~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Breve decálogo del sumiso


Sin pretender aleccionar a nadie ni sentar cátedra, y adelantándome a entradas futuras en las que desarrollaré algunos de estos puntos, aquí van 5+5 consejos sobre lo que debería evitar y potenciar un sumiso que se precie de serlo, desde mi experiencia y opinión personal. Para mí son más bien normas, son las que me sirven a mí, es mi vida y son mis reglas, no te obligo a seguirlas, pero si quieres una oportunidad, te aviso:  no son negociables.





Errores frecuentes del sumiso:


1-Ponerse medallas

Da igual que seas el sumiso perfecto, si presumes pierdes el encanto, no digas que lo sabes todo de esto o que tienes un curriculum con otras Amas que quita el hipo. La humildad es un valor al que pocas Amas nos podemos resistir, siempre que sea auténtica y no fingida.



2-Ser impaciente

Espera, no insistas, no quieras imponer tu ritmo en la relación, solo se valora lo que no se consigue fácilmente. Si te pareció una eternidad aquel fin de semana sin saber de tu Ama, seguro que tan solo un mes más tarde te arrepentiste al darte cuenta de a dónde podrías haber llegado si ella no te hubiese largado por culpa de tu ansiosa impaciencia.



3-Pedir en vez de ofrecer

No digas que buscas Ama, di que estás dispuesto para servir. Cuando ya estés con ella, propón en vez de imponer tu criterio sacado del manual de la perfecta Ama.



4-Interrogar

Nada de querer saber qué es lo más fuerte que ha hecho el Ama o qué ha hecho o dejado de hacer con otros, ya lo sabrás a su debido tiempo. Una vez claros los límites, tal vez lo más intenso esté por venir y seas tú el afortunado, si no eres un bocazas que de sumiso no tiene ni las pestañas.



5-Mentir

No mientas, nunca, jamás, bajo ningún concepto, ni siquiera en cosas que te parecen sin importancia, eso lo decide tu Ama y seguro que no tenéis los mismos parámetros sobre lo que es importante. A veces no es la mentira en sí sino el hecho de hacerlo, pues demuestra desconfianza, o querer quedar bien a toda costa, o evitar un castigo que sabes que necesitas para mejorar, o las tres cosas juntas.



Resumen general acerca de los errores: somos humanos y es imposible evitarlos, a veces se cometen sin darnos cuenta. Si tu Ama te señala un error de este tipo en vez de echarte de su lado del tirón, piensa que te está dando la ocasión de rectificar, así que la única manera de recuperar su confianza en ti es reconocerlo y pedir perdón. La de veces que he tenido que escuchar “¿es que no me va a perdonar?” y he respondido “¡pero si ni siquiera te has molestado en disculparte!!!”. O aun peor, cuando ellos creen que no tienes motivo para ser tan dura y enfadarte, porque nunca reconocen sus fallos (ya hablé de esto en El sumiso mentiroso).


Cualidades positivas del sumiso:

1-Honestidad

El sumiso honesto tiene una regla de oro "sé tú mismo", no finge ser lo que no es, no ofrece lo que no puede dar, no engaña nunca porque sabe que a quien engaña es a sí mismo en primer lugar, es sincero, todo lo que consiga haciendo un papel será algo robado y eso no vale nada.



2-Confianza

Si pones en duda cada paso que da tu Ama será mejor que te alejes de ella. La confianza implica también que puedas expresar libremente tus sentimientos y límites, una buena Ama no domina a base de pisotear lo más arraigado de tu ser.



3-Ser sano

Para una relación sana hay que mantenerse sano, evitando malos hábitos físicos y mentales. Ten una vida completa que te haga persona antes que sumiso.



4-Evolucionar

No pienses que has tocado techo, siempre se puede mejorar, el límite son las estrellas, no te conformes, toda relación se agota por una de dos: por desgaste o por estancamiento, así que no dejes que agonice sin intentar remediarlo.



