~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


viernes, 5 de agosto de 2016

Mini relato femdom veraniego

No apetece gran cosa en esta época aparte de tumbarse bajo una palmera, así que, hasta nuevo aviso, vamos a darnos un tiempo xD Os dejo con este breve relato que se me acaba de ocurrir. De nada.



Siempre se ruborizaba, y a esas alturas sabía de sobra que le ocurría solamente conmigo; demasiado atento y servicial, más de lo normal para su papel de empleado. Lo bastante joven como para estar a tiempo de ser moldeado a mi gusto, pero no tanto como para tener que aguantarle chiquilladas. Ya habían transcurrido demasiados meses sin que le hincase el diente en condiciones. De aquel día no pasaría que le lanzase una buena indirecta. Me hice la pedicura y tiré para allá.

En invierno había abusado de sus ganas de complacerme pidiendo que me mostrase todas las botas de la zapatería. Pero daba poco juego meter mis pies en zapatos cerrados, aunque los llevase enfundados en suaves medias transparentes. Sin embargo ahora, con la colección de sandalias, iba a ser muy diferente.

La ciudad parecía desierta y además aproveché la hora de menor afluencia para aparecer con la mejor de mis sonrisas. Agarré el primer par de sandalias con tacón que vi y me senté. Él fingía estar absorto en un portátil, pero sabía que no perdía detalle de reojo. Sin rodeos, le dirigí la palabra.

-Tengo la espalda fatal de estar todo el día sentada en la oficina -mentí-. ¿Te importa ajustarme la hebilla?

Al momento siguiente lo tenía arrodillado frente a mí mientras me la abrochaba con extremo cuidado.

-Ponme la otra también, quiero saber cómo se anda con esto, no suelen ser muy cómodas.

Cuando me levanté para dar unos pasos, él no se movió de su postura. A punto estuve de acercarme para poner la suela en algún lugar de su anatomía.

-Uhm, no le puedes pedir mucho a un tacón de aguja, pero agarran bien el pie. Lo que pasa es que tengo una duda.

Lo miré desde la altura que nos separaba con una pícara sonrisa.

-Usted dirá, Señora, si está en mis manos resolver esa duda...

Volví a sentarme y crucé las piernas, estirando la de arriba, que quedó a escasos centímetros de su cara.

-Pues verás, mi duda es que no sé si cabrá una lengua entre mi talón y la sandalia.

Fue una suerte que no hubiese nadie en la tienda a esa hora, porque mi pie no fue lo único que probó aquella lengua. Y desde entonces no he vuelto a pisar esa zapatería: siempre es una ventaja que te traigan la compra a domicilio.

5 comentarios:

  1. Como dicen los franceses: ¡C'EST FORMIDABLE!.

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  2. Que decir Ama S...Delicioso!!
    En una breve y corta delicatesen tuya nos acaloras a todos.
    Feliz verano ;)

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  3. Breve pero buenazo, uno puede imaginar la sensacion del dependiente de pasar dias de calor y deseo reprimido con la manca satisfaccion de quien ahora solo le queda deseo y recuerdo -w-

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