Tampoco se pueden conseguir milagros, claro, pero ya me entendéis: todo lo que conlleva la vida cotidiana podría pasar por manos de mi sumiso. Seríamos reina y vasallo, o jefa y empleado, sin darle un sueldo a él jijiji.

Sin embargo, a diferencia de lo que cuentan algunas por ahí, que dicen vivir sin hacer nada aparte de maquillarse, comprarse zapatos, darse masajes, irse de fiesta, y en resumen vivir una especie de vacaciones perpetuas, como digo, a diferencia de ellas, yo no podría vivir así. No estoy acostumbrada a tumbarme sin hacer nada, de hecho me cuesta parar aunque sea de planear en mi mente nuevas actividades, y aunque me sobrase el dinero no dejaría de trabajar (en lo que me gusta y me aporta mucho más que un sueldo). Es decir, podría dejarme arrastrar hacia la pereza total y dejar que él lo hiciera todo por mí, pero me conozco y sé que eso no me vale. Me acabaría sintiendo una inútil, con una vida vacía, como una muñeca, que más o menos es lo que quieren algunos que sea su Ama: una especie de estatua viviente que nunca se despeina, que está siempre en su trono de hielo, distante, imperturbable, sin pisar la tierra y ocuparse de la vida real. Pues no, no soy así, y nunca lo fui ni siquiera en un rato de sesión jugando a ser perfecta e inalcanzable. Si a ellos se les desinflaba el pirulí por eso, mejor para mí, así me quitaba a los sumisos de fantasía onanista de enmedio.

Por eso, para no sentirme una inútil o una reina atrapada en su palacio de cristal, y sobre todo para no acabar dependiendo por completo del sumiso hasta para abrocharme los zapatos (que serían de taconazo y diamantes incrustados, juasss), yo me planteo la Dominación Femenina como algo que me aporta, que mejora mi vida, pero que NO sustituye propiamente mi capacidad de vivir normalmente.

Este asunto se puede enfocar también desde el otro punto de vista, el del sumiso. Me horrorizaría tener a mis pies un pelele inútil que dependiese de mí hasta para ponerle un cuenco de comida en el suelo. Las fantasías de los sumisos ya sabemos que pueden ser estratosféricas, pero cuando un hombre pretende dejar en manos de su Ama hasta el color de su dentífrico, eso ya no es someterse, eso es caer en un descenso al infierno de la dependencia absoluta y malsana.

Nadie debe perder de vista su propia esencia individual, por varias razones. Por ejemplo, todos esos que quieren ser esclavos 24/7 que renuncian a su propia vida, cuando eso se acaba (y puede ocurrir, por muy entregados que sean, ya que ellos no pueden prohibirle a su dueña que los eche), tienen que partir de cero, quizá desde la pobreza total y tras romper con toda amistad o familia porque ella lo exigió así, y a no ser que sean acogidos por otra ama esclavista extrema de esas, a ver qué hace con su triste vida aparte de colgarse de un pino.

Pero aparte de cuestiones de sentido común, yo prefiero una relación femdom en la que hay dos partes completamente autónomas que deciden ceder parte de su libertad (el sumiso) y aceptar una colaboración en su vida (el Ama).
Esto mismo lo comentaba en cierta ocasión con iskandar en uno de nuestros chateos sobre lo divino y lo humano:


Solo de esa manera cuerda y equilibrada que comento, tienen sentido para mí esos “Sí, Señora” que tanto me gusta escuchar. No dicho en modo robot, o por obligación, o por protocolo, sino porque implica una decisión, un acto voluntario de algo que solo se le regala a esa persona única que es tu Ama.


5 comentarios:

  1. Desde luego que los dos casos extremos, Ama en vacaciones perpetuas y sumiso 24/7 totalmente dependiente, no están ligados para nada a una vida personal plena. Lo digo en el sentido de cultivarse a uno mismo, crecer personalmente, incluso querer y ser querido. Al final, se puede perder la perspectiva y no llegar a conocer realmente a la otra persona.

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    1. Esa clase de relación, tal como la pintan, no tiene nada que ver con querer o ser querido, ni siquiera con ser ell@s mismos, porque todo es rol, es una especie de teatro en la que llevan máscaras externas y también internas para que nadie conozca cómo son de verdad, ya que se rompería el espejismo del femdom de cartón-piedra. Una relación de verdad, del tipo que sea, tiene que soportar sin romperse el contacto con la vida cotidiana.

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  2. En la teoría una entrega voluntaria a otra persona (ya sea simple amor, o decisión de amar, o ya sea con el matiz de la sumisión y obediencia) no debería conllevar ningún tipo de dependencia. En la práctica ya no estoy tan seguro.

    *También para mí es un ideal esa independencia: al menos en lo laboral ya desde niño me veía ejerciendo por mi cuenta (y además exactamente de lo que estoy ejerciendo y como lo estoy haciendo: vamos que he alcanzado ese ideal que ya desde mi tierna infancia imaginaba). Pero al final todos dependemos de todos, incluso cuando no tienes jefe, -y parafraseando a Roig- "el cliente es el jefe"

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    1. A ver, el "enganche" es algo que cuando ocurre no lo ves venir y no es fácil evitarlo, pero si tratas de mantener tu parcela a toda costa, ya es una buena base, y además es beneficioso para la pareja.

      Creo haberlo comentado alguna vez por aquí, yo lo de tener jefe lo he llevado siempre mal. Mi plan en lo profesional viene siendo desde hace tiempo desligarme al máximo de superiores y de clientes abusones. Para mí el cliente no es el jefe, la jefa soy yo de mí misma, en todo caso estamos en el mismo nivel. No se trata de imponer nada por parte de ninguno de los dos, sino de tener una visión común, y si no funciona, a otra cosa, y a buscar otro cliente o profesional más afín.

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    2. Respecto al cliente, matizo: el cliente es el "jefe" pero no manda ni sobre normas humanas ni sobre normas divinas o naturales. El año pasado ya renuncié a un trabajo a medias porque pretendía que certificara más obra de la realizada. Lo cogió otro "profesional" con menos escrúpulos. Entiendo que estoy para hacerle un servicio útil a quien viene a mí, y por ello paga, pero no para saltarme la ley o mentir; de hecho me paga, aunque lo desconozca, también para evitarle problemas legales, con por ejemplo, un banco.
      Pero para lo demás, entiendo que estoy para ayudarle, darle ideas que igual no tiene, acompañarle ... pero para mí la maestría es hacerlo sin imponerle mi visión, sin ni siquiera ánimo de convencerle de mi visión, y sin necesariamente renunciar a ese cliente porque tenga gustos y estilos diferentes a los míos, quizás porque valoro tanto o más esa parte inmaterial y normalmente efímera que se produce en el trato que el producto final. El resultado es que tengo clientes que más de un lustro después entran en mi web y ¡me ponen una valoración positiva!

      Sí, yo también pienso como tú a nivel de pareja: es importante (en la medida de lo posible) mantener tu parcela. Siempre hay un espacio compartido (y cuanto más grande sea ese espacio mejor porque se podrá disfrutar más tiempo con la pareja en las cosas de dos, y el tiempo compartido es vital, y si es de calidad mucho mejor, para la salud de la pareja a largo plazo) y de la misma forma respetar al otro. Siempre digo que quien quiere de verdad al otro, le quiere tal cual es, con su bagaje, con sus virtudes, con sus defectos, con sus manías, con sus gustos... y en ese caso, el respeto por su parcela es automático.

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