5-Valentía

Reconoce que esto te da la felicidad y no lo escondas como un vicio terrible, no vivas dobles vidas, no te consideres menos hombre por someterte a una mujer. (Nota.- como vuelva a escuchar eso de “Señora, ofrezco absoluta discreción” voy a abrir la ventana y lanzar octavillas con tu foto y las palabras “sumiso exhibicionista busca público” en tamaño XL. Si tanta vergüenza te produce, vete al psiquiatra a que te cure... Uf otro temita como el de los emparejados, que a ver cómo lo abordo sin ponerme cardíaca).



En definitiva, es complicado, por no decir imposible, que un hombre pueda tener cualidades positivas como sumiso si no las tiene antes como persona. Por eso no me sirve cualquiera, y si no me sirves como persona no me sirves como sumiso, y si no eres sumiso no pasarás de amigo sin derecho a roce.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Esclavo, bésame en... la boca


He buscado y rebuscado una foto para esta entrada y que no, que eso de 'Ama besa salvajemente a sumiso' no da ni un solo resultado. Lo más cercano era un beso a través de una mordaza y puf tampoco me vale, así que me apañaré con estas dos y la amiga Lita Ford con su canción.

Parece que lo único permitido al sumiso según los cánones es besar los pies, el culo y las botas. Sí, de acuerdo, muy excitante todo, sobre todo el beso negro, pero, ¿qué pasa, que los besos en la boca son exclusivos de parejitas empalagosas enternecedoramente enamoradas? Bueno, son propias, pero no exclusivas. Además, como no podía ser de otra manera, los besos a los que me refiero son parecidos, pero no idénticos. En vez de decir aquello de “la española cuando besa es que besa de verdad”, podríamos decir que “el Ama cuando besa es que te lanza descargas eléctricas por la espina dorsal”. A mí me ocurre una cosa muy radical con esto de los besos. O no me apetece nada o le devoro la boca al que tengo delante. Será cuestión de química (y de higiene dental...).


¿El beso ideal? Veamos. Lo primero, la posición. No “nos besamos”, YO beso y tú aguantas el tipo. Yo encima o más arriba o como sea, pero que quedes bajo mi control, para que pueda agarrarte la cara, la nuca, tirarte del pelo, apretar tu cuello, 'cosillas' por el estilo. Tal vez te vende los ojos o no. En este último caso te miraré muy seria, porque vamos a jugar, pero a algo serio. Te vas a entregar a mí como si en cada beso te fuera... no la vida, pero te juegas mucho. Te voy a morder los labios, voy a jugar con tu lengua porque me pertenece, como todo tú me perteneces en ese momento, naciste para darme placer y no voy a parar hasta que me quede satisfecha, hasta que sienta que te falta el oxígeno y supliques que me detenga para recuperarte, con expresión entre asustado y alucinado, con la barbilla brillante por la saliva apasionada, que ahora extiendo con mi lengua por tu cuello mientras te permito respirar un rato, y cuando te haya mordido el cuello y susurrado al oído algo que solo tú sabrás, volveré a la carga con sed renovada y rezarás porque no pare nunca...



Bueno, volvamos a la árida realidad. Aquí dejo la canción de la rubita, que dice algo así como bésame mortalmente... Pues eso.

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domingo, 20 de noviembre de 2011

El sumiso fetichista

Todos los sumisos pueden ser fetichistas pero no todos los fetichistas pueden ser sumisos. El fetichismo se da en cualquier persona, con independencia de que sea dominante, sumiso o protestante. Si la primera pregunta que lanza un supuesto sumiso es “Ama, ¿le gusta usar botas?” probablemente será un fetichista a secas.


¿Me gustan las botas o los tacones en general? Me chiflan, me apasionan; al usarlos me siento más poderosa, más sexy, más todo. Pero no los necesito para dominar, sigo siendo la misma con unas alpargatas. Los tacones son incómodos, para más de dos pasos algunos son una auténtica tortura, y no hará falta decir que las Amas no estamos para sufrir para que el sumiso se alegre los sentidos.



