~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


viernes, 23 de diciembre de 2016

El asiento de atrás- Relato femdom



El día no estaba yendo según lo previsto, la aglomeración en el parking del centro comercial en fechas navideñas les había retenido durante media hora. Y no parecía que la cola de coches fuese a avanzar más rápidamente a corto plazo. Pero decidió sacar partido de la adversidad. No hay mal que por bien no venga, pensó. Y puso en marcha su plan improvisado. En cuanto vio aquel hueco libre resguardado entre paredes, aparcó de nuevo y se quitó la sensación de prisa. El estrés se lo pensaba curar de otra manera.
-Vamos al asiento trasero -ordenó a su acompañante.
Habían quedado un par de veces y no tenía claro si era el sumiso que andaba buscando. Pero para eso tenían que conocerse mejor, y eso incluía comprobar cómo se portaba en ese terreno carnal.
Pareció sorprendido por la orden pero obedeció sin pensarlo.
-Por supuesto, Señora, ahora mismo.
Salió del coche y se metió en el asiento de atrás. Sin embargo, ella no hizo lo mismo. Se giró y lo miró sin decir nada. Enseguida él cayó en su error. Volvió a salir y se acercó hasta ella.
-Perdón, debí abrirle la puerta, soy un maleducado, lo siento.
-Sí, sí que lo eres -dijo ella, y le dio un sonoro bofetón en cuanto salió del coche.
Él bajó la mirada y no se atrevió a moverse.
-Arrodíllate -añadió.
Cuando estuvo en posición, ella le agarró el pelo por la nuca y dio un tirón de su cabeza hacia atrás.
-A ver cómo te portas, porque no has empezado muy bien que digamos.
-Soy un estúpido, perdóneme, por favor.
-Ya veremos si te perdono después. Vamos adentro.
Esperó a que ella se acomodase y fue a sentarse. Pero hizo una pausa.
-¿Hay algo que deba hacer antes de entrar?
-Me alegra que lo preguntes. Sí, echa los asientos hacia delante todo lo que puedas.
Hizo lo que le indicó y regresó a sentarse, pidiendo permiso primero. Cuando estuvo en su sitio se quedó muy quieto, con el corazón acelerado. No sabía lo que ella tendría en mente y sentía una mezcla de ansiedad, excitación e incertidumbre difícil de controlar. Empezó a retorcerse las manos, sin saber qué hacer con ellas.
-¿Estás seguro de esto? -preguntó-. Piénsalo bien porque luego no habrá marcha atrás.
Él no deseaba otra cosa que ser suyo, así que asintió con la cabeza.
-¿Nervioso? -preguntó ella, recreándose en la sensación de poder que suponía conocer la respuesta de antemano y sabedora de que era su sola presencia la que le provocaba los nervios.
-Un poco, Señora -respondió él, sin atreverse a mirarla.
Pero eso fue justo lo que ella le ordenó en ese momento, que la mirase.
-Estoy aquí, ¿o te parece más interesante mirar la tapicería?
-Disculpe, no sabía si debía...
Le cogió la barbilla y giró su cara hasta quedar frente a su mirada.
-Pero mira que puedes ser tonto -dijo, con una sonrisa-. ¿No sabes si debes mirarme? Pero si no me has quitado la vista de encima en todo el día.
-Cierto, es usted tan guapa, Señora.
-Pues entonces déjate de gilipolleces y mírame mientras tengas el privilegio de tenerme delante.
-Gracias por el honor, Señora.
Ella soltó su cara, tras pasar una uña provocativamente por su mejilla y luego puso la mano en su cuello, apretando ligeramente.
-En este momento eres mío, ¿entendido?
-Sí, Señora -dijo él con dificultad.
-¿Quién manda aquí?
-Usted.
-¿Y quién me va a obedecer en todo?
-Este perro.
-Bien, parece que nos vamos entendiendo. Aquí dentro hace calor, con tantos coches en marcha.
Se quitó la cazadora de cuero y vio que él dirigía la mirada hacia el escote de su jersey.
-Ahora no me pides permiso para mirar, ¿eh? Serás descarado. Voy a tener que castigarte.
-Como desee.
Ella observó el creciente bulto en sus pantalones, y eso que apenas había empezado la acción.
-No hay mucho espacio, pero cabes de rodillas. Adelante.
Obedeció y observó cómo ella se quitaba el jersey. A continuación, con mirada maliciosa, desabrochó su blusa. Él tragó saliva y agradeció estar oculto de cintura hacia abajo para ella. No sabía si le molestaría notar su repentina erección.
-Pero, ¿será posible? ¿Te interesa más mi cuerpo que mis ojos? Uf, eres como todos.
Se quitó rápidamente un zapato y le metió un pie en la boca. Llevaba medias y él se recreó en aquella suavidad a la vez que cerraba los ojos ante el placer de la excitante humillación. Ella empujó el pie hasta donde podía entrar, haciendo un poco de daño.
-No te estoy dando placer inmerecido con mi pie, es para que aprendas a respetarme.
Cuando él tuvo la boca libre, respondió que no se volvería a repetir.
-Eso espero, ya bastante fastidio es estar atrapada en este lío de coches... Siéntate y quítate la camiseta.
Los cristales empezaron a empañarse. Mejor así, taparía la visión a posibles mirones.
-¿Quiere que le haga algo, Señora? Sólo tiene que pedírmelo.
-No hace falta que me lo recuerdes -dijo ella, mientras recorría con su pie el torso desnudo de su candidato a sumiso.
Llegó hasta debajo del ombligo y se detuvo. No estaban allí para que él se lo pasase bien. Podría ser el caso, pero primero venía el placer de ella. Incluso ese simple gesto fue suficiente para que él se ruborizase a causa del abultamiento creciente en su pantalón.
-Malditas estrecheces... Pero te vas a tumbar de espaldas. Dobla las rodillas o abre la puerta para sacar las piernas, tú verás.
La puerta permaneció cerrada. No era la postura más cómoda del mundo, pero cuando vio que ella se bajaba toda la ropa para sentarse en su cara, se olvidó del dolor en sus extremidades. Se quedó con la mente en blanco, sintiendo todo el peso de ella sobre su cabeza y sin poder respirar bajo aquellos prietos glúteos. No quería tener que salir de allí debajo nunca, pero una voz interna le decía que necesitaba tomar aire, aunque fuera por un segundo. Sin embargo, temía molestarla si se movía o trataba de comunicarse con sus manos. Aguantó un par de minutos más hasta que, por suerte, ella decidió separar su cuerpo.
Se quedó quieto, esperando nuevas órdenes. Ella se sentó en el poco espacio libre para quitarse del todo el pantalón y la ropa interior. Luego le ordenó que se sentase en la parte central del asiento trasero. El espacio entre los asientos delanteros le permitiría cierto margen de movimiento: flexionó el cuerpo por la cintura, extendiendo la cabeza hacia el parabrisas delantero y dejando su culo a la altura de la cara de él. Al instante siguiente estaba aplastándolo de nuevo con su tersa piel. Él dejó caer la cabeza hacia atrás, todo lo que le permitía el reposacabezas, y ella empezó a moverse. Se frotó contra su cara con todas las partes íntimas. El pantalón lo estaba matando. No pudo refrenar el impulso de bajarse la cremallera y liberar su miembro. Con otro acto reflejo se llevó la mano al palpitante pene. Ella se dio cuenta y subió los pies al asiento, a cada lado de sus piernas.
-Pon las manos en el asiento con las palmas hacia abajo y no las muevas -ordenó.
Él obedeció y entonces ella puso los pies encima de sus manos, pisándolo y evitando que pudiera usarlas para tocarse o para cualquier otra cosa. Se sintió tan controlado y humillado que la sangre se le agolpó aún más allí abajo.
Empezó a emitir sonidos guturales; no duraría mucho más sin correrse, y era lo último que le convenía en ese momento. Pero ella no se lo estaba poniendo nada fácil, cada vez cabalgaba su cara con más intensidad y rapidez. Hasta que de golpe paró.
-Quiero correrme pero en esa postura no puedo. Sal, rápido.
Él así lo hizo, semidesnudo como estaba, mirando con aprensión hacia el único sitio en el que podía verlo alguien desde los coches que pasaban a baja velocidad.
-No te quedes ahí pasmado. Arrodíllate.
Se alegró de recibir la orden, pues la puerta abierta hacía de barrera con el resto del mundo. El suelo estaba rugoso y frío, pero cuando vio que ella se sentaba en el borde del asiento y abría las piernas, no le importó nada más. Se esmeró en hacer que llegase al orgasmo con su lengua. Ella puso los pies sobre su espalda, y él se sintió aún más bajo su dominio. La mano apretando su nuca le indicaba que no parase, y así lo hizo, hasta que escuchó los gemidos que demostraban que había logrado su cometido. Él también estaba a punto de eyacular, pero sabía que no tenía permiso y se aguantó las ganas.
Después ambos recuperaron sus ropas y regresaron a los asientos delanteros. Ella parecía complacida pero permanecía en silencio, y él no se atrevía a pronunciar palabra. El atasco en el parking se estaba disolviendo, y en pocos minutos alcanzaron la calle. Dos manzanas más allá, ella detuvo el motor.
-Bueno, tú te quedas aquí -dijo.
Aquello estaba lejos de su casa, él no entendía nada. No pretendía que lo llevase hasta la puerta, pero esperaba al menos que lo acercase un poco.
-Señora, ¿está enfadada? ¿Hice algo mal?
Se giró para dedicarle una mirada directa.
-Antes te pregunté si estabas seguro de lo que íbamos a hacer.
-Y lo estaba. Y lo estoy, porque volvería a hacerlo.
-¡No me interrumpas! Sí, ya sabía que tenías mucha prisa por calentarte la bragueta. Pero cometiste un gran error.
Él no se atrevió a hablar, por si empeoraba su fallo, fuera cual fuese.
-Si. Fue un gran error. Estabas a prueba y no te puedes permitir estas cosas, porque yo no las tolero. Supongo que no tienes ni idea de a qué me refiero, tan ciego como estabas por llevarte el calentón. Y ese ha sido tu error, pensar más en ti que en mí... Dime, ¿me has visto cara de zorrita callejera para estar haciendo contorsionismo en un puto asiento trasero? ¿Acaso crees que no merezco un sitio mucho mejor y más cómodo? Soy una Reina, no una vagabunda.
-Pero Señora, usted misma quería...
-Lo que yo quería era ponerte a prueba. Y no la has superado. Ahora bájate y no me hagas perder más tiempo.
-Pero... ¿No volveremos a vernos? -preguntó el sumiso con un hilo de voz.
Ella hizo una pausa antes de responder, aumentando la angustia que sentía él por haberle fallado.
-Pídeselo a las Reinas Magas y diles que no te traigan nada más, porque el regalo de tenerme tan cerca ya te lo llevaste. Adiós y felices fiestas...



