~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


lunes, 27 de febrero de 2012

Caperucita se comió al lobo, no al contrario


El archiconocido cuento de caperucita roja, uno de los tantos relatos populares que pasaban oralmente de generación en generación, tiene, también como otros, un trasfondo sexual, convenientemente suavizado en su versión escrita para poder llegar al público general y al infantil en particular. Parece ser que este en concreto se lo fueron pasando de los Grimm a Perrault y viceversa porque no se atrevían a adaptarlo, ya que es un cuento que bebía de la linea del matriarcado. Es una historia que subraya la libertad, la individualidad femenina y el poder de la mujer. Al final Perrault solucionó el tema quitando 15 años a la protagonista. Con lo cual, si te das cuenta, solo consiguió empeorar el tema, ya que no tenemos a una mujer adulta poderosa sino a una niñita en tratos carnales con un “lobo” que probablemente sería más humano que la propia abuelita.


Lo dicho, que en la versión original Caperucita demostraba que se las apañaba bien sola, y añadiendo un poco de imaginación femdomera al asunto, seguro que se ponía botas de tacón de aguja y se zampaba al incauto lobo, que sería más bien un tierno corderito deseoso de ser devorado hasta la última pezuña. Con lo que mola esta versión y en lo que se ha quedado. Ay, lástima de sociedad patriarcal...

viernes, 24 de febrero de 2012

Sumisos de BDSM y sumisos de Dominación Femenina

En ocasiones tenemos algo tan claro que pasamos por alto que los demás no lo entiendan a la primera. Ya debería quedar claro, pero ¿de qué va este blog? Hay una frase bajo el título y una nota arriba en la columna lateral (en negrita). Pero lo explicaré con más detalle, porque me llegan muchos despistados que buscan practicar bdsm conmigo y, para colmo de males, a ratos sueltos.




Como también digo en la columna lateral, soy anti-etiquetas. A mí no se me puede encasillar como Dómina, Ama o bedesemera. Sí, en mi nick pongo Ama, pero vamos, es por resumir. Ante todo soy persona y mujer, por ese orden. Luego, en mis relaciones erótico-sentimentales con el sexo opuesto (porque concretamente soy hetero, no lesbiana ni bisexual), me manejo estrictamente en los parámetros de la Dominación Femenina. Del bdsm cojo lo que me interesa, sin uniformes... yo no me pongo ninguno, entendido uniforme no como una prenda sino como lo que significa el adjetivo, un todo igual y sin salirse de la norma establecida. Porque si sigues un manual al pie de la letra estamos en las mismas, pasamos de un convencionalismo a otro.




Me parece perfecto que dos (o 3 o una multitud) de adultos se reúnan para jugar a lo que sea mientras sea en plan sano, en este caso bdsm. Pero yo no entro en ese bloque, no lo escribo ni en mayúsculas, aunque sean siglas. Entiendo la diversión, yo también he “jugado” sin entrega de por medio, para acabar sintiendo que eso no me llenaba.



No soy una experta en látigos, pero me puedo poner al día rápido, lo importante es tener claro quien manda, y eso no se puede aprender de un día para otro. Yo lo tengo tan interiorizado como mi adn.



Cuando comencé a bucear en la red buscando información “de lo mío”, que no sabía ni ponerle nombre, me topé con el mundo de dominantes y sumisos, entrelazado todo con azotes, ataduras y demás prácticas, con una mayoría abrumadora de Amos y sumisas. Me sentía, y me siento, desconectada de un mundillo de “jugadores de rol” donde, además, la mayoría de roles son contrarios a mi tendencia. Me produce además rechazo toda la vertiente extrema de dichos juegos, no comprendo el erotismo de las agujas, ni de la sangre ni de la tortura.



Al buscar información sobre el tema resultó inevitable toparse con las teorías de Elise Sutton. Ya digo que el bdsm como juego o práctica sexual sin más trasfondo ni fundamento vi que no encajaba conmigo, pero gran parte de lo que defiende esta mujer, tampoco. Como la supremacía femenina; por muy merluzos que puedan llegar a ser muchos hombres, tampoco se sostiene, merluzas las hay igualmente. Y además ella seguía enlazando dominación con todo el catálogo de prácticas bdsm, como algo indisoluble y obligatorio si quieres adentrarte en ese mundo de la Dominación Femenina. Así y todo, el enfoque era interesante básicamente por dos cuestiones.



En primer lugar hablaba exclusivamente de mujeres que dominan y hombres que obedecen. Justo lo que yo buscaba. En segundo lugar, prácticas aparte, el fundamento era que la mujer manda en todo momento, no solo de manera física, sino mental. Y ahí es donde radica el quid de la cuestión: ACTITUD. Entrega, respeto, obediencia, humildad, etc. Sin esto no me sirve todo lo demás. El bdsm a secas no me dice absolutamente NADA.



