~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


martes, 25 de diciembre de 2012

Relato femdom navideño



Voy a explicar brevemente de dónde sale esto. El otro día estaban hablando en la tele de ritos litúrgicos navideños. A punto de cambiar de canal, me detuve en seco. Era un fragmento de misa en la cual un joven, realmente guapo, ataviado con un blanco hábito, leía un pasaje bíblico, elevando de vez en cuando la mirada hacia los feligreses. Aquella mirada me transmitió algo que no sé bien cómo explicar. Mi primer pensamiento fue: ¿qué hace ese ángel del cielo desperdiciando su vida ahí? El segundo fue: quiero que sea mío, y lo quiero ya.

Y bueno, a falta de información acerca de dónde podía ir a secuestrarlo, mi mente se puso a soñar y... el resultado, esta mezcla un tanto irreverente de navidad cristiana y femdom.



Fue uno de aquellos trabajos que llegan con urgencia y en fechas señaladas. Lo último que le apetecía era pasar las navidades en un monasterio rodeada de aburridos monjes, pero su pasión por el arte era casi tan intensa como su deseo de someter hombres a sus caprichos. Hizo las maletas rápidamente y reservó billete para el día siguiente.

El abad la recibió con cordialidad, aunque guardando una prudente distancia.
-Bienvenida a nuestro humilde hogar. Le mostraré el fresco que necesita ser restaurado. Estuvimos buscando al mejor experto y resultó ser usted.
Ella advirtió una nota de sorpresa y algo de resignación en aquellas palabras. Acostumbrada a decir siempre lo que pensaba, respondió:
-No quisiera yo formar revuelo en su comunidad, padre. Traje mi ropa más discreta.
-Oh, no se preocupe, aquí será usted casi invisible, los hermanos tienen bastante tarea de la que ocuparse.
Ella sonrió para sus adentros. A no ser que aquellos hermanos estuvieran ciegos, sordos y rematadamente ancianos, estaba segura de que no pasaría inadvertida ni aunque se vistiera con un amplio hábito como el que lucía su interlocutor.

Recorrieron largos pasillos hasta llegar a una espaciosa sala. La escena que cubría por completo una de las paredes representaba el nacimiento de Jesús, rodeado de un coro celestial de ángeles y querubines. Se acercó para examinarlo mejor.

-No parece que esté en muy mal estado.
-Cierto -respondió el abad-, pero mejor no dejarlo que se deteriore más.

Cuando ella se giró vio a alguien que, al parecer, había llegado de manera sigilosa. Por un instante, pensó que alguno de los querubines del fresco se había salido de la pared. Un muchacho joven, de mansa mirada y aspecto inocente, se aproximaba al abad y le comentaba algo entre susurros en ese momento. Cuando terminó de hablar, se quedó quieto, en obediente espera, sin mirarla a ella.

-Bueno, señorita, ya ha visto de qué se trata. Ahora la voy a dejar con el hermano Nicolás, que va a ser su ayudante durante el tiempo en el que esté usted con nosotros.

Ella intentó atrapar la mirada del joven monje, pero parecía resuelto a no apartar los ojos de su superior, que seguía hablando:

-Me comenta el hermano que, tal vez, no sea buena idea encargarle a él esta tarea... Pero yo creo que sí. ¿Usted qué opina?

En un segundo, ella captó el problema del hermano Nicolás, y se sorprendió de lo fácil que resultaba aunar fantasía y realidad. Jamás lo hubiera creído posible, y menos en un lugar así.

-Bueno, padre, puede usted estar seguro de que me portaré bien, y el hermano Nicolás puede quedarse tranquilo, es decir... yo creo... -hizo una pausa, durante la cual logró su objetivo de que el joven mirase en su dirección aunque fuese de manera furtiva-, creo que el verdadero mérito no está en evitar la tentación, sino en enfrentarse a ella.

Terminó la frase con la mejor de sus sonrisas, mientras empezaba a hacer planes para hacerle la tarea lo más ardua posible al pobre monje, cuyas mejillas, en ese instante, habían adquirido el tono de una llama infernal.

-Estupendo, pues. Les dejo a solas, él se encargará de que no le falte de nada, ¿verdad, Nicolás?
-Sí, padre.

La voz era tan dulce como su aspecto. Tuvo que reprimir una amplia sonrisa al imaginar ese “Sí” seguido de un “Señora” dirigiéndose a ella. Pensó que el pobre Nicolás no tendría que ocuparse de que no le faltase de nada, porque quedaría en sus propias manos encargarse de que fuera así.

...Sigue leyendo en Mi libro de relatos: Relatos femdom I
También en amazon 
***


Te puede interesar también:
Mi novela femdom I: Despertar sumiso
Mi novela femdom II: Dominadora

domingo, 23 de diciembre de 2012

El erotismo de la bofetada


Recuerdo un vídeo de porno femdom en el que ella abofeteaba durante 5 minutos seguidos al sumiso, postrado de rodillas. Bofetón va y viene, de lado a lado, los mofletes del sumiso cogiendo color como los tomates en el campo. En un momento dado, a ella (actriz, no lo olvidemos) se le escapa una risa medio histérica. Normal, yo lo estaba viendo y me estaba mondando, qué poco sutiles son los guionistas (masculinos, seguro). O sea, el tío necesita que le pongas caliente a hostiazos hasta que te salgan ampollas en las palmas. Lo de siempre, ella lo sirve a él, nada nuevo bajo el sol. Qué poco me ponen esas cosas mecánicas y a lo bestia, es que me dejan como un témpano, aunque con aquello al menos me eché unas buenas risas.