domingo, 18 de diciembre de 2016

Música femdom

Evidentemente no existe tal cosa, jaja, por desgracia. Pero hace tiempo que no traía canciones con letra sospechosamente femdom, así que aquí van unas cuantas. Y aprovecho para recomendar que le echéis un vistazo a la etiqueta “con música” para ver las nada menos que 50 entradas anteriores que incluyen música. Algunas canciones las puse por otros motivos, pero en fin, la mayoría sí tienen mensaje interesante.

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Crowded House
Fall at your feet (Caigo a tus pies)

Estaré ahí cuando llames
Cuando caigo a tus pies
Estoy más que dispuesto a ofrecerme yo mismo


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Michael Bolton
Steel bars (Barras de acero)

He tratado de correr pero no hay escapatoria
No puedo curvarlas, no puedo romper estas
barras de acero que me rodean por todas partes
He sido tu prisionero desde el día que me encontraste
Estoy ligado a ti hasta el final de los tiempos
Siento tu manera de atraparme como cadenas
Alrededor de mi corazón permanecen

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Ángeles del infierno
Prisionero de tu amor

Eras más fuerte que mi propia voluntad
Tú tal vez sin llegar a saberlo
te apoderaste de mí

domingo, 11 de diciembre de 2016

Cinco años de blog


No siempre recalco los aniversarios del blog, pero es una cifra redonda que no quiero pasar por alto, aunque ya se haya cumplido hace tres meses. Por cierto, está siendo mi “relación” más larga y estable jajaja. En realidad esto va por vosotros, por la gente que me lee (y me entiende) y que no espera nada a cambio con sus comentarios de apoyo, como dicen las malas lenguas que opinan que yo no tengo ni idea de cómo funcionan los hombres en general y los sumisos en particular y que me dejo adular. Cree el ladrón que todos son de su condición. En fin, aparte de eso, otra de las cosas que suelen decir los falsos sumisos es que ellos son los más auténticos y que el resto son pajilleros pelotas. Y por eso estoy haciendo este post. Por los supuestos aduladores.


