~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


sábado, 31 de marzo de 2018

La hombría del sumiso



La supuesta poca hombría del sumiso es uno de los temas estrella, por desgracia, entre ciertos sectores femdom. ¿Acaso un sumiso es menos hombre que un vainilla o dominante? Toda esa pandilla piensa justo eso, es más, basan todo el asunto de la Dominación Femenina en ello. Están convencidos y convencidas de que el sumiso es poco hombre. El tema de la feminización es un buen ejemplo. Estamos hablando de Dominación Femenina y resulta que tenemos a un hombre disfrazado de mujer... “Genial”, y absurdo a más no poder. Porque “feminizar”, si es que eso fuera posible, no consiste en ponerle ropa de mujer a un hombre o mandarle a hacer pis sentado. Si quieren travestirse o hacerse transexuales, adelante, tienen todo mi apoyo, pero no entiendo qué pinta un hombre disfrazado dentro del par mujer dominante y hombre sumiso. Las que lo hacen por humillarlo, caen en el contrasentido de sentirse superiores por ser mujer y al mismo tiempo “degradar” al sumiso porque tenga apariencia de mujer grotesca. Otras lo hacen por el motivo contrario, es decir, por elevarlos de su condición masculina y convertirlos en una mujer guapa. Pero se repite el contrasentido, porque ahí no tenemos femdom sino en todo caso lezdom, que tendría sentido si el Ama es lesbiana o bisexual, pero si es heterosexual no le veo el morbo por ninguna parte. Soy heterosexual, me ponen los hombres, ¿por qué narices iba a considerar poco hombre por el hecho de ser sumiso??? Sería como pensar que yo soy menos mujer por gustarme el femdom. Menuda estupidez.

En supuestas relaciones femdom te das cuenta de que no manda ella, sino él, como si el macho tuviera que mandar siempre. Ya no hablo solo de los que mandan desde abajo, sino de los que solo obedecen cuando dejan de ser hombres poniéndose bragas y chupando penes de goma o de verdad, o cuando ella necesita un arnés para sentirse poderosa como si su vagina no pudiera darle poder. También mandan ellos cuando convencen a su mujer de que serán Amas por acostarse con otros delante de ellos, dándole poder al corneador. ¿Se entiende lo que quiero decir? En todos esos casos manda el elemento masculino de la relación, por mucho que quieran disfrazarlo de femdom.

Otra práctica habitual en los casos de poca hombría del sumiso es ridiculizarlo por tener el pene pequeño. Una vez más, se trata de meter en la coctelera femdom cualquier cosa que se aparte de lo convencional. Y de nuevo tenemos un gran sinsentido: una mujer que “domina” a un hombre burlándose de su poca virilidad es como si yo me burlo de un gato porque no sea un perro. Vamos, que nada tiene que ver con nada. Y en este caso se vuelve a poner el protagonismo en el pene, continuando con la tradición machista de considerar el no va más del poder sexual al falo. Es triste que una mujer tenga que recurrir al pene para dominar, como si no tuviese armas propias. Es lo que ocurre también cuando se usa un CB combinado con el arnés como la base única y principal de la Dominación Femenina, en una especie de castración virtual del sumiso, que se convierte así en “putita”, como ejemplo lamentable de machismo dentro del femdom. Esto lo defienden sus practicantes como inversión de roles, pero... ¿acaso un Amo y una sumisa se disfrazan del otro sexo a la hora de dominar y someterse? Me parece preocupante, la verdad.