Una bofetada (tortazo, torta, bofetón, hostia o sinónimos) puede ser algo de hecho tremendamente erótico y excitante, pero de la manera y en el contexto adecuados. No es decir “oye, sumiso, ven que te voy a dar dos hostias”. Es algo que, en ese instante concreto, cuando estás mirando a los ojos al sumiso, te surge de manera natural, te apetece soltarle un manotazo, acompañado o no de palabras, pues una simple mirada es suficiente para recordarle que está bajo tu poder. No es un acto de violencia, es como una caricia intensa, lo desarma y lo desorienta momentáneamente, y queda más en tus manos de lo que estaba un segundo antes.

Estas dos escenas tampoco es que sean femdom puro, pero se acercan algo más a lo que quiero decir.

En la primera, recupero a mis marcianos favoritos para esta escena en la que le cruzan la cara al protagonista 2 mujeres distintas en medio minuto, y bien merecido que lo tiene.



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La segunda, ya hablando más en serio, es este vídeo de la época pre-salida del armario de George Michael. Tiene un momento bofetón en el minuto 4:41, aparte de que ella va pisando fuerte por la pasarela y lleva en la mano no sé bien qué, pero seguro que sirve para azotar. El último segundo del vídeo que cada cual lo interprete como quiera...



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miércoles, 19 de diciembre de 2012

La autodisciplina del sumiso




Una parte fundamental de la relación Ama-sumiso es la disciplina, que no es lo mismo que castigo, o al menos no siempre. Hoy voy a hablar de algo que no se suele mencionar tanto, el autocontrol, algo que también debe ejercitar la parte dominante. El Ama debe saber controlarse a sí misma antes de poder controlar al sumiso, puede ser desastroso ponerse en manos de una mujer que no tenga casi nada claro, que cambie de criterio a cada momento, o que sea una inestable mental o emocional o ambas cosas.

Se da por sentado que el Ama es la que debe controlar al sumiso. Y esto es verdad, hasta cierto punto.  

El sumiso no puede dejar pasivamente todo el peso de la relación en el control del Ama, debe poner mucho de su parte para controlarse a sí mismo. Y, teniendo en cuenta que el sumiso, como hombre, suele comportarse como una botella de champán al abrirse, pues la cosa se complica. Me refiero a que suben muy pronto y caen en picado, y no solo en cuanto a excitación sexual sino a su interés en una mujer si no obtienen pronto el resultado esperado.


Autocontrol o autodominio es lo que consigue que los impulsos se encarrilen por el camino adecuado. De hecho, la clave de estas relaciones es ese continuo tira y afloja: “mira, sumiso aquí estoy, esto es lo que puedes obtener pero no te lo daré de golpe, sino muy poco a poco, siempre dejándote con ganas de más”.


Así que el sumiso debe saber controlar sus deseos para no estropearlo todo con su falta de paciencia y disciplina. Y para esto debe lograr un equilibrio entre sus impulsos y sus pensamientos. La parte fácil sería decir: quiero esto y lo quiero ya. Impulso inmediato, recompensa inmediata. Sin pensar en las consecuencias. La tentación le puede hacer desobedecer una orden de su Ama, y ahí es donde entra el autocontrol. Esperar y obtener la aprobación de ella será mayor recompensa que rendirse a otra satisfacción rápida y fugaz.


La energía mental se puede agotar al igual que la física, y si un sumiso tiene la mente dispersa en mil cosas ajenas a su Ama, no puede centrarse en lo más importante. Y no me refiero a todas esas tareas que todos tenemos que hacer en nuestra vida cotidiana, sino a todas esas otras que distraen la atención y no sirven para nada.


Pero imaginemos que el sumiso ya ha conseguido centrarse y concentrarse, ahora viene lo complicado. Constantemente estará librando una batalla entre lo que desea que ocurra (ver a su Ama, servirla de X manera, etc) y lo que ocurre en realidad. En teoría se libera de toda expectativa, solo espera obedientemente a que su Ama decida por él. Pero claro... no es un robot, no es fácil resignarse, sobre todo al principio, puede ser realmente duro, y solo se consigue de una manera: con esfuerzo.


Decía André Gide: El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.


Desde luego que con esa actitud habría sido un buen sumiso al menos de partida. Yo no quiero un superhéroe, reconozco la humanidad del sumiso, no busco la perfección, pero hay algo que es básico y que no puede faltar: la intención y el propósito real de mejorar. Es decir, si yo veo que el sumiso da todo de sí, lo hace lo mejor que sabe, y se esfuerza por avanzar, eso es el 90% de lo que quiero ver en él. El resto, ya veré si es cuestión de tiempo y práctica o si es que no da para más.


En ese proceso de aprendizaje para saber la mejor manera de servir a su Ama, el sumiso va encontrando acciones que son válidas, y la clave está en convertirlas en hábitos o costumbres, adoptándolas como rutina habitual. En resumen, se trata de ver lo que funciona y reforzar ese comportamiento. Si no es tan difícil, solo es cuestión de ponerse, encontrar el camino y no desviarse...


sábado, 15 de diciembre de 2012

¿Por qué hay tan pocas Amas?



Sin tener el censo estadístico de Amas en la mano, y por lo que cuentan los sumisos en búsqueda, debe haber unos 1.000 sumisos por cada Ama disponible. ¿Y qué motivo puede haber para semejante desequilibrio de cifras? Pues no lo sé a ciencia cierta, pero tengo mis teorías...

-La mayoría de las mujeres solo conocen el modelo de relación y de hombre que continúa la tradición patriarcal del macho dominante, les guste a ellas o no.

-Siguiendo el modelo anterior, la mujer considera menos hombre a un sumiso y una relación de categoría B estar con uno de ellos.

-Si una mujer, a pesar de todo lo anterior, decide estar con un sumiso, será como plan B por no encontrar al macho dominante de sus sueños. Aquí ya tenemos una relación de Dominación Femenina según la entienden mucho/as, aunque según mis parámetros personales a mí no me sirva.

-Para mantener una relación del tipo anterior, hace falta un Ama que sea un ser desalmado, incluso brutalmente violento, algo que la mayoría de las mujeres no ve como algo tentador, y que a nosotras mismas nos cuesta un mundo que comprendan los propios sumisos cuando llegan buscando ser tratados como basura inmunda.