Pero el caso es que se llama todo igual y se engloba en un mismo mundillo a pesar de que la diferencia puede ser abismal. Viene a ser algo así como comparar un polvo rápido de una pareja vainilla de desganados sexuales crónicos con un acto sexual (convencional o no) pero de gran intensidad entre dos personas a las que les tiembla todo con solo rozarse la piel. Pero así es, se llama sumiso tanto al bedesemero por afición como al que vive devotamente entregado a una mujer, su Ama, pasando por todos los grados intermedios que caben entre ambas posturas. Ama igualmente es una palabra que también la usan las prostitutas, o las chicas que juegan con su novio a atarle las manos y darle un azotillo en el culo (uno nada más, no vaya por dios el otro a enfadarse y la abandone y ya no pueda presumir de novio delante de las amigas...).



Para mí, ser sumiso solo tiene un significado desde siempre, pero cuando empecé a contactar con supuestos sumisos descubrí, con enorme decepción, que la mayoría jugaba a serlo dentro de prácticas bdsm. Por tanto, yo ya pregunto a todo el que me aborda si es sumiso bedesemero o total. Si ni siquiera entienden la pregunta o si responden de la primera clase, asunto aclarado, no me interesan. Si dicen de los otros, tendrán que demostrarlo, como es lógico, pero no parece mal comienzo.




Como cualquier practicante sabe, puede haber bdsm sin un sentimiento de dominación ni sumisión profundo ni verdadero. Perfecto, ya digo que cada cual es libre, y entendido así hasta es compaginable con una vida vainilla, si es lo que Ama y sumiso quieren, infidelidades, dobles vidas y moralidades (o ética) aparte. En mi caso no es así, lo vuelvo a aclarar para los que ni se molestan en leer mi lista de falsos sumisos y me sueltan que serían mi sumiso-a-ratos cada vez que pudieran escaparse de la parienta. Qué triste. Es decir:



No entiendo cómo se puede jugar a médico y enfermera pudiendo SER médico o enfermera, por poner un ejemplo. Pero, claro, para eso hay que tener muy clara la vocación, y es muy jodido que te llamen al busca en mitad de la noche. Los enfermos deberían tener la consideración de ponerse malitos a otras horas, leñe... Qué queréis que os diga, he conocido médicos patéticos que mentían sobre su profesión para que los vecinos no les dieran la lata... Pues no te hagas médico, coño... No me gustan las malas imitaciones ni la falta de autenticidad. Un buen sumiso es como un buen médico, siempre dispuesto a servir, porque lo llevan dentro, es un estilo de vida, no un traje de quita y pon. Eso se llama ser auténtico. Los médicos “funcionarios” pueden ser estupendos profesionales cuando se ponen a ello y en el horario establecido, pero prefiero mil veces al que no entiende de horarios ni deja su vocación colgada en el perchero junto con la bata blanca.



Otro ejemplo. No es lo mismo ser nadador profesional que darse un chapuzón en la piscina 10 días al año. Para lo primero hace falta vocación, esfuerzo, sacrificio. La meta puede ser batir un récord personal o tocar el cielo con una medalla olímpica. A mayor entrega, mayor recompensa. Justo lo contrario de esos que buscan la mejor Ama pero sin tener que mover un dedo, ley del máximo beneficio con el mínimo esfuerzo.



Yo no sé si la Dominación Femenina se engloba en el bdsm o es al revés, -he leído todo tipo de opiniones contradictorias al respecto-, o si comparten códigos pero no son lo mismo; aunque si entendemos la Dominación Femenina como algo que trasciende lo meramente sexual, yo diría que la respuesta está más cerca de la segunda opción, es decir, que no son lo mismo. Y lo creo en base a la siguiente reflexión: igual que puede existir bdsm sin D/s auténtica,- y de hecho es así en la gran mayoría de los casos, sobre todo con el boom de internet-, puede existir D/s sin una sola gota de bdsm. Yo siempre he sido igual, mi comportamiento frente al otro sexo nunca ha seguido la corriente convencional, ni en el sexo ni en ningún otro aspecto. Por resumir, aquello solo funcionaba si el chico no intentaba imponerse en nada. Al principio no había bondage, no había azotes, no había nada de nada de ese mundillo y sin embargo lo mío seguía siendo una relación de Dominación Femenina  porque yo mandaba y punto. Si no lo era del todo no era por la ausencia de esos elementos bedesemeros, sino porque faltaba la parte complementaria, la sumisión por la otra parte. Y de hecho algo sí que había, hasta donde yo conseguía imponerme, que puedo ser muy persuasiva, pero ya digo, el otro llegaba a un punto en que no se dejaba hacer más allá porque eso era salirse de la estúpida norma establecida y un hombre no hace ciertas cosas y bla bla bla. Pero remarco que mi relación con un sumiso no consiste en cumplir a rajatabla un catálogo de prácticas.