Es normal (lo raro sería lo contrario) que alguien que se autoengaña acerca de su maravillosa (e inxistente) sumisión, no sea capaz de creer que haya personas que no vienen a regalarme el oído sino que su visión de la Dominación Femenina coincide con la mía. Y punto. No se llevan absolutamente nada de mí, porque ese tipo de mensajes privados ni siquiera los suelo responder uno por uno. (Ya tenéis mi respuesta de agradecimiento colectivo con esto). Por no extenderme más, aquí dejo una muestra de mensajes privados y de comentarios recientes que apoyan mi labor en el blog. Y a continuación haré un breve balance acerca de mi búsqueda de sumiso, para los más cotillas :P


Con estas líneas sólo pretendo felicitarla por su blog. Lo descubrí hace pocas semanas y me he vuelto un lector habitual de sus entradas. Me han resultado especialmente interesantes la “entrevista a un sumiso” y el “autocuestionario”, así como la crítica que hace al machismo dentro del propio movimiento femdom, un contrasentido demasiado extendido, en mi humilde opinión. Por fortuna, sus escritos rompen con la mediocre chabacanería de los blog dedicados a la temática D/s.


Hace años que soy seguidor de su blog, por lo cuál antes de nada me gustaría felicitarla. Es muy difícil escribir durante tanto tiempo durante un mismo tema y seguir manteniendo el interés en el lector como el primer día. Me gusta mucho su estilo ácido, ágil y con esos toques de humor. Se hace muy ameno y siempre se aprenden cosas nuevas.

Quería decirle que me siento muy identificado con su forma de entender la Dominación y la sumisión, la cuál me atrevo a decir que comparto prácticamente al cien por cien, al menos en la esencia y en todo lo importante.
Considero muy apropiados algunos términos acuñados en su blog como por ejemplo el “Femdom positivo” que reivindica lo positivo (valga la redundancia) que puede aportar a la sociedad este tipo de relaciones cuando son planteadas desde el sentido común y la voluntad de construir y hacer crecer una relación sólida y sana basada en el Femdom como pilar principal, de mutuo acuerdo entre ambas partes. Es difícil que las cosas salgan mal cuando dos personas desean lo mismo y enfocan su objetivo de forma realista y constructiva. Después es necesario que exista esa química y esa atracción personal que al final es lo más importante de todo, pero eso ya sabemos que es necesario en cualquier tipo de relación.


Llevo ya tiempo leyendo su blog (aunque la mayoría de las veces sea silente), y ha sido una tremenda fuente de info, no de la que es fría, si no que la vivencial que es, creo yo, la que cuenta para esto.


Estaba navegando por internet buscando algo picante para leer y me encontre con este post. Al final no conseguí la satisfacción sexual que buscaba pero me lleve una satisfacción intelectual :) Me alegra que pensemos igual sobre algunos puntos

Es terrible que el esclavo se disfrace de mujer y asuma cumplir su rol como algo humillante. O sea ¿qué dice eso de la Ama a la que esta sirviendo?
Ademas uno busca fendom en internet y se encuentra con un teatro montado mas para satisfacer los fetiches del esclavo que los de la supuesta Ama. ¿en serio les divierte torturar a sus esclavos? Que para colmo parece que hubiesen sido víctimas de una lobotomía ¿en serio les gusta ir acompañada de ellos?¿ademas que tipo de esclavo sería si no pudiese mejorar la vida de mi Ama? O sea si yo tuviese una Ama preferiría que llevase algo cómodo antes que un apretado traje de cuero (como opinión personal, no interferiría en lo que quiera llevar)


Y bueno, hay más mensajes por el estilo pero como muestra creo que ya sirve. Acerca de mi búsqueda de sumiso, el balance no es del 0% pero siempre han sido falsas alarmas. Eso sí, prefiero una relación femdom que dure 3 semanas antes que una vainilla de 3 años. El caso más reciente ha sido de traca pero gracias a mis dotes detectivescas ya desenmascaro al más pintado en tiempo récord. Y eso que la cosa pintaba bien, pero siempre, en el 100% de los casos, el problema no es el grado de sumisión del sujeto sino sus características como persona. Y de sinceridad no anda muy sobrado el género masculino. Bueno, ellos se lo pierden, hay que ser tonto para fastidiarla con una mujer como yo. Sí, hoy toca inmodestia, que estamos de aniversario xD


Nos leemos ;)

lunes, 5 de diciembre de 2016

El sumiso amargado


En la entrada anterior sobre machismo en femdom hubo una cantidad de comentarios bastante elevada, y no es que participase mucha gente, pero los que lo hicieron escribieron ríos de tinta cibernética. Sabia que el tema iba a escocer pero lo curioso es que no ha sido por los motivos que yo imaginaba. Esperaba hordas de sumisos ofendidos porque los llamase machistas y resulta que hay lectores que se han ido al extremo opuesto y me han atacado por mi supuesto ultra feminismo y por mi falta de ortodoxia como Ama.


Por resumir un argumento concreto de cierto lector, hay hombres que entran al femdom para liberarse de la losa de ser hombres (oh, pobrecitos, muahahaha) y que necesitan sentirse degradados, humillados, pisoteados y verbos sinónimos para sentirse felices. Yo es que hay cosas que no sé por dónde se cogen. Es como si alguien no está a gusto en la situación que sea y en vez de tratar de mejorar se le ocurre la brillante idea de machacarse para... ¿estar mejor? ¿Ein? ¿En serio un hombre harto de fingir ser macho alfa se cura de eso vistiéndose de putita? No sé, en serio, me pierdo, a lo mejor las mujeres que sufren por el machismo deberían pintarse barba, ponerse un calcetín haciendo bulto en las bragas y un traje de chaqueta con corbata, y así serían felices por un rato. Y si enciman las insultan llamándolas “puto tío”, ya tienen varios orgasmos... ¿No?... Yo siempre recurro al ejemplo opuesto para desmontar los argumentos absurdos de ciertos individuos.


Pero la cosa no queda ahí, porque resulta que yo no soy buena Ama, según este hombre, ya que no permito que el pobre hombre de turno se convierta en mi piltrafa, y (según él, que además acaba de llegar anteayer a mi blog) quiero un hombre “de verdad” a mi lado. Pues sí, eso quiero, un hombre en condiciones, que no es ni macho alfa ni macho omega, una PERSONA honesta, valiosa, y con una serie de características afines a mí. Y claro, entonces es que yo, por esa regla de tres, ni soy Ama ni nada, que para eso, dice él, se queda en el bando vainilla. Pues que se quede. Es más, es que ahí es donde no deja de estar, porque en sus palabras no hay ni UNA frase en la línea de “quiero entregarme a una mujer, aportar algo valioso a su vida”, qué va, todo lo centra en YO, YO y YO. Como todos los falsos sumisos, claro.


Y “casualmente” el pobre no encontró nunca Ama. Qué “raro”, me “sorprende” después de decirme a mí cosas como que soy en realidad sumisa (muahahaha), que nunca tuve sumiso (y este qué coño sabe) y que yo SÉ en el fondo que ÉL tiene razón. Otro lobo disfrazado de cordero, “para variar”. Suma y sigue, ¿¿quién da más, señores??