-Una mujer que decide dar el paso de dominar en la relación se puede sentir abrumada por tener que llevar las riendas de todos los aspectos de la misma, lo cual le da un poder que le agobia y que siente como una carga. Esto puede ocurrir porque a ella no le llene dominar o porque aquello se plantee de la manera equivocada, pues el sumiso no es un muñeco pasivo incapaz de resolver la más mínima gestión, sino que debe ser capaz, resolutivo y activo cuando la ocasión lo requiera.

-Puede darse el caso de una mujer que disfruta dominando y que tiene claro que esto se trata de ser el centro de la relación, pero tras descartar a varias decenas de sumisos más centrados en su propia bragueta que en hacerle la vida más fácil a ella, decide volver al mundo vainilla a encontrar a un hombre que le resulte medio soportable, pues un buen vainilla al final te dará menos disgustos que un mal sumiso, ya que las expectativas son las que son y no te llevan a desagradables decepciones.

Bueno, pues trazada mi/s teoría/s de manera resumida, voy a comentar lo que me parece la solución a este problema de la escasez de mujeres que se pasan al lado oscuro... Si un sumiso quiere de verdad, DE VERDAD, someterse a una mujer, debe tener muy claro una serie de puntos:

-Una Ama no es más (ni menos) que una mujer que necesita/desea dominar en la relación, NO esa muñeca de latex salida de sus sueños húmedos.

-Una Ama malísima está bien para un rato (sip, yo puedo ser muy mala a ratos, pero es agotador), pero ninguna mujer mentalmente estable se va a ajustar a tu fantasía de perro permanentemente arrastrado, porque no nos apetece ni nos llena ni nos da la gana.

-Si buscas una mujer que se haga cargo de tu vida porque tú solito no puedes ni sirves para nada, resulta que a nosotras tampoco nos sirves de gran cosa. Si quiero un perro me voy a la tienda de mascotas a comprarme uno, que seguro que me da menos disgustos.

-La responsabilidad del sumiso en contribuir a difundir este modelo de relación es fundamental, y el ocultamiento enfermizo de muchos me parece una de las principales causas de que haya tan pocas mujeres que descubren su lado dominante.

Algunos puntos dan para desarrollarlos más, pero de momento lo dejo aquí, que tengo tropecientos sumisos llamando a la puerta, aunque yo no sea lo que buscan...


martes, 11 de diciembre de 2012

El sumiso reto




Algunos sumisos baten el récord a la brevedad cuando están a la búsqueda: “quiero un Ama que me domine”. Punto. Después de recuperarte de la avalancha de información acerca de las grandes dotes del sumiso, te queda claro un dato crucial. Este es de los que quieren obtener el máximo dando el mínimo. Y encima, lo plantea mal. Él no quiere someterse, no, él quiere que lo dominen, que no es exactamente lo mismo.

Sumiso significa sometido. Bien, pues algo tan básico no lo tienen claro algunos.

Veamos un ejemplo de supuesta dominación. Yo pillo un látigo, secuestro a un hombre vainilla y lo encierro en una habitación. A base de coacciones, abusos y violencia consigo que haga lo que yo digo. ¿Lo he dominado? Sí. ¿Se ha sometido? No.

La clave es la voluntad del sumiso. Él se entrega de manera voluntaria. Puede ser una fantasía muy excitante lo de ser secuestrado y forzado, pero no deja de ser eso, una fantasía o un juego. Un “forcejeo” en el dormitorio me parece de lo más interesante, siempre que el sumiso no se resista en serio, claro, pero de ahí a forzar la voluntad de alguien, va un mundo.

Es una fantasía relativamente común, esa de sentirse obligado, forzado por una cruel Ama a hacer tal cosa o convertirse en aquella otra, pero de obligación tiene poco, porque eso es lo que desean en el fondo. Ya sea feminización, castidad, sodomización, pérdida de libertad, humillación, etc, todo eso, si lleva el adjetivo “forzada” detrás, saliendo de su imaginación, de forzado no tiene nada, sino algo que piden a gritos.


El reto real sería convertir en sumiso a alguien que no lo es, y francamente, eso es una pérdida de tiempo y una tremenda estupidez. ¿Para qué quiero yo convertir en sumiso a alguien que no lo es? No se puede conseguir con una pastilla mágica ni con un internamiento estilo OWK. Yo quiero que se me entreguen, no tener que ir detrás con un látigo.


Así que, por una parte, están los que quieren que les obligues a algo que están deseando hacer, y por otra, los que no están dispuestos de ninguna manera a hacer nada de lo que les digas, pero se lo pasan bomba haciéndose pasar por sumisos y diciendo aquello de “Señora, soy incorregible, pero seguro que una Ama como Usted me pondrá en mi lugar”. Lo de plantear la D/s como un tour de force me parece agotador.

Otros no lo plantean abiertamente. Pueden incluso parecer encantadoramente respetuosos de entrada, pero a medida que los tanteas, te das cuenta de que tienen rasgos incompatibles con la sumisión. No “permiten” que les corrijas, cuando además les dices cosas muy razonables. En el fondo reconocen que tienes razón, aunque no te lo digan, lo que les molesta es que les enmiendes la plana. Son hombres que tienen muy arraigado todavía el concepto de “mantener su sitio”, y por mucha Ama que tengan delante, no van a dejar que nadie les coma su terreno. El ego hace estragos en un aspirante a sumiso.


En resumen, no me planteo la dominación como un reto ni como un pulso permanente, ni veo esa supuesta satisfacción de la que hablan estos sumisos-reto para ver si picas y te dedicas al enorme trabajo de meterlos en cintura. Quiero un sumiso que se rinda, no uno derrotado tras una ardua guerra. Ay, cuánto daño puede hacer la sobredosis de porno unido a no mirar más allá del propio ombligo sumisil.


viernes, 7 de diciembre de 2012

Verás cuando te pille


Esta frase, como otras en apariencia inocentes, puede tener alto voltaje erótico en el contexto adecuado, y resume la escena que traigo.