Y ya en el colmo de la sinrazón, parece que el hecho de que un sumiso chupe pollas de machos alfa es lo máximo que puede hacer para “entregarse”. Yo no podría sentirme poderosa si obligase a mi sumiso a hacer eso, ya que ahí estaríamos tres personas y la más poderosa sería la que tiene el falo, que lógicamente no soy yo. Se podrá argumentar a favor de esa “sumisión” que el sumiso hace lo que sea porque su Ama se lo ordena, lo cual es una verdad a medias, por varios motivos. Uno de ellos es que la mayoría de los que aceptan hacer felaciones están encantados con eso, así que no lo hacen de manera forzada. Aparte de esto, en el mundo bdsm hay mayoría de la combinación Amo-sumisa frente a la de Ama-sumiso, y cuando una mujer se introduce en el mundillo femdom no es extraño que algún Amo le haga de mentor, y le inculque que lo más de lo más del poder está en el falo, lo cual es hasta lógico que lo diga un hombre porque por supuesto no conoce otro tipo de poder desde su perspectiva. Pero vaya, que de entre todas las cosas que puedes obligar a hacer a tu sumiso escojas justo esa... da que pensar, la verdad.

Despojar de su hombría al sumiso es como si yo tuviera que ponerme barba postiza y usar calzoncillos para sentirme poderosa. Unido a este tema y enlazando con la que está cayendo con la revolución y la contra revolución feminista, no parece que el machismo esté muerto y enterrado, porque donde quieras que mires, el sexo sigue siendo falocentrista, y según eso, tener polla te hace poderoso y tener vagina u otro agujero donde meterla, te hace débil y pasiv@.



Recuerdo el caso de una lectora que sufrió mucho por culpa de un simple fetichista que se hacía pasar por sumiso, que quería que lo obligase a ponerse bragas, como si él solito no estuviera deseándolo. Si le excitaba, no tenía por qué inventarse que era sumiso ni hacer daño a una mujer que estaba dispuesta a cumplirle su fantasía a cambio, tan solo, de que él se portase como una persona en condiciones, porque ella ni siquiera se consideraba dominante y llegó hasta mi blog buscando cómo complacerlo a él. Cuando un hombre simplifica la visión del género femenino centrándose en el aspecto externo, parece que cree que si fuera mujer su vida sería tan fácil como elegir trapito cada día, pero nuestra vida es mucho más complicada que eso, y si quieres ponerte en nuestra piel tendrás que hacerte un trasplante de cerebro y cargar con la parte menos agradable como tener la regla o sufrir acoso, como mínimo visual, por parte de cualquier baboso. Si les gusta lamer genitales masculinos y vestirse de putitas, suelen buscar parejas o amos, pero normalmente ellos prefieren a las mujeres-mujeres, y en cuanto a los amos gays, tampoco quieren estar con un disfraz de mujer. Por eso, el último recurso que tienen es que una mujer los “obligue” a estar con un hombre, algo que están deseando pero para lo que, a falta de valor, tienen que dar el rodeo que comento.

Yo entiendo la inversión de roles de otra manera, como una forma de que dejemos a un lado la etiqueta que nos marca la sociedad: femenino=débil, masculino=fuerte. Opino que puedes mostrar tu vulnerabilidad, y llorar, y dejar de ser ese hombre de hierro que debe poder con todo tan solo porque naciste con pene; puedes adoptar un papel pasivo en la relación sin que tengas que ponerte a cuatro patas y esperar que te tapen el ojete, como también puede ocurrir a la inversa, que te guste recibir sexo anal sin ser gay o ponerte la etiqueta de sumiso. Pero meterte en femdom y ponerte peluca no resolverá tus problemas. “Amariconarte”, sin que para colmo te atraigan los hombres, no es la solución.

Viendo ciertas cosas por ahí, ya no se trata solo de sexualidad o de formas no convencionales de relación, es que cuando hay detrás una serie de conflictos psicológicos, el sexo es lo de menos. Repito, el hombre fuerte y la mujer débil es la gran mentira que se transmite de generación en generación y que contamina incluso al femdom. Si eres dominante, debes tener unas características “masculinas”, polla de goma incluida, y serás la mujer todopoderosa a la que se rinde un sumiso enclenque de espíritu que no está a la altura del macho-man que esperan de él. Mi visión, por el contrario, es que un sumiso sin traumas de esa clase, es un hombre más valiente que la media, porque sabe nadar contra corriente, porque se auto-acepta, porque obviamente no ve nada negativo en estar supeditado a una mujer, en acatar sus decisiones, en anteponer sus deseos, etc. Nada de lo anterior es negativo, siempre que ella tenga la cabeza en su sitio y mire por el bienestar de él, disfrutando ambos de la situación.