Sumisos que no lo sois: hacednos el favor de poneros otra etiqueta para evitarnos frustraciones mutuas. ¿Qué tal algo así como “hombre harto de serlo buscando degradación” o “morboso en busca de nuevas experiencias”? Pues eso, afinad más la definición y quizá hasta os irá medio bien logrando lo que queréis.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Machismo en femdom


Se supone que en femdom se exalta lo femenino muy por encima de lo masculino, incluso cuando ese concepto (absurdo para mí) de la ginarquía no está presente. Sin embargo, como en esto no es oro todo lo que reluce, al igual que pasa con la panda de sumisos tan aparentemente entregados, ocurre que muchas veces no hay ni siquiera feminismo sino machismo puro y duro. ¿A qué me refiero? …Vamos allá...

Yo por ejemplo, como Ama de anti-manual que soy, no llamo al sumiso perra, zorra ni puta, ni sinónimos tampoco. Vamos a ver, un Amo hetero no le dice a su sumisa “oye perro”, un Amo gay no le dice a su sumiso “oye perra”... entonces, ¿por qué demonios se supone que lo normal es cambiar de sexo al sumiso nombrándolo como si fuera una mujer?

De la feminización del sumiso como práctica degradante ya he hablado (para mal, claro). Me parece positivo que cada género asuma características del otro que socialmente le están vedadas, como la sensibilidad para los hombres y el poder para la mujer, pero de ahí a volvernos machorras y nenazas, hay un mundo. Y me parece bastante grave hasta qué punto la base de ciertas relaciones de supuesta dominación de la mujer sobre el hombre vuelve a ser solo más de lo mismo, más del típico esquema de predominio del macho sobre la hembra o de lo masculino sobre lo femenino. El ejemplo de que un hombre se “feminice” haciendo de chacha doméstica ya me parece machismo mega rancio, porque las mujeres no nacemos con el gen de lavar los platos, aunque esa sea la imagen que más abunde en los anuncios de detergentes y similares.

Cuando un sumiso me ha llegado diciendo “quiero ser tu puta”, me he reído por no llorar. Porque es muy triste que todavía estemos así, con ese tufazo machista que salpica incluso lo que se supone que es la antípoda del machismo.

Invertir roles... ¿qué significa eso? Yo no quiero dejar de ser una mujer, ni tomar un rol masculino. Pero claro, masculinidad equivale a poder, eso aún no ha cambiado. Yo aspiro a una relación de poder donde la mujer domina con su feminidad y el sumiso no deja de ser un hombre.

Creo que en esto a veces se comete el mismo error que se produce cuando una mujer siente que debe amoldarse al rol masculino para prosperar en la empresa o en un cargo de poder político o del tipo que sea. Si debemos ajustarnos a lo que se supone que es lo normal también dentro de este mundo de D/s, entonces vamos mal, y volveremos a estar sujetas, por enésima vez, a lo que esperan ellos de nosotras.

Veamos el modelo que se repite tanto dentro como fuera del porno convencional: macho que domina en la cama y hembra que se deja hacer, y lo que es más, ella es una puta si disfruta con ello (es MALA, sin embargo él hace algo natural para su género y no se le insulta...). ¿Y qué ocurre en el femdom más tópico? ¡Pues exactamente lo mismo! Ella se supone que es ella pero es un “él” sin que le falte ni el falo de plástico. ¿Y el sumiso? El sumiso es una puta-perra (así, en femenino, faltaría más) que toma el papel femenino y pasivo en la historia.

Oye, que si a una pareja le pone eso de usar la palabra perro, o perra, o monja clarisa, no le incumbe a nadie más que a ellos dos. Pero sería interesante replantearse hasta qué punto una pareja que se entrega al femdom lo hace desde lo que realmente les apetece o si por el contrario piensan que tienen que hacer “lo normal dentro de lo alternativo”. A mí, ponerle unas medias de rejilla al sumiso y llamarle puta me deja fría como un cubito de hielo. A veces caemos por inercia en clichés rancios que tal vez deberíamos cuestionarnos. Creo sinceramente que usar palabras en femenino para humillar al sumiso es una inercia que se contagia desde lo peor de la tradición machista. Que hay quien sabe diferenciarlo, como hay quien es capaz de diferenciar la parafernalia nazi, pues vale, pero a mí ni insultar en femenino ni vestirme de nazi me ponen para nada.

Lo del arnés merece entrada aparte, pero ahora yo haría una reflexión rápida. Si un hombre es usado analmente, se supone que se trata de uno de estos dos casos:
-otro hombre lo usa, con lo cual el hombre sodomizado es homosexual
-una mujer, tomando el papel masculino, lo sodomiza

Es decir, parece que, hagas lo que hagas, y tengas la relación que tengas, ya sean dos hombres, dos mujeres, o un hombre y una mujer, el que folla tiene el poder y el follado no. Que no tengo nada en contra de las prácticas anales del tipo que sean, pero no entiendo por qué debe tener una connotación humillante. Bastante tabú hay con el tema anal, como si el punto P fuera exclusivo del placer gay, como para simbolizar en femdom el poder de lo masculino sobre lo femenino OTRA VEZ. El hecho concreto de que un hombre obtenga placer anal no es más que una práctica completamente normal de una persona que es capaz de disfrutar de su cuerpo sin darle connotaciones negativas o especiales, claro está, si es capaz de dejar a un lado tabúes, represiones y tópicos sobre el tema impuestos desde todos los frentes convencionales y no convencionales.

Inciso. Parece que todo el sexo está planteado en torno al tema activo/pasivo, dar/recibir, etc. Esto no deja de ser curioso, porque claro, visto así, NINGUNA relación es igualitaria. Lo que ocurre en el 100% de las parejas entonces es una relación de poder, ¿no?... Que ya lo decía por cierto el gran Oscar Wilde: Todo se trata de sexo, excepto el sexo. El sexo se trata de poder.

Pero siguiendo con el tema del machismo, otro esquema patriarcal que se cuela en femdom como quien no quiere la cosa es el uso de la fuerza para dominar. El sumiso que busca la autoridad femenina encarnada en una individua con pinta de asesina en serie, tiene muy interiorizado que eso de la dominación solo puede provenir de alguien que le supera en músculos, y claro, a no ser que ella se dedique a la halterofilia, tendrá que lograr esa superioridad física por medio de látigos, fustas, palas, etc. Ojo, que no ataco a los practicantes del sado-masoquismo, lo que digo es que algunos la única forma de dominación que aceptan es esa, pero como ya dije en el sumiso masoca, eso será una práctica que no tiene mayor trasfondo ni constituye una relación D/s, ni el castigador ni el castigado tiene por qué ser dominante o sumiso, de hecho un dominante puede ser masoca, o sea, que hay que fijarse hasta qué punto una cosa no tiene por qué estar relacionada con la otra.