En la película aparece un chico que tiene una actitud sospechosamente sumisa, lo cual me encanta, como no hará falta explicar. Es sumiso con la chica, y luego en general no es ni macho alfa ni un pusilánime, de hecho es un ex-combatiente de la guerra de Irak. Pero lo dicho, no da un paso sin que lo de ella, le dice humildemente que ella se merece algo mejor (lo cual, cuando no es cierto, enternece hasta a la más estricta Dómina) y se limita a estar ahí, a su disposición, lo cual no es poco sino todo lo contrario. Pues bien, resulta que la cosa no queda ahí, y ella, aunque al principio no da muchas señales de ser dominante, llega un momento en el que se lanza y da un giro la mar de interesante.

En una misma escena vemos cómo ella le planta cara al chantajista de su ex y luego toma la iniciativa y va como una leona a “aprovecharse carnalmente” del chico en cuestión, como si tuviera en mente la frase del título de la entrada. Algunos detalles me encantan: cuando lo agarra del pelo, o cuando él se arrodilla para besarle la pierna, y cómo le mete mano ella para tocarle el culo... “Ah”, dirán algunos, “¿pero eso es Dominación Femenina? Pero si no hay ningún tío a cuatro patas, ni azotes ni nada”. Pues así es, “solo” hay un hombre y una mujer, y ella es la que toma las riendas. Dominación Femenina pura y dura, de la que nos da escalofríos en la espina dorsal a las que vemos al sumiso como lo que es, una persona y un hombre, y lo usamos para todo, caricias y besos incluidos.


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PD- La foto ilustra este post con dedicatoria hacia la perpetradora de este blog ;)

jueves, 6 de diciembre de 2012

Lo que hay que aguantar por ser bloguera


Ay, ¡qué disgusto más grande tengo! Me ha escrito la reencarnación de un escritor francés para decirme que escribo de puta pena. Que no me van a dar el Nobel ni el Cervantes ni la palangana de hojalata de mi barrio. ¿Y ahora qué hago? ¿Me retiro? ¿Me tiro al río? Uf, qué sofocón, dios mío. Como algunos valientes ya no pueden comentar como anónimos, usan el formulario para hacerse los machotes.




Pero, además del disgusto, tengo un dilema brutal. ¿A quién hago caso? ¿Al que me quiere hundir o al que me halaga? Mejor dicho, a LOS que me halagan, porque, más o menos la proporción es la que se ve en la encuesta. Alguno hay que no le interesa esto (cuánto tiempo hay que tener para pasearse por un sitio que te la repanpinfla; seguro que tienen razón y que son unos incomprendidos en todos los ámbitos de su vida, no me cabe duda), aunque suelo ver cosas más en esta línea:







Qué casualidad que estos dos se expresen de manera perfecta y con modales correctos. Lo dicho, casualidad, que quien dice “la verdad” es el maleducado.

No soy Shakespeare, ni pretendo serlo, pues ser culto significa ni más ni menos que adaptarte al nivel de tu interlocutor, y aquí no vengo a deslumbrar a nadie con mi prosa sino a hablar de la manera más clara posible del tema que me interesa para cualquiera que se deje caer, sin que sea necesario tener un máster en letras. Pero claro, aquí el chico, aparte de catedrático de filología según se aprecia en su "impecable" redacción, es vidente, porque con solo tres líneas ya conoce todas mis facetas narrativas.



Que sí, que ya sé que le estoy dando el protagonismo que está pidiendo a gritos, pero esto es un espacio que acabáis haciendo entre todos, y no solo voy a compartir el placer de abrir mis pensamientos, lo justo es que estos desagradables mensajes que no me dejan dormir (busca ironía en el diccionario, señorito schwob) también los comparta con vosotros.


Pero el motivo principal de traer a este sujeto a la palestra, aparte de confirmar la cita de Einstein, "Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera", -sobre todo por la genialidad que ha soltado del sumiso financiero-, es devolverle el favor que me ha hecho, y no por venganza. ¿Tomármelo a mal? Algunos son de un ingenuo que tumba. Pero recordemos que solo ha leído 3 líneas, el pobre no sabe que estoy de ida, de vuelta y de retorno de capullos y capulladas.


El favor que me ha hecho es recordarme la fugacidad de la existencia y lo importante que es no desperdiciar el tiempo en chorradas, eso sí, a cambio de hacerme perder un minuto en leer su emotivo mensaje y otros cuantos en redactar esto. Pero se nota que el hombre está necesitado de afecto (lo del beso lo delata) y solo quiero buscarle amiguit@s. No es mal chico, quiere que me lo tome bien, o sea, que le escriba y "lo que surja", según parece por el giro final del mensaje. Algunos ya no saben qué táctica seguir para cazar Ama. A mí no me termina de convencer, la verdad, pero seguro que van a hacer cola otr@s para conocerle.


Como en la imagen no lo van a localizar los motores de búsqueda, voy a hacer el favor de copiar aquí su email con unas palabras de recomendación:

schwob15@yahoo.es

Si quieres pasar largas y apasionantes veladas de debate literario, con algunos toques de infinita erudición femdom, mándame mensaje, no te arrepentirás.

De nada.

PD.- Me guardo tu IP por si insistes en tus consejos, el ciber-acoso ya no queda impune. Ah, y el beso, se lo puedes dar a tu puto padre. Dicho con cariño, ya que lo entiendes todo al revés, majete. Y no, no lo voy a dejar, ni porque me lo digas tú ni 1.000 como tú.


martes, 4 de diciembre de 2012

¿Qué me atrae en un sumiso?