El fetichismo lo define el diccionario como una desviación sexual según la cual se obtiene excitación por medio de un objeto o una parte del cuerpo. (Por cierto que del masoquismo dice que es una perversión, no acabo de pillar los matices entre desviado y pervertido). Pero el sumiso no venera el objeto por sí mismo sino por pertenecer al Ama. El fetichismo de pies, la frase típica que muchos sueltan sin pensar ni sentir, "A sus pies", no es venerar los pies sueltos y aislados del cuerpo adorado del Ama. En el extremo opuesto, el fetichismo puro y duro consiste en, por poner un ejemplo basto, que le das unas bragas al fetichista y el tío ya tiene para ponerse contento por lo menos un mes.



Según como se mire y como se plantee, el fetichismo puede ser todo lo opuesto a servidumbre. Pensemos en la costumbre ancestral japonesa de vendar los pies porque a ellos les pone que sean minúsculos y, no contentos con eso, suben a las pobres geishas en unas plataformas que como se descuiden se parten la crisma. Leí en alguna parte que la excitación masculina por los tacones viene de situar a la mujer en una situación de desventaja, de tenerla controlada y prisionera para que le resulte más difícil huir de sus pretensiones depredadoras. Es decir, una mujer con tacones imposibles lo tiene complicado para salir corriendo de cualquier peligro, incluido el del buitraco que vuela bajo. Sea como sea, repito que los tacones, la mayoría, son incómodos de narices. Una buena idea ante sumisos especialmente rebeldes es calzarles unos taconazos y tenerlos 3 horas dando vueltas por el piso, así valorarán más la próxima vez que se les permita lamer los sufridos pies de su Dueña.



Utilizar los tacones como arma de dominación, el trampling y demás, no está en las fantasías de la mayoría de estos fetichistas a secas. A ellos les interesa la mujer desde la rodilla (o media pierna) para abajo. Deberían trabajar vendiendo calzado, a no ser que lo prefieran usado, como aquel que encontré, cómo no, en un chat. Aquel tipo me dijo que quería comprar calzado usado. Pero muy usado. Le pregunté, ingenuamente, si se refería a que tuviera las suelas gastadas. Me dijo que eso le daba igual, que él buscaba la costra, que para él, el rastro que deja el sudor del pie femenino en el interior del zapato (de verano se entiende) era comparable al jamón y que si yo le “preparaba” un par así me los compraría por un alto precio. Le respondí que ni tengo problema de hipersudoración ni consiento que se me intente comprar. Me pareció una mezcla de sumiso financiero y escatológico, pero esos quedan para otras entradas. Ahora lo dejo aquí, lo mismo me descalzo y me doy un masajito, a diferencia de la espalda no necesitas a nadie para disfrutarlo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El sumiso resignado

En este grupo de no-sumisos se engloban varios tipos pero todos con la característica común de llegar a la sumisión por elección y como último recurso. Algunos son dignos de compasión y otros son unos caraduras con peligro (de embaucar al Ama haciéndose pasar por lo que no son y arrojarle a la cara su frustración y resentimiento).


El último recurso al que hago referencia es el de pillar cacho como sea. Hombres que físicamente están muy por debajo de la media, con poca personalidad, con ningún rasgo que los haga interesantes; todo esto junto o por separado, da como resultado una persona que no ligará ni pagando (bueno, pagando hará algo parecido pero no igual). Recuerdo el caso de aquel chico que, de repente, había descubierto que era sumiso... ¿O no tan de repente?... El caso es que seguía virgen, -sin que formase esto parte de un objetivo por pertenecer a algún grupo ultra-católico-, y su aspecto físico era... complicado de observar, por ser benévola. Así que él, dando con la fórmula de la coca-cola, se presenta como sumiso ante mí, soltando cuatro frases bien aprendidas, pero fallando estrepitosamente cuando me tiene frente a él en persona (y no era solo fruto de los nervios, que conozco la diferencia), hasta que suelta la frase-guinda:

-Como sabe Usted, no he tenido nunca novia, y digo yo, que tampoco habrá mucha diferencia entre tener novia y tener Ama, ¿verdad?

Bah, se parecen como un huevo a una castaña para mí, pero tal vez no dio con el Ama adecuada... Después descubrí que meses antes había dejado mensajes por doquier en el ciberespacio buscando sumisa, en fin, que ya no sabía el pobre por donde meter cabeza con el género femenino.