Otro simple ejemplo de machismo, aunque esto no es exclusivo del universo femdom, es el tema del aspecto físico. Muchos sumisos buscan un Ama con pinta de miss universo pero ellos son feos de narices; algunas hasta los buscan así para humillarlos más o para resaltar ellas cuando no son muy agraciadas.

Así que, por no alargarme más, mi enfoque de Dominación Femenina es el de una mujer-mujer que domina a un hombre-hombre, utilizando las propias armas de feminidad sobre un hombre que no tiene que perder o esconder su hombría.


Vale, ya sé que soy una utópica, pero no pierdo la esperanza de que todo esto cambie algún día y se borren todos los clichés que pesan como una losa. Pero me parece muy triste que el femdom no combata al machismo con armas propias sino que caiga de lleno en el machismo de siempre al feminizar al sumiso y masculinizar al Ama. Somos mujeres, no necesitamos pene para dominar, ni usar armas masculinas como la fuerza bruta para hacerlo. No quiero femdom machista, quiero ser lo que soy, una mujer, dominando a un hombre.

domingo, 13 de noviembre de 2016

El sumiso autómata


El futuro ya está aquí, no hace falta que inventen robots porque ya los tenemos en el grupo de los sumisos de copia-pega. ¿Que quienes son esos? Pues muy fácil: todos los que van con el mismo mensaje por todo el ciberespacio y les resbala qué clase de mujer lo reciba, siempre que les valga a ellos para salirse con la suya y cumplir su lista de prácticas. O sea, por otra parte, esto engloba al 90% de los supuestos sumisos, claro, por eso ninguno encuentra Ama y por eso nosotras ya sabemos que la sumisión masculina es un cuento chino la mayoría de las veces, por desgracia.


Ejemplo reciente:


Por lo que respecta a mi presentación, soy un sumiso con gusto por la sumision domestica, sodomizacion, feminizacion, adoración, pies, zapatos, wc, spanking y castidad Sra, es decir, servir a la Ama y hacerla feliz a través de la entrega de mi cuerpo y mente.

Me inicié hace un tiempecito ya en este mundillo pues he visto que lo que realmente me llena es servir y adorar a mi eventual Dueña. Tengo 25 años, mido ojos azules y pelo castaño Lady.

Mi deseo es servir a una Dómina esperando poder confraternizar con Ella, ser una extensión de Su voluntad Lady.

resto a su disposición Sra, esperando que le haya gustado mi presentación Lady.

a sus pies,


A ver si mejora el mensaje-tipo porque no se puede medir en color de ojos, pero vamos, ¿gustarme?, pues no, no me gusta ni un pelo, qué teatrero por dios, no hace falta hablar haciendo un papel... Aunque, claro, coño, eso es justo lo que hacen, están partidos por la mitad, hay que ponerse un disfraz de pedante repelente para entrar en el mundo oscuro del femdom, ains. ¿Wc, feminización?... Buah, venga, vamos a darle un nuevo y retorcido significado a esa bonita palabra: entrega. No, no me hace feliz regalar mis desechos, no me pone a cien que un tio “se rebaje” por ponerse bragas. Pero es que yo soy así de peculiar, juas.



¿A mis pies? Búscate una Lady de postal en tu tierra, nene, que yo quiero gente de carne y hueso, no muñecos huecos que vienen con su Yo-quiero, Yo-deseo, Me-gusta, Me-llena. Me importa un carajo lo que tú quieras, piérdete, sumiso infernal del montón.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Eternamente raritos

La diversidad sexual está bastante lejos de ser socialmente aceptada. Ejemplos hay miles, pero hoy traigo estos dos, y más que irán apareciendo. En los dos casos se transmite la idea de que un hombre fetichista de pies es lo más asqueroso y perturbado que te puedes encontrar como mujer, como vamos a ver.

El primer vídeo es de un “gurú” del amor. Se está poniendo de moda este tipo de asesor para mujeres, de guías sobre cómo encontrar al hombre de tu vida. Algunos, incluso este en concreto, dicen cosas interesantes y válidas, que de manera muy resumida consisten en tener autoestima y no dejarse llevar por espejismos antes de tiempo. O dicho de otra manera: una mujer tiene que quererse y valorarse a sí misma antes de esperar la aprobación ajena de cualquier hombre, y si un hombre quiere estar a nuestro lado, tendrá que demostrar con hechos que la cosa es viable. Todo super obvio, pero claro, el mito del amor como algo que te cae encima en vez de algo que surge de forma natural es algo que aún lava muchos cerebros.


Bueno, pues este hombre suele decir cosas útiles, pero en algunas ocasiones ha dejado claro que su única forma de concebir una relación hombre-mujer es desde el cliché de macho alfa. Tampoco es una novedad social eso, claro. Y aquí en concreto, mientras da un buen consejo acerca de no perder el norte con un hombre hasta que se demuestre la posible compatibilidad, va y suelta lo siguiente: “¿recuerdas al último tío con el que te liaste? Sí, el tío que disfrutaba siendo atado a la cama mientras le metías un pie en la boca?” Y a continuación hace un gesto de aguantarse las ganas de vomitar. Poco más que comentar, se comenta por sí mismo, el tipo demuestra una gran amplitud de mente, juas...
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El segundo vídeo es un fragmento de la serie Modern Family. Resulta chocante que en una serie que incluye nuevos modelos de familia como el matrimonio gay o la diferencia étnica y de edad, aparezca esta escena en la que se ataca a los hombres con afición por los pies femeninos. Pero en fin, así está la cosa.

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¿Son unos perturbados los fetichistas de pies o los sumisos? A ver, en todas partes hay locos, y por aquí han desfilado públicamente unos cuantos, pero más bien la cuestión es: ¿un hombre se acaba desequilibrando debido a la presión social acerca de lo que un “hombre de verdad” debe desear?

Ahí dejo la reflexión. Y ahora voy a dedicar un rato a recordar esos momentos irrepetibles en los que disfruté (sí, yo, tanto o más que ellos) mientras jugaba con mis pies sobre cualquier parte de un cuerpo masculino.

lunes, 31 de octubre de 2016

No-sumiso busca Ama

Como he comentado en alguna ocasión, de vez en cuando indago un poco acerca de cómo se ve el tema femdom “ahí afuera”, concretamente en el mundo vainilla de las citas por internet. En realidad es una forma de descansar de tanto sumiso autómata, de protocolos vacíos, de tipos que buscan una dominatrix gratis (no, no cobro, pero tampoco domino “a la carta”) y de todo el resto de fauna sumisil que solo busca un trozo de carne que los domine por la cara. Y claro, en el extremo opuesto tenemos a los vainilla, que SÍ me ven como una mujer ante todo pero “mi rollo” los echa para atrás, como si tuviera una tara o algo digno de exhibirse en un circo.