Aunque ya expliqué aquí lo que busco en un sumiso, voy a especificar un poco más. Lo que voy a comentar no es una guía de lo que debe hacer un sumiso que pretenda estar a mis pies. Bueno, de hecho es lo que espero ver en mi sumiso complementario, pero que nadie saque la libreta para tomar nota porque esto es algo que debe salirle a cada uno de manera natural, esto no se ensaya, no se puede sacar algo de donde no lo hay, y la teoría aquí sirve de un 1%.

Como dice cierto anuncio, elegance is an attitude, la elegancia es una actitud, y la sumisión es pura actitud también (aCtitud, no aPtitud, aunque se parezcan). Por mucho que se eche encima una persona el ropaje más caro no se convertirá en elegante si no sabe lucirlo, con naturalidad, que es la auténtica elegancia. Igualmente, por mucho que el sumiso se ponga todo el disfraz de sumiso perfecto, con su repertorio de “Sí, mi Ama”, “A Sus Pies” y sus cuatro rodillazos en tierra, todo eso no es NADA si no viene reforzado con una actitud natural. Repito: actitud natural. Lo de natural va en una doble vertiente, significa que le sale de dentro y que lo hace con fluidez, no como un muñeco envarado.

Esto de la actitud natural es, por hacer una comparación, como lo de ser tímido. Un hombre tímido tiene una serie de reacciones, y el que no lo sea no puede reaccionar igual. Y el sumiso verdadero reaccionará de X manera ante su Ama o ante su posible Ama, y eso ni se puede disimular ni se puede fingir. Por cierto, que los hombres tímidos, -me refiero más que, a por sistema en todo, a tímidos conmigo-, me parecen bastante encantadores.


No hay una guía que un sumiso pueda seguir para conseguir despertar mi interés, pues aunque supiera qué es lo que me llena, él no podría ser lo que no es. Nadie puede fingir eternamente, y a la mayoría se les pilla muy pronto en falsedades y contradicciones. Lo dicho, no hay guía ni fórmula mágica, ni siquiera siguiendo un manual del perfecto sumiso de los que circulan por ahí. Esos manuales, aparte de ser tan estereotipados que dan risa, olvidan el factor persona en todo esto. Es decir, si no hay entendimiento como personas ni como hombre y mujer, lo otro es imposible que funcione. La clave para mí, al principio, es cómo se expresa, no me van los listillos ni los autómatas ni los que aburren a las ovejas, pero esto tiene que ver con su forma de ser más allá de su sumisión.


El hombre que busco me llenará por su sumisión, lo cual no quiere decir que me llene SOLO por eso, yo no separo al sumiso de la persona ni del hombre, me tiene que hacer tilín, y mucho. Y quiero que me vea a MÍ, que no se quede con la etiqueta de Ama. Si un sumiso no pilla mis ironías y pone cara de póker, yo no soy lo que busca, a pesar de que me diga lo contrario. No voy a dejar de ser quien soy, ni soy un Ama de manual.


Para saber si un sumiso encaja conmigo, o encajamos mutuamente, hay una serie de factores que tengo bastante claros, y hay esa otra parte que no se puede explicar, ese “algo” que simplemente me hace sentir que aquello va como tiene que ir. Esta última parte es imposible de explicar, así que voy a concretar la primera.

Lo primordial es que el sumiso tenga la actitud correcta. Lo llevo diciendo desde que empecé el blog, y puede que aún no esté claro qué significa. Para empezar, no es algo de quita y pon, ni algo que el sumiso saca de la chistera en momentos puntuales. Es algo que está siempre presente de manera constante, es su comportamiento, son sus gestos, es la forma en la que me mira o la manera en la que desvía la mirada o la baja porque le cuesta mirarme de manera muy directa. Eso es respeto, eso es saber dónde está su sitio con respecto a mí. NO es un teatro barato, ni son una serie de gilipolleces como algunos se imaginan en su cabeza, no se trata de hacerme una reverencia al saludarme y tres al despedirse de mí, o esperarme en medio de la calle de rodillas. Son detalles casi imperceptibles para un observador neutral.


Lo mismo de la mirada sirve para el tono de voz, la forma de hablar, lo que se dice y cómo se dice. Podemos estar hablando de cualquier cosa (sip, conmigo se puede hablar de todo, no vivo en un pedestal de hielo) y reírnos a carcajadas, pero eso no significa que él baje la guardia en ningún momento. No soy su tronca-colega ni una churri a la que se quiere ligar en una discoteca. Nada de miraditas de ligón de piscina, nada de soltar lindezas como “te mando un beso donde prefieras” (diosss, es que algunos no se separan del manual del buitre ligón ni para ir al wc).


Respecto a los actos, ídem de lo mismo. En cada pequeño o gran detalle tiene que quedar muy claro dónde está cada cual. Yo tomo la iniciativa, digo dónde, cuándo y cómo, en la intimidad y en la calle, así que el sumiso tiene que adaptarse a mí, no al revés, ni dar los pasos por mí. Esto, que parece de primero de párvulos de cualquier cursillo de sumisos, es de esas cosas básicas que muchos se saltan a la torera. Y al igual que en otras cuestiones, la mayoría no tiene un término medio. Pasan de buscarte a todas horas a ignorarte por completo. Desaparecido. Engullido por las fauces de la Tierra. Al principio es muy excitante para ellos eso de imaginarse a merced de los caprichos y apetencias de una posible Dueña, pero claro, luego, aquello, pasado a la realidad, no es apto para sumisos de 5 a 7. El control es algo muy jodido, y no me refiero a controlar sus orgasmos, sino a preguntarle si está con sus amigos o con aquella amiga que es solo una amiga lejana a la que nunca ve, excepto, oh casualidad, cuando a ti se te ocurre lanzarle una inoportuna llamadita.