Otro caso claro es el de los hombres que se sienten poco hombres, con penes de 5 centímetros máximo que condicionan toda su vida sexual y general con las mujeres. Algunos dicen disfrutar con la humillación de que el Ama se ría de ellos, o siendo cornudos, etc. Los habrá. Yo solo he conocido a algunos con muy mala leche, que maldita la gracia les hacía que se rían de su cosita, y que tras pasar por las manos de un Ama que los hunde en la miseria acaban desarrollando una misoginia a prueba de bombas, odiando a todas las mujeres en general y a las Amas en particular.



Podría incluirse aquí también a los “espabilaos” que aprovechan para intentar ligar con una mujer que sería inaccesible si no se presentan ante ella como sumisos, pero estos son ya tan falsos que entran en cualquiera de las otras categorías.



Todos, en definitiva, tienen algo en común, que comparten con otras clases de no-sumisos. Se trata de que ELIGEN la sumisión, no la sienten, no es que por mucho que intenten hacer lo que manda la norma decidan ser fieles a su naturaleza. No. Estos deciden, por los motivos que comento y alguno más, que les puede ir bien siendo sumisos, pueden encajar ahí ya que no encajan en ningún sitio. Y el empujón último que necesitan es pensar que ellos, que no son ningún cañón, van a “estar” con una tía espectacular que ni siquiera otros macizorros serían capaces de conseguir. Saben que tienen que soportar ciertas cosas que no les agrada, pero ey, es el peaje, quien algo quiere algo le cuesta, ¿verdad?....



Esto enlaza con mi opinión acerca de la supuesta menos hombría de los sumisos, pero eso queda para otra entrada. Solo apunto al respecto que por eso insisto tanto en que el sumiso me tiene que interesar como persona, que no me vale un medio hombre apocado, acomplejado o desesperado por comerse una rosca, que piense que por aguantar mis “rarezas” se merece tenerme. Decía el viciosillo Valmont acerca de madame de Tourvel: quiero que siga así de cándida, fiel a sus principios cristianos y aun así, no pueda resistirse (a revolcarse con él como dos cochinillos en celo, aclaro). Pues algo parecido quiero yo. Un hombre completo, persona en todo el término de la palabra, que aun así no pueda resistirse a dejar que se manifieste su naturaleza sumisa y lo disfrutemos juntos retozando o como mejor se me ocurra a mí...

domingo, 13 de noviembre de 2011

El Ama, ¿nace o se hace?


Un buen número de sumisos reconoce haber tenido alguna figura femenina que lo marcó en su sumisión desde la infancia/juventud, ¿pero qué ocurre con las Amas? ¿Quién las influye? Cada una tendrá su camino particular, pero yo opino que, dada la presión social para que se siga la norma general (hombres que mandan y mujeres que obedecen), realmente tenemos que llevarlo de serie, porque de otra manera a ver de dónde nos viene la tendencia Dom. Tal vez influyen los modelos femeninos que se salen de la norma, pero la cuestión es, porqué nos atrae ese modelo y no el otro.



Me refiero a orientación sexual, ya trasponerlo a todos los ámbitos de la vida no tiene mucho sentido, no voy dominando a todo el que se cruza conmigo, aunque prefiero ser jefa que empleada, etc. Entramos así en el concepto de rol frente a identidad. Yo lo veo así:

-Rol: En bdsm se adopta un rol y cualquier persona, sea su tendencia la que sea, puede probar a jugar y hacer un papel, con el límite temporal de la sesión. Por ejemplo, parejas vainilla que en la cama juegan a esto.

-Identidad: va más unido a la forma de ser de la persona, no se adopta un papel, se vive de manera permanente. Sería algo así como ser hetero, bi, homo, ampliado con la coletilla Dom, sumi o switch. Es decir, yo soy tan Dom como hetero, hasta el punto de que no concibo una relación con un hombre que no sea sumiso (conmigo), y esto tanto dentro como fuera del dormitorio. Así de radical, desde siempre además. Probé a tener relaciones vainilla, más que nada para reafirmarme en que no era lo mío.