Toda esta introducción es para hablar de cierto grupo de hombres que parecen en principio interesados en conocer a una mujer como yo, pero bajo sus condiciones. O sea, exactamente igual que los falsos sumisos, que quieren ser ellos los que manden en el fondo. Estos en concreto dicen que no son sumisos, pero les gustan las mujeres fuertes, con carácter, decididas. Lo cual no deja de ser también un cliché, porque parece que tenemos que ser mujeres de hierro para poder decir que somos dominantes, pero en fin, sigo. A la sumisión sexual se apunta casi cualquier hombre, al menos para probarlo una vez en su vida, y los de este grupo se apuntan encantados a eso. Peeero, ojo, no vayas a ser demasiado directa o a pararle los pies o a contradecirles o a mostrarte firme en una simple charla porque entonces te llaman de borde para arriba. ¿En qué quedamos? ¿No quieren una mujer con carácter? Puede ser, no vamos a llamarlos mentirosos compulsivos, ejem, pero por lo visto hay que pedirles permiso para sacarlo con ellos.



Al menos, por verle el lado positivo, no engañan tanto como los falsos sumisos, estos te lo dicen bien clarito: no soy sumiso pero me gustan las mujeres dominantes. O bien: soy sumiso, pero solo en la cama, claro... Eso sí, les importa medio rábano si a ti no te viene bien el apaño. Es parecido a que una mujer diga “no soy dominante pero me gustan los hombres sumisos”. Ya, claro, y si no se sienten dominados por ti, esperas que se te sometan por las buenas. Pues eso, que si yo no siento sumisión por la otra parte no voy a desperdiciar ni una gota de mi dominación con uno de estos. Y si les pica, que se busquen un vídeo femdom y santas pascuas.

sábado, 15 de octubre de 2016

Mi ama no me da lo que yo quiero...

Tengo en mi buzón desde hace un tiempo algunos mensajes de petición de consejo, pero como no vivo del coaching, respondo cuando me apetece y me sobra el tiempo. Bueno, vamos con uno en concreto que dice tal que así:


Asunto: mi ama ya no tiene chispa
Mensaje: Hola me gusta su blog... Te cuento soy un chico de 25 soy de Costa Rica y conocí una chica peruana que me encanta es mi ama .... Pero últimamente no me esclavisa no me dice que hacer por ella, ya le e dicho que buscaré a otra ama o q me venda xD. Qué hago como esclavo :3 ... Quiero que experimentar nuevas formas de que me dominen que me hagan babear a sus pies cambio de ama?? Te dejo mi whatsapp xxxxx espero su respuesta gracias dama.


Este mensaje en concreto no creo que necesite consejo (un hobby a distancia qué tendrá que ver con la Dominación Femenina, ejem...), pero aprovecho para comentar el asunto, porque es algo que ya he visto por ahí más veces.


Creo que hay dos formas de enfocar la posible sumisión de un individuo. Puede que busque sensaciones y experiencias, como aquí nuestro amigo costarricense, o puede que busque sentir que ESA mujer en concreto le despierta la necesidad de volcarse en ella y sentirse pleno priorizando sus asuntos. El primer caso para mí no es ni sumisión, así que vamos con el segundo. (Nota: en el primer caso la solución por supuesto que es “buscar recambio” porque les da igual una mujer que otra, ocho que ochenta, mientras se lleven ellos su dosis de morbo).


Cuando ya hay una conexión y una compatibilidad (como personas, sí... qué paciencia tener que aclarar esto hasta que me duelan los dedos de teclear), y se supone que la relación funciona, Y (importante) él es sumiso y ella dominante, ya tenemos ahí una relación, como cualquier otra entre seres humanos, con todo lo que ello conlleva.


Bien, analizando el último párrafo, hay conclusiones evidentes. Si estás intentando llevar a tu novia vainilla al lado oscuro de la Dominación Femenina sin éxito, no vayas a quejarte de lo injusta que es la vida. ¿Le dijiste acaso en el primer mes de conoceros que era ESO justo lo que te llena en una relación? Pues haberlo pensado mejor.


Otra conclusión bastante lógica es que si ves a esa mujer (y/o ella a ti) como una faceta más en su vida sentimental o erótica, y ni siquiera en un lugar prioritario, no esperes que la otra persona se vuelque en ti al 200% y te haga sentir pleno y en la estratosfera como sumiso o Dom. Los milagros ocurren en la otra vida, si es que hay tal cosa.


Pero, como iba diciendo, supongamos que se trata de una relación real, que iba bien al menos hasta el momento, y de repente el sumiso siente que aquello no funciona. ¿Motivos? Pues pueden ser mil. En ese punto ya estamos en el terreno de lo convencional, por decirlo de alguna manera. Rutina, falta de compatibilidad real más allá de la fase “luna de miel”, cambio de objetivos comunes, etc etc etc. Pero por buscar el posible fallo a nivel femdom, la verdad es que creo que sería el factor menos importante. Ya digo, si ella es feliz siendo servida y él sirviendo (uso la palabra servir por resumir mucho), no se me ocurre qué cataclismo puede provocar que dejen de ser felices así. ¿Que aparezca un Ama con la fusta o el sujetador más grande...? ¿Que venga un sumiso más cachas, más ingenioso o más alto...? Eso puede pasar en cualquier pareja, y opino que si alguien te llena no tendrás ojos para nadie más (si eres monógamo, claro).
También hay fases y altibajos en toda relación, lo importante es que el balance global compense. Pero esto es otro consejo que sirve para cualquier asunto mundano, claro.


Así que si tu Ama no te da lo que quieres, probablemente será porque necesitas una muñeca hinchable que te obedezca ella a ti para cumplirte todas las fantasías. Tal vez algún día te des cuenta de que una relación se nutre día a día y que antes de pedir, hay que ofrecer, y para un sumiso esta verdad se multiplica por diez.

domingo, 2 de octubre de 2016

Mi (ex) ciber sumiso


En este post mencioné a un sumiso con el que tuve hace años una especie de rollete ciber femdom. A pesar de ser un impresentable, y no lo digo porque me dejase plantada en aquella cita, la experiencia tuvo su importancia, y de eso voy a hablar. Algunos buscarán el morbo fácil de esta especie de capítulo de mi auto biografía, pero espero que los demás capten el fondo de la historia.