Ya comenté que probé a estar con vainillas solo para reafirmarme en que no era lo mío, y sin pasar de esa fase previa del cortejo en la cual los hombres, o la mayoría de ellos (chulitos perdonavidas aparte) tienen un comportamiento parecido al de un sumiso: son complacientes, todo lo aguantan, no quieren llevar la contraria... y sin embargo, falta lo más importante, la entrega sin recompensa (inmediata) a cambio. Solo fingen. Una vez conseguida la presa, el hombre atento y abnegado se convierte en un egocéntrico que se cobra con creces cualquier favor que hizo antes. Bueno, hay que reconocer que ellas sacan también su tajada (maridito o pareja, como dios, o el entorno social, manda), así que todo se equipara más o menos. Bueno, vale, se me nota mucho la urticaria que me da el tema matrimonial, pero no viene mucho a cuento.



No digo tampoco que la Dominación Femenina no tenga nada que ver con el bdsm, porque en realidad es inevitable que se entrecrucen. En cuanto la dominación se materializa en algo físico ya entramos en el terreno de las “prácticas”. Se trata de someter y dominar, y en eso ayuda toda la parafernalia asociada. Ejemplo. Me pone a cien tener atado al sumiso; no hace falta algo muy elaborado, lo justo para tenerlo inmóvil a mi merced. Es hermoso cuando ni siquiera hacen falta ataduras, solo decir 'no te muevas' y que mantenga los brazos inertes aunque se le vayan las manos solas y desee tocar mi cuerpo; pero las cuerdas no están de más, igual que no están de más los tacones ni la lencería.



No sé si es razonable mi forma de verlo, o si la Dominación Femenina se diferencia del bdsm en que este es consensuado y aquella es un yo-te-lo-ordeno y punto como alguna/os defienden, que también podría ser, pero creo que esto rara vez ocurre, pues solo se puede dominar al que quiere ser dominado y pocos se entregan a ciegas.



En resumen, por si no ha quedado claro, solo acepto una relación de Dominación Femenina. Nada más y nada menos. Si sigues sin entenderlo, no es porque yo no me explique bien, es que no podrás entenderlo nunca porque no eres capaz de concebir que exista algo ni remotamente parecido.


martes, 21 de febrero de 2012

Una para todos y todos para Una

¿Qué ocurriría si dejasen a un Ama suelta entre los tropecientos candidatos a sumiso que pululan por la red?... Algo parecido a esto.


domingo, 19 de febrero de 2012

Al otro lado de la sumisión


Que algunos sumisos ven a las Amas como esas Diosas del Olimpo alejadas de las pequeñeces mundanas ya lo sabía. Pero a partir de leer algunos comentarios en el ciberespacio me he dado cuenta de otra cosa más chocante aún. Frases como “una Ama no puede ponerse en la piel del sumiso al igual que nosotros tampoco podemos ponernos en la de Ella” se repiten mucho, o como alguien comentó por aquí, “me alegro de saber que hay sentimientos en la otra parte”. Es decir, poco menos que considerar la dominación como un mundo tenebroso e incomprensible que está en otra dimensión en vez de pertenecer Ama y sumiso a dos mundos unidos y complementarios. Vaya, que les falta poco a algunos para vernos como al tipo de la foto.



Vamos a ver. Hay varias cuestiones aquí. Ellos no pueden ponerse en nuestro lugar... Obvio, a menos que sean switch. Pero no es eso. Lo dicen más bien en el sentido de que no entienden qué siente una mujer dominante exactamente, que es lo mismo que plantea la segunda frase. O sea, que por lo visto somos un trozo de carne que mecánicamente dominamos porque no tenemos otra cosa mejor que hacer, o que somos frías muñecas mutantes que hacemos lo que hacemos sin sentir nada. Se explota mucho esa imagen de Ama glacial e insensible que domina y no siente excitación sexual, y para algunas que lo practican como sesiones independizadas de su vida erótico sentimental puede ser exactamente así. Aparte de toda la gama de sensaciones mentales que me produce la Dominación Femenina  yo tengo una peculiaridad, no sé si debería examinarme un doctor... resulta que yo, cuando estoy dominando a un hombre, incluso sin tratarse de un juego sexual... pues, confieso que... ejem... que me pongo como una moto... ¡Pues claro! Es que no sé cómo esto se le escapa del entendimiento a los sumisos. Supongo que es la clave para distinguir a un Ama vocacional, sin menospreciar a nadie, pero oye, esto es una relación hombre-mujer y tiene un componente sexual innegable, como es lógico, aunque se venda la imagen de sumiso empalmado mientras el Ama se queda impasible como un témpano de hielo. Además, si yo aceptase dominar a un sumiso que no me pone, la situación sería que él se lleva el placer y yo me llevo el trabajo, o sea, que sería yo la que estaría sirviéndole a él, eso se llama hacer un servicio, y en ese caso, ya puestos, qué menos que cobrarlo, ¿no?...