Se da por sentado que los hombres son fuertes y valientes, sobre todo en cuanto a competencia entre ellos, y básicamente en el terreno físico. Sin embargo, en cuanto a tener la valentía de mirar hacia dentro, de reconocer sus debilidades, de aceptarse cómo son... en eso fallan, y es hasta lógico porque los han criado con esas ideas, pero es como estar partido por la mitad, es tener que ser duro ahí afuera y sensible a solas cuando nadie los ve. Es tragarse las lágrimas en público o incluso ser incapaz de llorar a solas. Y todo eso desgasta, y para un sumiso que vomita viendo 50 sombras es complicado no estar a la altura de ese estereotipo, pero si realmente queréis lograr el equilibrio entre masculino y femenino, sin miedo a que os llamen gays (como si fuera algo grave, que esa es otra), la solución no es ponerse bragas. ¿Te excita ponértelas? Póntelas, no hay problema, el problema es que no nos haces ningún favor a las mujeres cuando escoges ser “una de nosotras” durante un rato porque no puedes con la losa de tu masculinidad. Queremos hombres más equilibrados, más cercanos a nuestra sensibilidad, no porque seamos sensibleras sino porque somos valientes al expresar lo que sentimos. Nadie nos ha refrenado en ese sentido, también es cierto, pero decir cosas como “llorar es de nenazas” tampoco nos deja en buen lugar.

No eres un hombre de verdad cuando les ríes los chistes machistas a tus colegas, cuando no te atreves a contarles tus problemas por miedo a que te llamen débil mientras ellos fingen no tener problemas ni sentirse vulnerables (lo cual es falso). Me parece lamentable que algunos usen el femdom para volcar todos los asuntos de una masculinidad mal resuelta. Parece que solo hay dos opciones posibles, o se ponen bragas o se tragan los problemas como si no fueran tan humanos como nosotras. Lo de ser un hombre de verdad, según lo entienden por ahí, va en la línea de ser un tipo duro, insensible, castigador, etc., pero yo opino que no debería existir la distinción entre hombre de verdad y el resto, o entre mujeres de verdad y el resto; creo que la clave es ser una persona de verdad, o sea, que todas y todos seamos íntegros, honestos, consecuentes, que escojamos la opción más justa entre todas las posibles más allá de que sea lo fácil o cómodo a corto plazo, que sepamos reconocer que hay un conflicto y buscar ayuda, y toda esa serie de cosas. Habrá quien crea que me estoy desviando del eje del blog, pero no, porque la base de un sumiso o de un Ama es una persona, y si no tienes unos valores como persona, no los tendrás en tu faceta sexual tampoco.


Opino que el machismo afecta para mal también a los hombres, los encorseta en un papel, les pone una mordaza, les impide llorar o expresar sus miedos, y por eso el suicidio es una de las principales causas de muerte entre hombres jóvenes, accidentes y enfermedades incurables aparte. De eso no se habla, es mejor vender perfumes como Invictus con ese mensaje descarado de “sé un tío duro e invencible y tendrás diez mujeres cada día en tu cama.” No hablar de sentimientos y presumir de ligues, ese es el guión que la sociedad espera. Y hablo en presente porque por desgracia sigue vigente. Véase por ejemplo la alarmante “moda” de las violaciones en grupo como triste muestra de lo que la masculinidad significa para algunos energúmenos, y algo por lo que se acaba etiquetando a otros injustamente. Pero sin irme a esos extremos tan horribles, quiero trasmitir un mensaje: inteligencia emocional, eso es lo que necesitamos mejorar, mujeres y hombres, en vez de llamarlo cosas de nenas. Y basta ya de estupideces acerca de hombría de verdad y hombría de cartón-piedra.