Esto de los actos incluye por supuesto el primerísimo paso de conocerme según el ritmo que yo marco. No sucumbo ante presiones de ninguna clase, ni disfrazadas de un inocente café, ni te voy a llamar aunque me des tu teléfono sin que te lo haya pedido, en resumen, no me interesan los que pretenden hacer las cosas a su manera y llevarme a su terreno. Y aquí tropezamos de nuevo con las mismas técnicas buitracas de siempre. “¿Podemos pasar por mi piso que nos pilla de camino? Tengo una colección de bondage que me gustaría que viera, sin más intención, no pretendo presionarla, pero es que mañana la tiro porque está pillando telarañas y tiene que ser hoy o nunca”. “Perdone que la moleste de nuevo tras X meses, pero he pensado que como Usted parece no haber encontrado sumiso y yo tampoco logro que ninguna Ama me soporte, ups, digo, que como ninguna aprecia lo mucho que valgo, pues yo creo que lo mejor será que charlemos de nuevo y quién sabe.”


Eso de “yo creo que lo mejor es...” es una frase que escucho con sorprendente frecuencia, y me facilita mucho saber la clase de (no)sumiso que tengo delante.


En resumen, lo que me atrae de un sumiso y pulsa la tecla necesaria para que mi dominación se active en su dirección es todo lo que me transmite, lo que me demuestra con sus actos, lo que hay y lo que veo. Lo demás, es decir, las teorías, las palabras huecas, los trucos baratos, las promesas que nunca cumplirán, etc etc etc... no me sirven para nada. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Confirmado, somos los más raros entre los bichos raros


Me refiero a AmAs y sumisOs. Todos sabemos que cualquier sexualidad alternativa está mal vista en la bienpensante sociedad, pero incluso cuando aceptan pulpo como animal de compañía y se ponen en plan condescendiente, pueden llegar a asimilar que exista algo llamado sado, relaciones de poder, etc, peeero eso sí, siguiendo al menos algún esquema “normal” que lo haga digerible, como por supuesto que siga la línea general de ellos mandando y nosotras obedeciendo. Lo nuestro, o sea, lo otro... lo otro ya es inconcebible, por dios, no se puede ser más degenerao y más de lo peor... Para muestra, un par de botones, captados con mi antena femdomera siempre alerta, y un par de anécdotas.

El otro día me llegó este correo publicitario de una empresa de ropa (normal, no fetichista).





El “juego” está de moda desde hace tiempo, en cualquier catálogo sex-shopero generalista no faltan las esposas, antifaces, incluso algún elemento para azotes light. Me parece genial. Lo malo es, aparte de que más de una caiga en la moda por no desentonar, sin maldita las ganas que tenga de ponerse un tapón anal, es que se da por sentado que son para usarlos en ELLA. Es como lo del librito este. El mensaje es: libérate, salte por un rato de lo convencional, y déjate dominar por él.... ¡Joder! ¿¿¿Esa es la única opción??? ¿Qué pasa con la otra combinación posible? ¿Hay que sacar un bestseller sobre Dominación Femenina para darla a conocer?


Recuerdo haber tanteado a algunos hombres vainilla sin plantearles directamente mis tendencias, con preguntas capciosas metidas en charlas medio en broma.

Yo: No sé qué disfraz usaría yo en esa fiesta. ¿Qué me recomiendas? ¿De colegiala o de cuero?
Respuesta del pimpollo en cuestión: De colegiala, por supuesto, eso pone mucho más.


Yo: No sé qué pedirme para mi cumpleaños, busco algo original, ¿qué te parece unas bonitas esposas?
Respuesta de otro pimpollo: Claro, nena, mientras me dejes que te las ponga yo a ti, me parece una idea genial.

No hará falta decir que tanto en un caso como en otro descarté a ambos pimpollos de mis planes eróticos futuros.


Esto es un artículo de psicología comentado en un blog de un sumiso americano. Si algún voluntario quiere, que lo traduzca entero, pero en definitiva viene a decir que la igualdad no siempre funciona en el dormitorio, pero eso sí, con el par amo-sumisa. Por lo visto es algo genético (!) y hablan de ciertos experimentos con ratas acerca de lo masculino, femenino, dominación y sumisión...

Destaco estos fragmentos sin desperdicio.

A la mayoría de los hombres les pone ser dominantes, como evidencia la masiva popularidad del porno dominante para hombres.

Nuestros cerebros vienen configurados con preferencias sexuales muy antiguas. A los hombres les pone ser dominantes y las mujeres sumisas, a las mujeres les pone ser sumisas y los hombres dominantes. En el dormitorio, la desigualdad gana a la igualdad.

Pero aquí está la parte intrigante. En los humanos, el desarrollo hormonal prenatal causa que una parte de hombres nazcan con circuito sumiso activo. Estos hombres encuentran que la sumisión sexual es -con frecuencia es MUCHO más- excitante que la dominación sexual. Tales sumisos son fans del porno femdom, lluvia dorada, CBT, CFNM.

Así que si tu novio es sumiso, entonces el juego de rol de la violación no resolverá tus problemas de libido... A NO SER QUE SEAS PARTE DE LA INCLUSO MENOR PORCIÓN DE MUJERES NACIDAS CON CIRCUITO DOMINANTE ACTIVO, y tu novio sea el violado.

Entre los comentarios al artículo, destaco este:

Existe también un fetiche habitual de hombres que quieren ser dominados por mujeres. Hay mujeres que reciben dinero por ello, las dominatrix. La ropa que visten inspiran la moda diaria, especialmente el calzado, ¡mirad los vídeos de Madonna! Seguro que habrá webs de esto.

Vale, o sea, minoría, y las pocas que hay, son profesionales. Sigamos...