Por otra parte, ¿nosotras no podemos entender lo que siente el sumiso? Es terrible que esto mismo lo suelte tan alegremente un ¿sumiso?. ¿Qué creen? ¿Que somos psicópatas que utilizamos al sumiso aun creyendo que ellos no lo disfrutan y sin importarnos un rábano que fuera así? Yo entiendo el placer de la sumisión, aunque no sea ni sumisa ni switch. Se puede comprender algo aunque no lo compartas. Yo entiendo que haya gente que se congela hasta perder un pie porque la adrenalina de subir al Himalaya es más fuerte que nada. No lo haría ni loca (por friolera principalmente...), pero entiendo el placer que supone. Porque entiendo los elementos satisfactorios que conlleva, el esforzarse por lograr un objetivo, la belleza de las cumbres heladas, el mérito de que un minúsculo ser humano se enfrente a la grandiosidad de la naturaleza, etc. Vamos, que entiendo que el sumiso disfrute, por supuesto que sí. De lo contrario, si yo supiera que alguien está haciendo algo enfermizo y contra natura, me preocuparía muchísimo el hecho de ser la otra parte complementaria de esa monstruosidad. Me iría al psiquiatra del tirón.



En fin, luego se extrañan y se quejan de que no los entiende la sociedad, cuando no se entienden ni a ellos mismos ni a nosotras.

sábado, 18 de febrero de 2012

Sea mi Ama, por favor

Entre algunos sumisos, sobre todo en los dos extremos de edad, muy jóvenes o ya maduritos, se da el fenómeno que comento a continuación. Me voy a centrar en el segundo caso, ya que los otros, sin generalizar, tienen más de chantajistas que de pobres corderitos. Que nadie se dé por aludido, aunque pueda ser el caso, porque solo hablo de historias pre-blog o fuera de internet.



Me llega el típico (lo digo por frecuente) cincuentón que me suplica y me ruega que sea su Ama. En el colmo de la desesperación me pide que lo sea por una sola vez y que luego siga yo buscando a mi sumiso ideal. Me dice que siempre ha tenido esa fantasía, esa necesidad, que las únicas Amas que ha conocido eran profesionales y todo era una transacción sin sentirlo ellas ni hacérselo sentir a él.



Mi primera reacción es que se me encoge el alma. En serio. 50 y pico de años y no haberlo saboreado ni de lejos. Entiendo la desesperación, el desconsuelo, la tragedia que supone. A continuación, intento pensar con mayor frialdad y analizar la situación. Ese hombre me pide una sola vez, es decir, una sesión, (algo que yo encima tengo desterrado de mi vocabulario sexual), quiere hacerlo conmigo, a quien no conoce de nada, ni yo lo conozco a él. Y me habla de sentirlo de verdad. ¿Qué se supone que voy a sentir yo? ¿Tengo un botón que al pulsarlo se me enciende el deseo irrefrenable de dominar y someter al que tengo delante? Si así fuera aceptaría a todos los sumisos que se me acercan y encima sería la mujer más feliz de la Tierra. Pero no, no es así. Mi dominación no es un muelle ni un resorte, se despierta en casos concretos, solo con hombres que me interesan, me atraen y su sumisión es de tal naturaleza que alimenta mi deseo de dominarlos. Para que funcione nos tenemos que complementar, y si no, que pase el siguiente.



No tengo ni idea de si este hombre me va a resultar interesante, tal vez sea lo que siempre he buscado, pero... He dicho otras veces que no me guío por convenciones sociales. La edad a priori no es un impedimento, y como dije he quedado con chicos de 20 y con hombres de 60. De hecho, unos de los mejores candidatos que tuve tenía ya los 60 y pronunciaba en cada momento la frase exacta que yo necesitaba oír. Pero estamos hablando de un hombre sin experiencia real. Imaginemos que accedo y nos vemos. Puede ocurrir que esté tan ansioso por cumplir su sueño que se entregue a fondo, o puede pasar que por los mismos nervios no dé pie con bola. Hasta ahí, es lo mismo que le puede pasar a cualquiera que busque probarlo y quiera saltarse todos los pasos previos de conocernos. Pero además se trata de un hombre maduro, lo cual no es malo, tendrá experiencia y saber estar, aunque tampoco está garantizado, que muchos no maduran nunca. A lo que voy es que ya tiene una forma de ser difícilmente moldeable, y con eso no hay Ama ni ser todopoderoso que pueda.