La redefinición de la masculinidad afecta a cualquier hombre, pero centrándonos en los sumisos, tienen un doble problema, porque al tema de la masculinidad rancia se añade el hecho de lo mal visto que está un hombre no alfa dentro de una relación. Yo espero que eso vaya cambiando, y por suerte hay cada vez más sumisos que se reconocen como tales desde edades tempranas. Y, como resumen final, para mí un buen sumiso es aquel que no reniega de su género ni entiende la sumisión como su fantasía de ser una putita disfrazada de mujer irreal. Según mis parámetros, lo de ser sumiso consiste en no querer estar por encima de mí en la relación, ni encima tampoco jeje, a no ser que yo se lo pida, y convertirse en un juguete sexual en mis manos, pero no para prestarlo a mujeres y mucho menos a hombres, ni para dejar de usar una de sus piezas ni para usar únicamente esa.


3 comentarios:

  1. En la dominación femenina, como su propio nombre indica, lo femenino significa dominio y lo masculino sumisión. Es tan fácil que incluso los aficionados a los penes postizos (qué plaga) deberían entenderlo.

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  2. Mi opinión es que todo lo que suponga intervenir terceras personas a nivel emocional y sexual en una pareja puede significar la destrucción de la pareja, por lo tanto no es aconsejable. Por pasar una serie de ratos intensos a nivel sexual por una de las partes o por ambas partes, no vale la pena echar a perder una relación de amor, ya sea vainilla o femdom.
    Por ello todo el asunto de los cuernos consentidos me parece una locura. Como poco, un juego peligroso.
    He conocido chicas (al menos dos, tres! que me acabo de acordar de la de la flordelcerezo) a las que les gustaba el femdom que proponían eso, entre otras cosas. No era propuesta del sumiso, sino de ellas. Cuernos consentidos e incluso en algún caso bisexualidad forzada.
    De hecho para mí, eso suponía más un "pero" para hacer un acercamiento, que un "wow". No digo que pensándolo no me excite la posibilidad (por aquello de acentuar la desigualdad "tú eres libre yo no y además te sirvo") pero racionalmente lo rechazo porque pongo como base la pareja y por mucho que la parte consentida lo haga queriendo a su consentidor, somos personas con emociones, y el sexo y la relación emocional con una tercera persona puede hacer pensar a la parte consentida (o dominante si es por femdom) que igual prefiere quedarse con la nueva pareja y prescindir de la antigua.

    Al menos en los harenes clásicos (metiéndome en la piel de una de las concubinas) quedas relegado pero no expulsado. En los harenes modernos te expulsan y a menudo de malos modos y con serias consecuencias para la salud psicológica, física y hasta económica.

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    1. A mí me parece que a cada persona le funciona el tipo de relación que se ajusta a sus parámetros. No puedo criticar el poliamor tan solo porque yo no lo practico, ya que sería como ponerme de parte de los vainilla que critican la D/s. Lo único que puedo hacer es explicar por qué a mí no me va el poliamor, que es básicamente porque considero el vínculo con mi pareja como algo tan especial que no cabe más nadie, y si él quiere compartirme lo veo como que no soy tan especial para él, y si yo quiero buscarme a otras personas es señal de que no me basta con él, La exclusividad en mi caso es un "must", ya los demás que vean la importancia que le dan.

      En el caso de los cornudos consentidos, algunos hasta se "sorprenden" cuando la ruleta rusa les estalla en la cara y ella se va con el otro. Pero en el post no me centro en esto, que ya traté en el pasado, como tampoco me refiero a las cuadras de sumisos. Lo que recalco es que se introduce al tercero (que no es sumiso) porque tanto el sumiso como su Ama consideran que hace falta un macho de verdad ahí. Eso es lo que me parece lamentable y lo que quita sentido al concepto femdom.

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