~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


sábado, 25 de junio de 2016

¿Amo o sumiso?


Quiero compartir aquí cierto mensaje de mi buzón y reflexionar acerca de su contenido:

He estado leyendo tú blog con interés, pero para ti soy un desconocido, así que si me permites, te cuento un poquito.

Soy amo, no te te vayas aún, hay más... Desde pequeño he sido un chico dominante, pero jamás fui un déspota, ni un mala hostia, sencillamente dominaba por lo que en mí estupidez, era el bien de los demás (evidentemente es una interpretación absurda, pero la reflexión llega con la madurez), yo creía aportar valentía, cuándo en realidad me estaba dando placer, en la situación y en el éxito.

Eso se convirtió más tarde en bdsm, y cómo yo jamás he sido menos (nótese el sarcasmo), siempre fui amo. Empecé en este mundo muy joven, y jamás he salido de él. Poco a poco con la experiencia, me fui dando cuenta de que yo lo que hacía era dominar, pero sobre todo, complacer... Complacía a esa sumisa en sus fantasías, velaba por ella, la protegía y cuidaba, y nunca generaba acciones egoístas ni unilaterales... Era yo un amo? Esa pregunta es la que me está dando vueltas por la cabeza los últimos meses, y creo que la respuesta es si, pero también creo que mí falso orgullo me impedía entender que igual situación podría haber gozado desde la sumisión, y es que en el fondo, lo único que lo separa es la forma, y jamás el contenido...


Soy fetichista del pie, un supuesto amo fetichista? Si, pasa, pero cuando reflexiono ahora en soledad, tomo conciencia de lo bueno que tiene que ser poder adorar, sin restricciones de rol, sin chorradas ni pajas mentales.

Leyendo tú blog, entiendo que has visto de todo, yo también créeme, aún que tú elocuencia no la tengo, lo que sí tengo claro es que sí eres una mujer con las ideas muy claras (demasiado tal vez, pero no para mi, para ti)... Estoy seguro de que si algún día doy el paso y me reconozco cómo lo que seguramente sea, será con una mujer cómo tu, y es relajante ver que existe...

No pretendo venderte la moto, tengo personalidad, carácter, y unos límites muy claros, no soy el esclavo perfecto desde siempre, ni sé si algún día lo seré... Pero si algo de lo que he dicho te puede resultar interesante a la hora de conocerme mejor, puedo afirmar que escucharé, trataré de aprender, y me buscaré a mi mientras tu te encuentras a ti...


En fin, mil ideas y pocas palabras, un saludo, y gracias por tu blog, respondas o no :)


Bueno, empezando por el final, le respondí, sí, y siempre aprecio que no me presionen para tener una respuesta, algo que no serviría de nada, por supuesto, ya que no estoy obligada a mantener correspondencia con nadie. Mi respuesta fue esta:

La verdad es que yo no necesito encontrarme a mí misma, lo tengo ya bastante claro. Y si me resulta complicado encajar con un sumiso auto-aceptado, imagina lo que sería con alguien como tú que no lo tiene ni claro.
Pero tu mensaje me parece interesante por varias razones y, si no te opones, creo que lo usaré para una entrada de mi blog.


Como no le pareció mal y encajó bien mi negativa, sus palabras han aparecido aquí. Y voy con mi respuesta-comentario a lo que plantea.


Me parece interesante lo que dice en plan irónico de escoger ser amo por no ser menos que nadie. Y por si hace falta recalcarlo, por mucho que pongan el grito en el cielo l@s supremacistas, lo de sentirte dominante no consiste en estar por encima de los demás, sino en que te llena sentir poder sobre alguien que es tu igual pero que disfruta sometiéndose a tus decisiones.


Sobre lo de tenerlo yo todo demasiado claro, no creo que sea algo negativo, pero también es cierto que me replanteo constantemente muchas cosas y me considero tan aprendiz de la vida como cualquiera. Pero las cosas básicas las tengo bastante claras, eso sí.


Entrando de lleno en el meollo del mensaje, parece que este hombre tiene la duda de si es dominante o sumiso, y por un lado veo que siente que no encaja en el papel típico de amo porque se preocupa de sus sumisas y no hay nada unilateral, y por otra parte, siente deseos de probar “al otro lado” y entregarse por ejemplo a su fetichismo de pies.


La respuesta fácil sería decirle que es switch, y que trate de disfrutar en cada momento según lo que le pide el cuerpo, sin chorradas ni pajas mentales, por usar sus propias palabras. Pero... tal como lo plantea, no lo veo tan “sencillo”.

¿El hecho de que consensúe todo y se preocupe por el bienestar de la sumisa lo convierte en mal amo? Pues no veo por qué. Si fuese unilateral y escapase de los límites de lo sano y seguro, dejaría de ser bdsm. Sin embargo, el matiz puede ser muy sutil cuando se trata de saber quién manda ahí... y si todo el rato se trata de cumplirle la fantasía a la parte sumisa, entonces ya no se podría llamar Dominación/sumisión, sino mandar desde abajo. Que no pasa nada si eso es lo que quieren ambos, por supuesto, pero mejor llamar a las cosas por su nombre. Visto así, si él es feliz complaciendo a la sumisa, parece obvio que está siendo sumiso con una sumisa, por muy enrevesado que suene. O simplemente está siendo sumiso o complaciente con una mujer que tiene fantasías de sumisión. Y repito, la clave la veo en cómo se siente él con todo eso. Si el hecho de poder dominar a una mujer conlleva el peaje de que sea al ritmo de ella por encima del suyo propio, entonces poca dominación real hay ahí. Si a él no le parece mal eso, y se siente igual de dominante y realizado, entonces no tiene por qué pensar que es un mal amo porque no encaje en algún prototipo de amo salvaje de vídeo porno.