Además, a saber qué espera o qué imagina sobre lo que puede ser un encuentro real con un Ama no profesional, la película que se habrá montado, la imagen que tendrá formada acerca de Amas de manual. O por la misma regla de tres, se conforma con cualquiera que se ponga un tanga de cuero y empuñe un látigo, por muy desfavorecida que sea. Vamos, que seguro que no me valora en su justa medida.



En definitiva, que ese encuentro puede ser igual de frustrante que con una profesional, y para mí, sería como un acto de caridad, pero ey, no soy una ONG, no es lo que busco; estar por lástima con alguien, aunque sea por una sola vez, no me parece honesto ni mucho menos satisfactorio.

martes, 14 de febrero de 2012

Amor y Dominación Femenina


Parece que hay dos corrientes de opinión sobre este tema. Algunos lo independizan por completo y otros no lo conciben separados. Suele ocurrir que el primer caso corresponde a una relación de sesiones bdsm y el segundo a una de D/s en todos los ámbitos, aunque las fronteras nunca son rígidas.



Hablar de amor es terreno pantanoso, cada uno lo ve a su manera. Yo opino que la más de las veces es una enajenación mental transitoria. Es decir, no es que opine que no existe, pero en muchas ocasiones creemos estar enamorados cuando es todo producto de nuestra imaginación. Superada cierta fase y tras una evolución, si sigues sintiendo lo mismo, probablemente pueda ser amor verdadero.



Pero el amor me parece un arma de doble filo en este tipo de relación. Me explico. A mi manera de verlo, cuando un sumiso está con una mujer que le llena en todos los sentidos, no solo porque sea Ama, lo lógico es que acabe rendido en cuerpo y alma a ella. Y eso normalmente ocurre después de asentarse la relación de Dominación Femenina. Si ocurre en el orden inverso, es decir, pareja establecida sin femdom que evoluciona hacia ello, lo positivo es que existe (se supone) confianza, conocimiento mutuo, compenetración en definitiva. La parte negativa es que el sumiso puede estar tan cegado por el enamoramiento que no pueda calibrar si esa relación le satisface o si está tragando y aguantando por no llevarle la contraria a ella.



Un momento, -habrá dicho alguno-, ¿no se trata de sacrificarse y aguantar por el Ama lo que sea preciso?... Sí, pero siempre que sea elegido y aceptado libremente. Y cuando se está en esa nube de colorines que no deja ver la realidad, ya se está en una situación que condiciona las reacciones, y no es positivo que existan vendas en los ojos (aparte de las que puedan ponerse en el juego sexual...).



Esa situación que he comentado de enamoramiento previo también tiene otro riesgo: el abuso por parte del Ama. Sobre todo si no es recíproco ese sentimiento. En algunas parejas, uno de los miembros ama y el otro se deja amar. Y si la chica es lista se puede aprovechar de esa adoración que le profesa su novio para tenerlo comiendo en la palma de su mano. Y eso, que a la vista de un no-iniciado puede tener pinta de relación femdom, no lo es, y a la larga termina por pasar factura. Al principio él aguanta e incluso aumenta su excitación por ser maltratado sin límites. Pero llega un momento en que explotará porque descubrirá el juego de ella. O vivirá en el autoengaño de una D/s unidireccional.



Si a mí no me llena un sumiso como persona, tiendo al abuso puro y duro. Total, me da lo mismo que se vaya o que se quede. Si se queda, lo aprovecho mientras dure. Cuando se vaya, no lo voy a echar de menos. Intento no ser injusta nunca, aunque reconozco que es más fácil caer en el abuso si no temes perder a la otra persona. Pero si ese sumiso me interesa de verdad, tendré especial cuidado en ser justa, porque me importa él y quiero que me admire por todos mis rasgos positivos.



Si la pareja siente lo mismo el uno por el otro, existe otro riesgo. El Ama puede ablandarse por ese sentimiento amoroso. No me refiero a que trate al sumiso con caricias y abrazos, está en su derecho de ser dulce si así le apetece. A lo que me refiero es a perder de vista que el mando lo lleva ella y que no debe relajar su nivel de firmeza. Se puede ser amorosa y autoritaria sabiendo compaginarlo. El amor verdadero no consiste en mimar y en consentir, sino en ser todo lo firme que sea necesario. Por ejemplo, si a un hijo se le consiente todo y se le sobreprotege, con la intención de ahorrarle disgustos, se consigue el efecto contrario: un ser sin recursos para afrontar los contratiempos de la vida, siendo al final más desdichado que si hubiera aprendido a tener los resortes adecuados para valerse por sí mismo.