Aquí en territorio patrio, escuché la noticia de un estudio realizado por una psicóloga acerca de la influencia de las fantasías sexuales, entre cuyos resultados (típicos hasta caerse de espaldas) destacan que ellos tienen mayor número de fantasías, lo cual confirma aquello de que están siempre pensando en lo mismo; que las de ellas contienen más escenas de intimidad y romanticismo; que las de ellos van más por temas sin sentimientos como las orgías, intercambios, promiscuidad, etc. Aparte de todo eso, y como vi venir desde que soltaron el titular, señalaban que existen fantasías agradables y otras que te hacen sentir mal, como son.... ¡ta-chán!, sip, las que incluyen prácticas sadomasoquistas. Pero ojo, que el ejemplo que puso la psicóloga fue justo el de mujeres que tienen el sueño culpable de querer ser brutalmente violadas.

Una vez más, el caso de mujeres que mandan y hombres que obedecen queda en la más absoluta inopia. Y, por cierto, confundir sado con una violación nos indica el “rigor” del supuesto estudio y del artículo anterior.

Lo dicho, raros no, marcianos directamente. Aunque supongo que aún hay minorías más minoritarias y desconocidas/incomprendidas, como el par Amo-sumiso, Ama-sumisa, switchs, etc.


viernes, 30 de noviembre de 2012

QUIERO que seas mi ama


Si es que una no tiene sumiso porque no quiere... Con la de oportunidades de oro que me llegan y nada, yo haciéndome de rogar. Agradezco a los que me escribís con la mejor de las intenciones, por supuesto, aunque la mayoría no os molestáis en leer ni el blog ni el apartado del lateral acerca de conocerme, así que yo tampoco me molesto en responder. Empate. Pero algunos me lastiman tanto la retina que se merecen su inclusión en la galería de los horrores.


Hasta ahora solo he sido “indiscreta” con un mensaje del típico casado aburrido. Siguen llegando, por cierto, al menos me sirven para tener la mandíbula en forma a base de carcajadas. Y otros casos los tengo archivados y no tengo intención de volver la mirada hacia allí. Pero el señorito que me envió este mensaje merece consideración aparte, porque ya, para rizar el rizo, resulta que es proxeneta en sus ratos libres (mira que son torpes algunos, no saben que TODO queda registrado en internet). Con lo bien que me caen a mí estos señores, con esa gran labor social que realizan. Aquí está el pedazo mensaje hiper currado del individuo. Original hasta las trancas.



El hombre es modesto, eso sí, como puede verse. Es real y verdadero, el sumiso de oro, premio nobel al sumiso entre sumisos, creo que lo pone en su dni. Lo que no me queda claro es en qué orden debo hacer esas tareas, ¿primero le azoto hasta hacerle llagas en el culo o viene antes lo de tenerlo a cuatro patas en pelotas? Uf, ay, no sé, qué angustia, me estoy estresando, no sé si estaré a la altura, que tengo que adiestrarlo “poco a poco”... ¿a cámara lenta será? ¿Y tiene que ser con una zapatilla? ¿Mía o suya?


Menos mal que ha pronunciado las dos frases mágicas. Mi ama, dice, él lo ha decidido por mí, así que yo, me callo la boquita y le obedezco, que para eso estamos. Soy suya, todita suya, y yo sin saberlo. Y la otra frase tampoco puede faltar. A tus pies. Sí, tutéame, venga, dame mássss de eso, que me pongo a cien. Y por si la de antes no cuela, ya con esta me derrito. A tus pies... mmm cómo me pongo, como si me la acabasen de decir por primera vez en mi puñetera vida.


Hay que ver lo complicado que es poner los puntos y comas en su sitio usando solo una mano. Que te pongas cachondo mientras me escribes es algo que ya me lleva a la estratosfera sin cohete.


Pues nada, ahora mismo voy a buscarle, a ver si me hace un favor y me busca un hueco en el prostíbulo. Ah, qué alivio, menos mal que has llegado, ya pensé que nunca aparecerías, perrito mío.


lunes, 26 de noviembre de 2012

La simbología de la Dominación Femenina




Esto de las visitas milcentenarias me ha recordado un tema que tenía pendiente tratar. Muy al principio, este blog consistía en un par de entradas y otro par de fotos en el lateral. Cuando fui adornándolo busqué imágenes que casaran con el espíritu del mismo, es decir, nada de fotos de mal gusto o explícitas. La mayoría de las que aparecen aquí al lado estaban todas juntas en un vídeo montado con imágenes en youtube, así que solo tuve que ir pausando y capturando. Por cierto, que aquel vídeo fue censurado y eliminado, cómo no, poco después. Pero para la foto de cabecera quería algo que reflejara en una sola imagen lo que significa para mí la Dominación Femenina. No fue fácil, busqué y miré por todos lados. Pero cuando la vi, dije ¡ESTA ES!.

Ya digo, no fue tan rápido encontrar la foto protagonista, esa que dejase muy claro por dónde van los tiros aquí, aunque muchos despistados en busca del tópico porno siguen llegando, según me consta. Y bueno, aquí está la imagen completa, sin las cortinas negras que puse a cada lado. Lo hice por centrar lo más importante del mensaje que envía la imagen, aparte de por la ingenua intención de decir, “vale, cojo la foto pero la manipulo un poco y así el autor no me puede pedir que la quite”, lo que sería una faena, porque me encanta y cada vez la siento más como si fuera algo mío.

Voy a comentar a qué me refiero con el simbolismo de la imagen. Lo primero, como ya he dicho, es la sutileza, la elegancia, la normalidad y naturalidad que tiene el gesto. No se trata de ninguna práctica bedesemera, no es nada “fuerte” y sin embargo, ahí, para mí, está todo:

-El hecho de que él esté arrodillado, más allá del gesto físico, refleja la actitud de sumisión, se trata de agacharse para dejarla a ella por encima. Nada de un gusano degradado, sino un hombre, ni más ni menos, que se somete desde su libertad.

-Las manos atadas para mí simbolizan la entrega de su voluntad, es como sentirse desarmado y a la vez protegido al ponerse en manos de ella. Pero ya digo, que bastaría con que las tuviera a la espalda sin atar o simplemente quietas.

