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jueves, 6 de junio de 2013

Una película de poder femenino

Esta película provocó cierto revuelo en su momento, y no estamos hablando de los años 50, sino que en la década de los 90 no se había visto nunca que dos mujeres llevasen el peso de una película, con los personajes masculinos como satélites de la acción, aunque, eso sí, para joder a las pobres de todas las maneras posibles. Los hombres no salen muy bien parados en la historia, salvo excepciones, pero no le echaré la culpa a los hombres en sí sino a la sociedad patriarcal que les inculca que lo primero son ellos y su entrepierna, y luego, ellos y su entrepierna también.


No se habla de poder femenino sobre el hombre, aunque yo haya visto un par de momentos que se pueden leer en clave femdom, sino del poder de la mujer sobre su propia vida, de tomar las riendas, para empezar, sobre su propia persona. Sin eso, poco se puede pretender dominar a un hombre. Todas esas dudas e inseguridades de las mujeres que intentan adoptar el estilo de vida de la Dominación Femenina proceden de estar más pendientes de agradar al sumiso, “estar a la altura” y darle lo que él necesita, en vez de centrarse en ellas mismas.


Por todo esto que comento traigo algunas escenas que me parecen interesantes, aunque recomiendo verla completa (si la vas a ver sáltate el resto porque la voy a destripar de arriba a abajo) y también todo lo que se escribió a raíz de su estreno. Como muestra, resumo parte de la extensa entrada que le dedica la wikipedia.


El guión fue escrito por una mujer (claro, añado yo), Callie Khouri, por el cual ganó el Oscar al mejor guión original. Khouri quiso mostrar dos mujeres en un género hasta entonces exclusivamente masculino. La idea le vino al considerar que las películas estadounidenses no creaban buenos papeles para mujeres, en particular de aquellos que permiten a los personajes tomar sus propias decisiones y controlar su propio destino.

Quería escribir algo que nunca antes hubiera sido llevado al cine. En tanto que cinéfila, he sido alimentada por el papel pasivo de las mujeres. No conducían nunca la historia porque no conducían nunca el coche”.


Su guión llegó a manos de Mix Polk Gitlin, a quien le gustó mucho ya que le permitía realizar una película en la que el poder pertenecía a los personajes femeninos y, además, animaba a las mujeres a escucharse y a realizar sus sueños replanteándose la concepción tradicional del reparto de papeles entre hombres y mujeres.


A Ridley Scott (el director) le sedujo el guión por los motivos ya mencionados: el hecho de colocar dos mujeres en los papeles principales, lo que contrastaba con la producción cinematográfica clásica. En esos momentos intentaba producir una película donde se presentaba un personaje masculino como héroe, pero como ya había realizado "Alien" donde una actriz, Sigourney Weaver, encarnaba a Ripley, un papel en principio escrito para un hombre, finalmente decidió dirigir Thelma y Louise él mismo.


Harvey Keitel encarnó a un policía que muestra simpatía por las dos mujeres. Se trata del único personaje masculino que entiende los actos y las motivaciones de Thelma y Louise.


Ciertas críticas evocan el “paroxismo de violencia gratuita" del que hacen gala las dos heroínas, consideran que tienen un “comportamiento sádico”. La guionista cree que esta percepción de gran violencia es debida a una cuestión de prerrogativa de género. Para una mujer es normal ser dulce y simpática, mientras que la violencia sería una prerrogativa exclusivamente masculina.


En Estados Unidos aún se pueden encontrar insignias y adhesivos con el lema “Thelma & Louise live” (Thelma y Louise viven). Su mensaje está cargado de mensajes simbólicos: hay quien ve el símbolo de dos mujeres fugitivas dirigiendo un último corte de manga al patriarcado, del triunfo de la vida sobre la muerte, del oprimido sobre la opresión, de la reivindicación de una justicia no sexista o de una inmortalidad de amazonas.


Bueno, allá voy con el destripe.

Esta escena es la que da un giro a la trama y hace que unas tranquilas y merecidas vacaciones se conviertan en una terrible huida hacia adelante. Susan Sarandon está perfecta en su papel, haciendo como casi siempre de mujer fuerte aunque no exenta de vulnerabilidad, y Geena Davies tiene un proceso de transformación que la hará sacar una nueva mujer de dentro.


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Estas dos escenas, aunque breves, me provocan escalofríos placenteros. Si solo me mostrasen eso de este personaje masculino, afirmaría que es sumiso, de hecho es de lo mejorcito de la fauna masculina que puebla la película.


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Esta es mi escena favorita, por lo que tiene de “que te quede claro quién manda aquí, so cretino” y a ese individuo ya lo mencioné en El sumiso financiero.


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Y bueno, la escena final que, aunque triste, es un símbolo de libertad, aunque en plan extremista de antes muertas que sometidas al patriarcado. Esperemos que las mujeres no tengamos que arrojarnos masivamente por los acantilados para lograr que las cosas evolucionen. 


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8 comentarios:

  1. La películas, las novelas, el arte en general, admite distintas lecturas.
    Como es costumbre hacés un buen análisis y tus palabras tienen sustento. A mi modo de ver la forma de entender la película está demasiado teñido de feminisno, pero justamente este es un blog feminista y el valor de las interpretaciones está en el agregado personal y necesariamente subjetivo.
    Para mí hiciste un buen trabajo
    Besos

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    1. Bueno, los propios autores de la película reconocen que su intención iba en la línea feminista. Este blog por supuesto que es feminista, palabra que muchos confunden con el equivalente femenino de machismo, pero que no es más que reivindicar igualdad de derechos para hombres y mujeres, algo que por desgracia hay que seguir reivindicando cada día.

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    2. Sabés que me sorprende un poco tu declaración acerca de la necesidad de reivindicar la igualdad entre los géneros -conste que no dije entre los sexos- Soy de los que creen que en la sociedad occidental se entiende como natural esa igualdad, que por otra parte es natural.
      Muy necesaria tu aclaración que la lucha es por la igualdad de derechos, ya que seguramente convendremos en que hay roles (tareas) para los cuales los hombres son los indicados y otros especiales para mujeres.
      Besos

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    3. Queda mucho camino hasta la igualdad real (sueldos, lenguaje sexista etc). En cuanto a tareas, los hombres no pueden parir. Aparte de eso el sexo no tiene nada que ver para desempeñar tareas, el género es un invento social, somos personas exactamente iguales, la entrepierna es un rasgo como el color de los ojos.

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  2. Yo quiero pensar que el coche tenía un paracaídas, que tenía alas y un gran motor a reacción, que Thelma y Louise existen y están ahora mismo sentadas disfrutando de este post en algún lugar paradisíaco. Querría pensar que los acantilados simplemente son lugares a los que una persona se asoma para recordar que sigue estando a una altura digna...

    Felicidades, Reina del Destripe :P

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    1. Sería un buen final. Qué bonita la idea del acantilado como prueba de lo que valemos :)

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  3. También me apunto al final feliz. Las veo en Zihuatanejo junto a Andy y Red, los de la película Cadena perpertua. Trilogía servida salvando algunos obstáculos je

    Buen aporte Ama S

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    1. Casualmente uno de Cadena perpetua, Tim Robbins, fue pareja de Susan Sarandon durante más de 20 años. Me caía bien esa pareja, ella le saca 12 años y me dio siempre la impresión de que los pantalones en esa casa no los llevaba él ;) Además él envejeció peor que ella, que sigue siendo sexy a sus 60 y pico. (Fin del cotilleo hollywoodiense XD)

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