También está el caso de los que nunca jamás se enamorarían de un Ama, porque ni siquiera la ven como un ser humano, pero de eso hablaré otro día.



Las Amas tenemos fama de frías, -de hecho es algo que aumenta el morbo para algunos-, y se da por sentado que el amor solo surgirá en dirección sumiso-Ama. Pero, ¿enamorarse de un sumiso es posible? Veamos. Encuentro a mi sumiso complementario. Es justo como yo lo quería. Hace todo lo que le pido. Si se equivoca, rectifica rápido. Si no sabe hacer algo, lo intenta hasta más allá de sus posibilidades... Si no me enamoro, siento algo muy parecido. Incluso puedo llegar a considerarlo mi pareja, sin ser por ello “menos Ama”. Y que no me invite ninguna que pulula por los chats intercambiando sumisos como si fueran cromos repes, que lo mío es mío y no presto a mi joya ni lo alquilo por tarifa de minutos. Aunque mi concepto de pareja no es el tradicional, lo cual da para otra entrada, o tal vez queda para mi vida privada.



En definitiva, y en mi opinión personal, creo que es más positivo entablar primero una relación de Dominación Femenina sin implicaciones sentimentales al principio. Lo que venga después, puede servir para profundizar y afianzar esa relación. Dicho todo lo cual, añado que no se pueden poner puertas al campo, es decir, que no podemos controlar ni dominar los sentimientos cuando surgen. Ni falta que hace.



Para la/os más romanticona/es, aquí dejo un vídeo-montaje de la historia que se cuenta en Agora sobre Hipatia de Alejandría y su esclavo Davo.


martes, 7 de febrero de 2012

Gestos sociales del sumiso


Andaba dándole vueltas al tema de la responsabilidad que tiene el sumiso en difundir este estilo de vida/relación cuando ha caído en mis manos una entrevista al actor Daniel Craig. La doble página les ha quedado de lujo. No solo por la sugerente foto, con esa pose, así atadito como preparado para recibir órdenes (espera que me pongo las botas y tiro p'allá...). El titular dice que charlan con un tipo duro y bajo su foto ponen una frase dicha por él afirmando que le gusta que la mujer lleve los pantalones. ¿Contradictorio? ¿Posible? Las apariencias están para engañar, es obvio.



La entrevista fue realizada en Nueva York con motivo de la promoción de la nueva versión de Millennium y en un momento dado la pregunta/respuesta es:

¿Le preocupa que un personaje tan potente como el de Salander pueda eclipsarlo?

No. Me encanta que la mujer lleve los pantalones. No tengo inconveniente en que demuestren su poder.



Lo diré de manera sencilla: ¡olé tus cojones, Daniel! Que tomen nota los quejicas que no encuentran Ama mientras no mueven un dedo por defender la causa.

sábado, 4 de febrero de 2012

¿Qué es un sumiso?


Volvamos al principio. Esta pregunta debería ser la primera entrada del blog, pero aunque sé que la mayoría entendéis el tema, seguro que hay curiosos o sumisos en fase de despertar reciente que teclean la pregunta y llegan hasta aquí, como ha sido el caso según veo en las fuentes de tráfico de mis estadísticas. Extrañas cosas, por cierto, las que teclean algunos de los que van a parar hasta este rincón, con resultado decepcionante para ellos, imagino, porque aquí no encontrarán ninguna paranoia extrema de las que andan buscando.



Volviendo al hilo, entre esas palabras que teclean algunos está justamente esa pregunta. El hecho de que alguien no sepa ni lo que es, lo sitúa en principio en un lugar bastante alejado de lo que se supone que es un sumiso, pero ya digo, puede tratarse de alguien muy joven o poco familiarizado con terminologías pero que no se sienta muy ajeno al tema después de todo. Alguien incluso dirá “¡anda!, pero si lo que siento tiene nombre y encima no estoy solo en esto”. Así es, hasta te darás cuenta de que además de sumisos existen Amas, que somos la parte complementaria en esta historia. Incluso verás que no tienes por qué seguir la corriente social de estar con una chica vainilla... Demasiadas emociones juntas, te dejo que saques tus propias conclusiones.