Por situarnos en la época esa, yo tenía ya muy claro que lo convencional no era lo mío, y en la vida real había tenido un par de no-novios con los que fui “yo misma” a pesar de que eran vainilla, hasta el punto de que esas relaciones se podían considerar plenamente femdom porque yo decidía cuándo, cómo y qué, parafernalias aparte, que no son imprescindibles, y todo ello sin saber que existían lenguaje y mundo propios en todo eso. Internet fue algo decisivo a la hora de situarme en el mapa con lo mío -como para mucha otra gente también-, a pesar de que lo primero que encontré sobre el tema fue el blog de un amo loco ultra sádico que me dejó el cuerpo cortado para un buen rato. Pero también topé con los llamados sumisos cuando me puse a buscar lo que realmente quería en una relación: un hombre complaciente que disfrutase obedeciendo. Ojo, que muchísimos “sumisos” no son así, claro, de ahí el título de mi blog, pero en cualquier caso algo hizo un gran click en mi cabeza. De aquella época recuerdo el torbellino de cosas que apenas podía digerir; lo parecidos que se mostraban todos y lo diferentes que eran en el fondo; las prácticas, atrayentes algunas y repelentes otras; y en fin, un mundo nuevo por descubrir que sin embargo sonaba a algo ya conocido por mí desde siempre.


Entonces, cuando te recuperas del shock de saber que hay gente afín que te entiende de una buena vez, te das cuenta de que no va a ser tan fácil concretar algo, empezando por el tema geográfico. Recuerdo estar en los chats, acosada por cien solicitudes de privado, haciendo una sola pregunta: ¿de dónde eres? Y cerrando ventana tras ventana porque nadie estaba cerca, y es que yo no quería jugar, quería algo real. Y entonces apareció él. “Hola, soy un perrito de xxx”. Anda, qué cosas, hasta había alguno por la zona. No parecía un perturbado con el cerebro fundido como otros, así que empezamos a chatear fuera de aquella web. Para que entendáis un poco el tema, os diré que bastaba con decirle hola para que la entrepierna se le pusiese como una roca. Es decir, el hecho de saber que había un Ama hablando con él le daba un morbo estratosférico. Claro que yo no sabía aquello al principio, solo leía lo que me ponía (hola Señora, aquí está este perrito para obedecer en lo que quiera) y no me imaginaba la conexión directa entre palabras y calentón. Vale, era muy ingenua, ¿pasa algo? Jajaja.


Total, que es normal que una mujer que lleva toda su vida sintiéndose aparte de la corriente social en las relaciones con el otro sexo, al encontrar a alguien así, no se pare mucho a analizar la posible falsedad o sumisión a ratos del individuo en cuestión. Creía que él sentía algo parecido a lo mío en todo aquello y no imaginaba ni sabía que hubiese niveles y grados, y mentirosos patológicos, claro. Sumiso sexual era, eso por supuesto, y ya digo que se ponía a cien sin contacto físico ni nada especial por mi parte. Yo le seguía la corriente, en plan light, e intentaba conocerlo como persona más allá de sus frases de protocolo. Le costaba esa parte, claro, jeje, no chateaba conmigo para construir un futuro juntos precisamente, tenía patéticamente claro que un Ama le podría dar lo que necesitaba pero no le interesaba como persona ninguna, como si fuésemos mujeres de otra galaxia o algo así, aunque logré sacarle algún dato. Y uno de ellos era su aspecto. Así que en cuanto pregunté me dijo que podía poner la cam. Le dije “vale, pero yo no la pondré, esto no es una democracia” (jaja) y él aceptó.

No estaba mal, de hecho él lo sabía y bastante creído se lo tenía. Ya dije, cuando hablé de ciber relaciones, que es un medio delicado porque se te puede ir la conexión aparte de lo limitado que resulta (“date un auto-azote” puede quedar tan ridículo que la risa cortaría el rollo de golpe). Pero en ese caso fue para mí casi tan real como si estuviéramos en la misma habitación, supongo que las ganas de las primeras veces influye. Los más cotillas estarán esperando a que cuente con detalles qué pasaba en esas sesiones por cam. Bueno, para desilusión de algunos, no me dedicaba a decirle cosas para ponerle cachondo, y pensándolo bien, aquello era bastante parecido a la sumisión pura, no sé si por su desesperación o calentón instantáneo o qué, pero yo era una voz (sí, es más cómodo hablar que teclear mientras miras) tras una pantalla en negro, dando órdenes que él obedecía sin rechistar. ¿Y qué hacía yo?, querréis saber. Pues de entrada no aceptaba nada de lo que él proponía. “¿Me pongo a cuatro patas?”... “No, esto no va de cumplir tu fantasía, túmbate de espaldas y quédate quieto”. ¿Y adivináis lo que pasaba cuando se tumbaba? Algo se le abultaba por allí abajo y le costaba respirar, y cuanto más le prohibía tocarse, más se excitaba. “Poco más” ocurría, y todo aquello no duró más de dos semanas porque yo quería verlo pronto en persona para comprobar si era de fiar, y en esos momentos de cam yo solo miraba absorta porque me costaba creer que alguien me obedeciese así por las buenas y encima lo disfrutase de aquella manera. ¿Me excitaba yo? Pues la verdad es que en esos instantes estaba demasiado pendiente de no perder el mando entre otras cosas. Pero después, cuando recordaba la escena... tengo que confesar que había tenido pocos orgasmos tan intensos como esos hasta la fecha, lo cual fue muy revelador, y me llevó a reafirmarme en que necesitaba aquello para entender la clave del funcionamiento de mi sexualidad con otra persona.


Fue una experiencia -a pesar de lo falso que resultó ser el hombre-, positiva, por lo que supuso de marcar un antes y un después, de reconciliarme con el mundo de las relaciones, del que estaba a punto de desertar a pesar de mi edad. Lo ciber no es lo mío, ni lo fue nunca, y no considero que con eso me “rebajase” a un tipo de relación/contacto que no llegaba a mi estándar ideal: fue un paso que me permitió crecer hacia lo que realmente quería. ¿Volví a repetir con el ciber sexo femdom? Jamás. Me negué a ser la cumplidora de fantasías de esos a los que les sirve cualquiera y les da lo mismo ocho que ochenta. ¿Usaría el medio ciber alguna vez? No, a no ser que mi sumiso (no un candidato sino uno en firme) estuviera lejos de manera puntual. ¿Lo recomiendo? Tampoco. Jaja, ya sé que dije que fue un paso para mí, pero me explico: no me parece buena idea, es un último recurso, es algo que no busqué y en lo que caí de casualidad porque el primer día que me puso la cam me dijo que tenía mucho calor, y era verdad que estábamos en pleno verano, y me salió la orden directa, sin pensarlo, de que se quitase la camiseta. No veo mal que la gente tantee este tema desde una segunda fila, a salvo de heridas, pero debería haber programas o video juegos con los que practicar (en second life pensará alguno...), en vez de implicar a alguien de carne y hueso que no sabes qué intención real tiene. Porque, joder, yo incluso me ilusioné, y resultó ser en vano. Para mí fue inverosímil que alguien tan, en apariencia, obediente, no quisiese ir más allá en los demás aspectos de una relación, pero él mismo consideraba esa faceta suya como una depravación vergonzosa y el ciber le servía para “drogarse” a solas. Qué triste. Y qué cabrón, porque una amiga a la que mencionó de pasada resultó ser la novia formal, a la que no pensaba dejar a pesar de estar convencido de que ella lo miraría como a un trozo de excremento si se atreviese a confesarle su lado oscuro.