Visto en retrospectiva, me doy cuenta de lo poco que me he desviado de esa tendencia. Sin saber que existía la dominación femenina, ya lo ponía en práctica desde la niñez. Disfrutaba más negando que concediendo, dándole un corte de película al niño de turno en vez de decirle “vale, vamos a hacer manitas”. Mi primera relación sexual fue una sesión de femdom, sin ser consciente ni saber que aquello tenía nombre y mundillo propio. Dije que allí se iba a hacer lo que yo quería y punto, y ni más ni menos que eso. Sin entrar en detalles bedesemeros (que los hubo), básicamente se trató de un continuo tease and denial. Lo de calentar y dejar con las ganas siempre me ha parecido excitante.




Traigo a colación este video de una Amita en potencia. Recalco que estoy en contra de sexualizar la infancia, pero aquí está tratado el tema con mucho sentido del humor. Me pareció lo único salvable de la película Novio por una noche. Se trata de la escena inicial. Un grupo de niño/as juega a girar la botella y al prota le toca encerrarse con la chica “rarita” del grupo. Lo demás ya lo veis vosotros. Sobre el mechón de pelo, al final de la peli vemos que ella lo ha usado para hacer vudú y así mantener la maldición durante años. Dicha maldición consiste en que todas las chicas encuentran marido después de acostarse con él. La voz se corre y todas se acercan para aprovecharse de su “don”.



Seguí esperando que reapareciera la niña Dom de mayor y lo hizo, pero convertida en una ama de casa formalita como dios manda... En cuanto a él, no se hace sumiso; el pobre lo pasa fatal tirándose hasta a las colillas porque todas quieren pillar marido (!) y se enamora de la más pava-ñoña de todas. Fin de la crítica cinematográfica. Espero que disfrutéis el video.



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miércoles, 9 de noviembre de 2011

El sumiso mentiroso

Se suele decir que los hombres son muy simples. Ellos mismos lo reconocen, en su gran mayoría, referido esto a su forma de tomarse la vida. Dicen que no se complican ni le dan vueltas a las cosas. Yo por supuesto pienso que son simples (en su comportamiento, en otras cosas cada cual es cada cual), que se les ve venir de lejos y en cuanto escarbas un poco desenmascaras al más pintado. Pero toda regla tiene su excepción... ocurre un fenómeno curioso en cuanto a las mentiras, ahí pueden (y suelen) ser jodidamente retorcidos. Todo está relacionado con la perspectiva que tienen sobre su capacidad de errar. Acerca de sus errores: 1) nunca los reconocen, 2) no entienden que tú se los tengas en cuenta, 3) por tanto nunca jamás se disculparán por algo que creen no haber hecho y que en su opinión carece de toda importancia.


Y esa es la base general de todas sus mentiras, desde las más insignificantes a las más brutales. Un ejemplo sencillo: le pido a un sumiso que me enseñe su foto. Me la pone. Solo que es de cintura para abajo y desnudo. Como mis planes son mirarle más a los ojos que a la entrepierna, le pido otra. Me la pone. Solo que parece sospechosamente la de un modelo sacada de internet. Le digo lo que pienso. Me jura y promete por su sumisión (lo que a esas alturas equivale a jurar por la virginidad de Mesalina) que es él. Le digo que me ponga la cam, solo un segundo, por ser más generosa y justa de lo que el tipo merece. La pone. Le digo, “ves, NO eres el de la foto”. Respuesta: “Pero fíjese bien, Señora, los rasgos son los mismos”... Sí, tenía razón, el blanco de los ojos y el tercer pelo de la perilla contando por la izquierda eran idénnnnticos.


Un tío que te miente de una manera tan flagrante sin inmutarse no promete más que una montaña de mentiras a cada cual más gorda que la anterior. Y no sé qué es peor, que mienta o que me tome por gilipollas. De ejemplos más graves tengo un buen puñado, pero no es plan de darle protagonismo a ningún cabrón que lo mismo llega hasta mi blog y se reconoce punto por punto.


Y más o menos lo mismo que mentir es “ocultar información”. El razonamiento es el mismo. No se trata de algo importante, así que por qué contarlo y si te molesta es culpa tuya por ser tan tiquismiquis. Tampoco pondré ejemplos.