Al grano. ¿Qué es un sumiso? Supongo que el adjetivo (por desgracia utilizado en sentido peyorativo casi siempre) lo conoce todo el mundo, y si no, consulta un diccionario; pero por centrar el tema, diré que un sumiso, dentro de una relación de Dominación Femenina  es un hombre que disfruta sometiéndose a la mujer, sirviendo, obedeciendo, ocupando una posición en la cual prioriza los deseos de su Ama antes que los suyos propios, entregándose libremente a ella, poniéndose en sus manos con confianza, lográndose así una simbiosis entre el que da y la que recibe, que no siempre va en la misma dirección, pues el Ama puede entregarse tanto como el sumiso y el sumiso recibir tanto como el Ama. Puede ocurrir en el contexto de una relación puramente sexual o en otra que engloba aspectos más amplios, dependiendo de la necesidad/vocación de cada uno.


Tras la definición básica, vendrían dos cuestiones más. ¿Por qué? Es decir, qué lleva a un hombre a renunciar a su egoísmo sexual, a sacrificar su placer inmediato, qué se le pasa por la cabeza al buscar una relación así. Digamos que por la cabeza no le pasa gran cosa, a pesar de que luego, paradójicamente, la excitación surge del filtro mental de la situación, es decir, conceptos en principio opuestos al placer, como la humillación, el dolor, la negación del orgasmo etc, por medio de un evolucionado mecanismo mental se convierten en refinados elementos erotizantes. Pero como digo, esto no surge de algo premeditado de antemano, el (verdadero) sumiso no decide serlo, simplemente le surge del interior, es cuestión de instinto, de sensaciones, de que a cada cual le pone lo que le pone y le gusta lo que le gusta. Por decirlo en pocas palabras, estos hombres son sumisos porque les atraen las mujeres dominantes, les gusta dejarse llevar en vez de tirar de las riendas, y un largo etcétera de sensaciones, físicas y mentales, alejadas de los moldes convencionales.


La segunda pregunta sería: ¿qué saca el sumiso de todo esto? Porque en una relación de Dominación Femenina auténtica la satisfacción va en ambas direcciones. Yo solo disfruto al recibir si veo que la otra parte disfruta dándose. Aunque fuera solo por el hecho de la entrega, se obtiene compensación. Hasta las tareas más altruistas tienen un trasfondo de búsqueda de recompensa, aunque sea la satisfacción/realización personales, como en el caso del voluntariado social, o en profesiones de servicio a los demás, siempre que sean por vocación. Por una parte, lo que se consigue es cubrir esa necesidad, ese deseo de ponerlo en práctica porque es lo que te pide el cuerpo y la mente, pero luego la recompensa existe, si no fuera así, las Amas tendríamos que fabricar muñecos-sumiso porque ningún hombre estaría dispuesto a dar rienda suelta a su sumisión, por muy arraigada que la tuviese. Porque ya digo, esto es algo bidireccional.


Lo que obtiene el sumiso depende en principio del grado de sumisión de cada cual y del tipo de relación que pretenda lograr. Habrá quien obtenga la gratificación de una sesión de sado, porque eso le basta y le sobra, y habrá quien se sienta realizado convirtiéndose en un esclavo con cadenas en los tobillos las 24 horas de los 7 días de la semana. Entre ambos extremos cabe un mundo. El que tiene una doble vida a espaldas de su pareja vainilla por llenar esa faceta de su vida que 'no necesita/no tiene valor' de convertir en el eje de sus relaciones. El que tiene una relación de pareja “normal” que incluye juegos bdsm con esa misma persona. El que lo siente como algo más que un juego pero menos que un estilo de vida. El que busca una relación DF amplia con alguien que le atrae no solo por ser Ama sino por todo el conjunto mujer-persona. Este último es el que busco yo, no está de más repetirlo las veces que haga falta.


En definitiva, para MI (subrayo, opinión personal), un sumiso es lo que he comentado más arriba y NO es todo lo que englobo en mi lista de falsos sumisos. Hago el inciso de comentar que los mejores sumisos que he conocido (aquellos que demostraban con hechos sus palabras y tenían una experiencia más allá del teclado del PC) coincidían con mis teorías, y “casualmente”, los que resultaron ser unos caprichosos pasajeros sin vocación auténtica, estaban en contra...





Por último, una aclaración al hilo de todo esto. Si existen distintos grados de sumisión según defiendo, ¿cómo es que tengo esas entradas con etiqueta de falsa sumisión en mi blog? ¿No serían sumisos a otro nivel en vez de falsos? Veamos. Todos esos tipos de sumisos son falsos por:
a) presumir de ser una cosa cuando son otra, ofrecerse como sumisos completos cuando solo buscan una faceta que les colme una necesidad concreta
b) plantear la sumisión desde bases deshonestas