-Ella está (semi)vestida y él completamente desnudo, y me gusta pensar que no solo lo está físicamente, sino emocionalmente.

-La forma en que ella le agarra el pelo y con la otra mano mantiene su espalda inclinada, si os fijáis, no denota violencia sino todo lo contrario, pero es suficiente para tenerlo en esa postura sin que se mueva ni un centímetro.

-¿Qué está haciendo él? Eso es casi lo mejor de la escena. NO se trata de lo que ella le hace a él sino justo lo contrario. Él es una parte activa que le está dando placer a ella. Está con los ojos cerrados, completamente entregado a la tarea de lamer su pierna.

-Ella no está disfrazada de mega Ama, lleva unos zapatos elegantes pero bastante normales, y tampoco lleva corsé, corpiño ni prendas de latex (no tengo nada en contra de todo esto, pero quiero decir que no es necesario vestirse de Diosa para serlo a ojos del sumiso).

Y como último apunte, añadiré que es la clase de imagen que me pone más que cualquier escena porno. Mil veces más.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

100.000 visitas


Pues no, no me han regalado nada los de blogger por llegar hasta aquí, pero en fin, bromas aparte, como he dicho otras veces, un número es un número, y entre las visitas habrá de todo, gente interesada, despistados, algunos buscando porno extremo, etc. En cualquier caso es una cifra simbólica que tampoco voy a dejar pasar así como así, llegar a 100.000 visitas en poco más de un año no está nada mal, así que voy a aprovechar para agradeceros por haberlo hecho posible. A todos los que estáis ahí, dando la cara en los comentarios, o en la sombra, a los que estáis desde el principio y a los que seguís llegando, a los que solo sois un nick (aunque os sienta como algo más) y a los que os tengo puestas cara y/o voz, a todas y todos: gracias y abrazos.



Aquí dejo otra tanda de búsquedas de los que llegan hasta el blog para celebrar la efeméride. Me haría falta un esclavo 24/7 para no dejar escapar algunas joyas, pero esto solo lo miro muy de vez en cuando, así que en esta ocasión la pesca del espionaje al lector o visitante queda como sigue. (Aviso para miopes: pincha en cada imagen para ampliar).



Menuda lagartona estás hecha, tía...




Pues no las ocultes tanto, que luego ni tú mism@ las encuentras.




El único manual que funciona es este: ninguno.




Joder, pues si pretendes “hacerte” sumiso leyendo un blog... vas apañao.




Jaja... ¿y por qué no?...




Pues primero dice su nombre :P Uys, no, que tiene que decir Mi señora, A Sus Pies, soy Suyo... pero a todas y cada una de Ellas, con solo leer un nick, esto está mundialmente establecido así, ¿o no lo sabías?




Buenooo, una Ama para un sumiso lo es Todo, el Norte y el Sur, su noche y su día, su... ¿para qué te cuento esto si no tienes ni idea por lo que se intuye?




Jaja, pues esto era un sumiso que va y dice... Uys, no recuerdo como sigue... pero he escuchado taaantos chistes, no sobre sumisos, sino de boca de sumisos ;)




Ostras, ¿qué escala es esa? ¿Y hasta dónde llega?




Pues hija, suerte tienesss.




Hombre, una cosa es que yo le saque conexiones a ciertas cosas y otra es que exista algo así como género. Aunque no estaría naaada mal.




Si es que algunos no escarmientan hasta que no salen en las noticias.




Qué, pa que luego digan que exagero o me invento estas cosas...




Otra u otro de la secta de los secretos y misterios. ¿Qué será un sumiso secreto? ¿Irá con capucha y de puntillas para no hacer ruido? Me pierdo con estas cosas, de verdad.





Qué alegría que lo reconozcas, ahora solo falta que lo disfrutes ;)







Este es el tipo de cosas que SI demuestran que buscan mi blog, es como cuando noto que me buscan a mí y no a cualquiera que se ponga nick de Ama. Ya sé que es un poco largo de teclear y ocurren deslices como le ha pasado al madrileño/a, pero me alegro que lleguéis al destino a pesar de las incidencias ;)


viernes, 16 de noviembre de 2012

Mala para ti



Iba a hablar sobre la bondad/maldad de las mujeres dominantes, pero no me apetece ponerme a filosofar ahora mismo. Mejor que lo cuente, o cante, ella, una de esas mujeres que tuvieron una "mala" influencia en mi adolescencia. Alannah Myles se crió domando caballos, tal como suena, así que algo o mucho se le quedó de domadora, no sabemos si probó también con el género masculino. Tiene ese aspecto de ángel que esconde una diablesa debajo que viene a resumir lo que tengo que decir sobre el tema, ya veré si lo explico con más detalle en otro momento. El segundo vídeo fue su éxito más sonado. Siempre me llamaron la atención las poses de la chica y esas botas que delatan sus orígenes rancheros. El tercer vídeo va porque sí, de regalo.


Mala para ti

Crees que lo sabes todo sobre mí
porque pasaste la noche. Já.
Sip, vale, pues no.
Piensas que eres el que me va a domar.
Soy la peor pesadilla de tu madre,
una friki fuera de control.
Espera y verás.


Soy mala para ti, heriré tu orgullo.
Haré un agujero en tu corazón de diez pies de ancho.
Te haré sentir como si quisieras morir.
Incluso yo saldría corriendo de mí si pudiera.
SOY MALA PARA TI.
Y ESO ES BUENO.


Soy una asesina con conciencia.
Así que te advierto, cuidado con lo que haces
piensa antes de probar mi paciencia.
Soy una bomba de relojería emocional,
un derretimiento virtual.
Sí, es cierto.


Sabes que tengo un lado bueno también
y podría hacer algún bien por ti.
Pero soy mala para ti, despellejaré tu piel,
lo que quede de ti no lo reconocerás.
Si huyes ahora serás sabio.



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