Todo lo anterior se aplica a los hombres en general. Y que no me salga alguien diciendo que las mujeres hacen lo mismo, porque hablo de mí y de lo que me interesa, que en este caso son los hombres, más concretamente los sumisos. Si hablo del sumiso mentiroso no es solo por todo lo que he comentado, que se da, por supuesto, en cuanto que son hombres y personas antes o al mismo tiempo que sumisos. En lo que quiero poner énfasis es en el tipo de mentira más grave en la que puede caer el sumiso. Me refiero al grado e identidad de su sumisión. Creo que va quedando bastante claro que sumisiones hay más de una y que algunas chocan, en mi opinión, con su esencia misma.


Hablando en plata, que un tío no puede venir vendiendo la moto de que es un sumiso auténtico cuando lo único que busca es una tanda de azotes y humillación con una desconocida para olvidarse del tedio de su matrimonio por un rato. O por cambiar de ejemplo, -que no solo la tengo tomada con los adúlteros-, no se puede decir que quieres servir y adorar a una mujer cuando lo único que puedes ofrecer es sumisión de cuarta categoría por cam y en el horario que tú decidas y mejor te convenga. Ejemplos hay miles, pero en resumen, que no se puede ofrecer A cuando eres W, que hay que tener HONESTIDAD en definitiva, no solo con la mujer que tiene la paciencia de aguantar tu egoísmo disfrazado de sumisión, sino contigo mismo para empezar, que luego te pasan las cosas y no sabes de donde salió el bofetón que te dio la realidad.

sábado, 5 de noviembre de 2011

El sumiso doméstico

Abrillanto tu casa a cambio de dominación”: mensaje real recibido por mí de un aspirante a sumiso, o tal vez de una empresa de limpieza con ideas de marketing avanzadas... A muchos hombres les fastidia hacer las tareas domésticas, lo mismo nos pasa a la mayoría de nosotras, pero la supuesta perversión del tema es obligar al hombre a realizar una tarea de cuarta categoría a la que se ha entregado la mujer durante milenios incluso con agrado y entusiasmo. Es decir, ese era su sitio natural según los peores machistas y, por tanto, si se trata de dominar al hombre, pues hay que joderlo igual que ha ocurrido con el 99,99% de las mujeres de otras épocas y algo menos de las actuales. Si se obliga al sumiso a disfrazarse de chacha ya se alcanza la releche de humillación y sometimiento. Esto enlaza con el sumiso feminizado, y la base es más o menos la misma. Para mí al menos esta variedad tiene una lógica ventaja, aunque según en qué manos dejemos la tarea puede ser una desventaja. Si el sumiso no tiene ni puta idea de coger una fregona y lo dejas un rato sin supervisión te puedes encontrar el suelo más sucio de lo que estaba antes, y lo mismo si lo pones a fregar platos o lo que sea.


Este es uno de los puntos del manual de la perfecta Ama (no escrito o no con este nombre...) que no suelo aplicar. El anuncio del quitagrasa dirigido por Bigas Luna tiene su aquel (sobre todo por ver al prota), pero dejemos clara una cosa: el hecho de que sea excitante para el Ama y humillante para el sumiso parte de la desigualdad en estas y otras cuestiones. Si el machito español hiciera por iniciativa propia las tareas de manera natural, este tipo de sumisión iba a durar dos telediarios.


También ocurre que es un servicio que ofrecen algunos a cambio de dominación, como bien ilustra el mensaje de arriba. A mí esto me parece lo mismo que la sumisión financiera mal entendida. Una forma de comprarte, de chantajearte. Una cosa es que yo ordene que me dejen la casa como los chorros del oro porque me apetezca y otra cosa muy distinta es que un tío pretenda meterse en mi casa vestido de maruja a pasar el plumero las 24 horas del día a cambio de no se sabe muy bien qué. Algunos son hombres mayores y poco atractivos que disfrutan con el travestismo y que dejan bien claro que no buscan sexo (la mayoría no está ya para muchos trotes).


Como he dicho en otras ocasiones, como faceta suelta me puede interesar, pero en exclusiva, una chacha doméstica no me sirve para lo que yo busco. Podría utilizarlos y abusar de la situación, pero no busco un abuso sino una entrega real.

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