Ejemplo del caso a. Un sumiso bedesemero no es falso, se podrá entregar como el que más durante la sesión, pero ojo, si se vende como el super sumiso del universo, entonces SI es falso, más que un euro de chocolate.
Ejemplo del caso b. A algunos les sorprenderá la entrada del sumiso emparejado, opinando que ellos no son falsos sumisos por tener pareja y amante-Ama. Bueno, mi opinión es que básicamente son falsas personas. No tengo nada en contra del poliamor y las parejas abiertas, aunque no entren, de momento, entre mis prácticas, pero lo loable es que al menos se supone que son relaciones en las que todo es transparente. Sin embargo, un sumiso que engaña a su novia o a su Ama o a ambas ocultando su relación paralela no está en el nivel de sinceridad requerido para ser un sumiso, ya sea total o a ratos. Un sumiso debe ser leal, honesto, coherente, y si anda con secretismos y deslealtades con su parienta no tendrá ningún escrúpulo en hacer lo mismo con su Ama, por poner el ejemplo típico. Tenemos que evolucionar, no volver a la época de las tinieblas medievales con relaciones de encajar agendas y entregas a medias.
Pero estad tranquilos, falsos sumisos del mundo, siempre habrá un roto para un descosido, o sea, Amas que coleccionen semi-sumisos, total, para un rato cualquiera vale, o Amas light que les pasen la mano por el lomo diciéndoles que son los mejores sumisos. Dios los cría y ellos se juntan. Un verdadero sumiso será muy consciente del nivel de su sumisión y vivirá coherentemente con ello. Los falsos sumisos jamás reconocerán que están en otro nivel distinto al que ellos creen estar, son demasiado soberbios y están demasiado fuera de la realidad para aceptarlo, aparte de ser unos tiquismiquis que se ofenden pronto cuando les muestras sus fallos, defectos todos ellos incompatibles con la verdadera sumisión... que es algo que existir, existe, como he tenido la enorme suerte de comprobar en el pasado, y confío que en el futuro también.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Confesiones de un sumiso en apuros

Iba a escribir un tocho largo sobre los miedos sociales del sumiso, me iba a poner muy seria, me iba a entrar mala bilis, así que he pensado que mejor lo comento en otra ocasión. Hoy le echamos un vistazo a los pensamientos internos de un chaval que se autoengaña como un campeón. Como tantos y tantos.
Pero antes, aviso. 'Ironía: Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice'. ¿Entendido? Pues allá voy.



Querido diario,


Aquí estoy, hecho un lío. Sigo esperando la Ama que le pedí a los Reyes Magos. Seguro que ya mismo llega, eso no me preocupa. Es que ando un poco confundido y no tengo a quien contárselo. Hoy mis colegas del curro se han puesto a hablar de una porno que vieron el otro día y yo me reía por disimular los bostezos. Luego uno me ha preguntado cómo me gustan a mí las tías. Y les he dicho la verdad. A cuatro patas y chupando. ¡Es verdad! Joé, que siempre me acusa alguien de que miento. Es verdad que me gusta eso, lo único que no he dicho quién está a cuatro patas y quién chupa. No soy un suicida social. Sumiso sí, gilipollas no.


He tenido una de las gordas con mi novia. No sé pa qué tengo una novia normal si me da más caña que una de esas Dóminas de mis sueños húmedos. Estábamos haciéndolo. Yo, con mis fantasías en mi cabeza, ella solo pensando en mí, como es lógico, que la tengo loquita por mis huesos. Estoy super preocupado. Llevo un tiempo que no me pongo si no pienso en mi Ama. El otro día hasta soñé con ella. ¿Que no la conozco dices? Y qué, no me vengas con chorradas. Claro que no la conozco, pero sé hasta el último detalle cómo es. Son todas parecidas. Bueno, como te decía, que estaba metido en faena y sin pensarlo lo he soltado. Escúpeme, le he dicho. No veas cómo me ha mirado. Creo que ve una cucaracha en la sábana y le pone mejor cara. Y no, no me ha escupido. Me ha abofeteado. Zas, en toda la cara. Me ha llamado guarro degenerado. Lo que no sabe es que me ha puesto a cien con el tortazo. Pero claro, cualquiera le pide otro. En ese momento se ha levantado y me ha dejado solito en la cama.


No sé que más me gritaba desde el baño, yo he metido la cabeza bajo la almohada para terminar lo mío. Cuando he acabado la he encontrado delante mía con cara de mala hostia, mirándome como a un gusano con malformación congénita. Me ha gustado eso, por cierto. Creo que con unos tacones más altos y un aumento de pecho hasta me podría valer como Ama. Me ha vuelto a gritar, a insultar, no entendía nada entre tanta palabra junta, pero he pillado algo de egoísta, joputa, friki. Y se ha largado con un portazo.


No sé qué hacer. ¿La provoco más a menudo? ¿Me meto la lengua donde me quepa mientras llega mi amita? Ay, qué dura es la vida del esclavo. Puta sociedad.


sumisito perfecto