En fin, al menos saqué cierto provecho de todo aquello y fue impagable como lección de lo que no volvería a hacer (¿dónde queda en el ciber lo de satisfacerme a mí de forma directa?...). Pues eso, que aprendí y avancé, que no es poco, porque en todo camino el primer paso es el más importante y sin ese, u otro parecido, no estaría hoy aquí. No me refiero aquí en el blog, sino sabiendo lo que sé.



Como anécdota, años más tarde, me llegó un mensaje de este chico para un anuncio mío que había quedado en algún rincón de la red, y repetía lo mismo de siempre, que era un perrito buscando dueña y “solo” pedía discreción... porque estaba casado para entonces. Ya sabía yo que no tendría las narices de vivir acorde con sus impulsos y que no tendría escrúpulo en vivir una doble vida junto a una mujer que no tiene ni remota idea de a quién mete cada noche en su cama. Le respondí y todo... sí, sin aclararle lo de nuestro episodio ciber ni darme a conocer, y le dije que ya podía tener el respeto de no hacer perder el tiempo a nadie, que yo bien claro decía ya por aquel entonces que no quiero emparejados (no compagino ni comparto ni me conformo con menos que absoluta dedicación) y que me parecía un gusano cobarde. ¿Sabéis lo que respondió? Que en efecto era un gusano cobarde y que lamentaba hacerme perder el tiempo y varias cosas más en la línea de la auto humillación, porque encima seguro que aprovechó mi mensaje cortante para hacerse un pajote y tener su mini dosis de lo que necesitaba... Lo lamento por él y por los que actúan como él, pero para mí es una inmensa noticia saber que algunos no cambiarán nunca y que me libré de cargar con gente que no puede ni afrontar su propia vida. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

Qué fastidio ser pionera del femdom positivo



Antes que nada, voy a resumir lo que quiero decir con femdom positivo. Al igual que en cualquier tipo de relación, algo es positivo si las personas evolucionan y sacan lo mejor de sí mismas gracias a ella. Por tanto, toda la colección de sumisos piltrafa que quieren ser anulados, castrados, degradados, torturados y demás, pertenecen para mí a la categoría de femdom negativo, y lo mismo ocurre con las “amas” que disfrutan haciendo todo lo anterior. Y por desgracia es lo primero que se encuentra cualquiera al buscar información en internet.


Luego está el tema de dejar la sumisión masculina en algo puramente sexual, y de lo raro que se ve todavía que un hombre quiera llevar eso más allá del dormitorio. De vez en cuando, si estoy aburrida, sigo tanteando el terreno vainilla para ver cómo se toman todo este asunto de la Dominación Femenina “ahí afuera”. Y ocurre una cosa realmente curiosa. De unos años a esta parte, parece que surgen como champiñones muchos que “entienden” del tema, que buscan probarlo todo y que piensan que las Amas lo tenemos complicado si esperamos entrega a otros niveles.


Por supuesto que es complicado. A pesar de que hay muchos hombres deseando someterse (a todos los niveles, sí) -muchos más de los que la sociedad patriarcal pueda llegar a imaginarse-, la verdad es que, a día de hoy, una relación de Dominación Femenina entra en la categoría de lo más trasgresor y aberrante para la mayoría de la gente convencional. La sumisión femenina tampoco se libra de ser confundida con maltrato y machismo, aunque el abuso puede darse tanto en maledom como en femdom como en una pareja vainilla. Pero, a pesar de todo el avance feminista, lo de ser sumisa no chirría tanto, sobre todo si se justifica en nombre del mito del amor romántico de la princesa desvalida e inútil que solo es mujer verdadera cuando encuentra a su media naranja y le entrega hasta la médula ósea y bla bla bla. O cuando se considera que lo más excitante es el sexo salvaje con un “macho de verdad”. Coño, si hasta algunas que se consideran dominantes ponen los ojos en blanco cuando se imaginan siendo empotradas en la postura del misionero por un macho hiperdotado, y ya ni menciono el temita de “rebajar” al sumiso con los cuernos de las narices. No es de extrañar que la mayoría de la gente afirme que la sumisión la llevamos nosotras en los genes con ese panorama desolador.


Yo desde prácticamente siempre me he sentido como un bicho raro, como la pionera a la que aludo en el título de esta entrada. Sé que por suerte no soy la única que cree en este tipo de relaciones dentro de la cordura y en una línea sana y positiva, pero todas esas mujeres que buscan lo mismo que yo saben que no es fácil encontrar algo que no sea “sumisos” de fantasía pajillera incapaces de ofrecerte un vaso de agua sin poner mala cara una vez que salen de su “rol”, y que los pocos hombres que se sienten realizados priorizando los deseos de una mujer y por tanto adoptando el papel tradicional femenino de la “cuidadora, devota y entregada”, viven tan aterrorizados y acomplejados por su “tara”, que no se atreven a dar el paso de vivir acorde con sus tendencias o acaban directamente tocados psicológicamente por todo ello. Así que entre farsantes, cobardes, perturbados y demás fauna, intentamos encajar con alguno que sea valioso como persona y que sea capaz de vivir su vida en vez de tratar de encajar en el molde social.



Alguna vez, por pura lógica evolutiva, este tipo de relaciones se acabará por naturalizar como una opción más, para desgracia de los que disfrutan del morbo de vivir en clandestinidad lo que ellos mismos atacan de cara a la galería para no ser tachados de frikis. Tal vez ocurra en un par de décadas o en un par de siglos. Y mientras tanto, y desde que el mundo es mundo excepto en sociedades matriarcales, las mujeres dominantes seguiremos esperando el milagro de que algo cambie y tendremos que aguantarnos estoicamente con la dura situación de abrir camino, de intentar hacer algo de mella en cada hombre al que contamos nuestro deseo, de explicarle al mundo -como desde este blog- que existe algo llamado Dominación Femenina, que puede ser tan bello como cualquier relación feliz, y que no es cosa de otro planeta, por mucho que lo pueda parecer desde fuera.