Respecto al fetichismo de pies, creo que hay también dos opciones. A un hombre le puede resultar muy excitante mirar, tocar y lamer pies, y eso por sí mismo no lo convierte en sumiso. No todos los fetichistas son sumisos ni todos los sumisos son fetichistas, aunque esto último es más infrecuente. ¿Cuál es la diferencia entonces para que el tema pies pueda indicar que se trata de un sumiso? Para mí el quid está en las sensaciones y sentimientos que produce ese fetichismo. Es decir, si un hombre se excita con los pies femeninos, es algo igual de normal que sentir excitación por cualquier otra parte del cuerpo. Pero si hay algo más en todo eso, si el hombre se siente en un plano inferior mientras adora unos pies, entonces sí que se trata de un acto de sumisión.


Entonces, si un amo disfruta lamiendo pies, no tiene más que dar la orden y cumplir su deseo. ¿Lo convierte eso en sumiso? Pues no. ¿Y si ese hombre se siente inferior cuando lo hace y además disfruta con ello? Entonces yo diría que en efecto tiene dudas con respecto a su rol o identidad sexual, y que debería explorar su faceta switch o sumisa para salir de dudas.


Y para terminar, me parece positivo que tenga claro que no le serviría cualquiera para ser su Ama, porque por supuesto esto es cosa de dos, y nuestros sentimientos sumisos o dominantes son algo que se retroalimenta en ambas direcciones como digo siempre. Si un hombre se comporta como el sumiso que lleva dentro, hace que aflore mi dominación, y eso hace que su sumisión se agudice, y así se completa el bucle.


Ah, y el hecho de que un hombre tenga carácter o personalidad no tiene por qué ser obstáculo para que sea mi sumiso, a no ser que sea un rebelde permanente y un reto constante y agotador. Mientras se trague su ego delante de mí, no habrá problema. Y lo que no quiero por supuesto es un gusano sin autoestima ni opiniones propias.

sábado, 18 de junio de 2016

¿Ama lista o tonta?


A veces, entre los mensajes de felicitación que me llegan por el blog, alguno deja caer supuestos elogios que suenan justo a lo contrario. Me explico. Me han llegado a decir que escribo tan bien que parezco un hombre (literal) o que parezco periodista o antropóloga, y claro, no es de extrañar que les choque que algunas tengamos inquietudes intelectuales entre tanta Dómina de cuero y tacón.


Ya digo, entiendo el desconcierto frente a la mayoría abrumadora de Amas en internet que cuelgan fotos de ellas enfundadas en cuero y sus perrillos a cuatro patas adorando la superioridad que emana de... de... espera, cómo era esto... ah sí, de su feminidad ultra estratosférica saliendo por el filo del escote. Y oye, me parece perfecto que eso les baste y les sobre a tantos y tantos para sentir que la sumisión les aflora desde las orejas hacia el exterior, y que lógicamente la pulsión sexual del hombre hetero le hace sucumbir ante los encantos femeninos. Pero yo les preguntaría a los partidarios de la supremacía femenina si la supuesta superioridad consiste en tener tetas, porque no veo por ninguna parte que esté muy extendido lo de sentirse atraído por la inteligencia de una mujer, y eso que la Dominación Femenina es imposible sin usar las neuronas, porque escotes hay muchos y siempre habrá alguno que se ajuste mejor a la fantasía del sumiso.


Uhm, ¿no será que les da miedo a algunos que su Ama sea más lista que ellos? Ya no podrían manejarlas como quien no quiere la cosa desde abajo, ¿verdad?

En el post que hice para entrevistar a sumisos y que respondió todo el que quiso, en una elevada cifra por cierto, no todos incluyeron la inteligencia entre las características que debía tener su Ama ideal, y tan solo uno la puso en primer lugar.


Tampoco se trata de ser doña Einstein, sino de usar la psicología, y además, la inteligencia también incluye lo emocional. Me resulta increíble que un hombre no se preocupe de evitar caer en manos de alguien que no utilice el cerebro, aunque, siendo generosa, entiendo también el extremo opuesto de temer que una mente brillante pueda planear maquiavélicamente cómo poner a prueba al sumiso... Y sentir miedo es algo que casi ningún hombre está dispuesto a confesar.

sábado, 11 de junio de 2016

¿Te entregas a mí o a tu fetichismo?

Desde que tengo este blog, apenas puedo ver una película tranquila jaja. Es decir, hasta en la que menos espero, aparece algo que no puedo dejar de traer por aquí, como ocurre en esta de Mejor solteras. Por cierto (y no leas si no quieres spoiler), el mensaje de fondo es que tienes que sentirte primero bien solter@ antes de que tus relaciones funcionen, y el peligro es que estés tan a gusto sol@ que luego te pierdas estar con alguien que merece la pena.


Pero traigo estas escenas por el motivo del fetichismo, y por otro tema que me interesa y que es justo lo contrario: la entrega. Acerca del fetichismo, una cosa es que se comparta y se disfrute en compañía una preferencia sexual, y otra, que SOLO busquen eso en ti, y es muy fácil de detectar, ya que en ese caso él no se interesa por NADA que no sea cuándo y cómo harás esto o aquello, o si lo hiciste, o si lo piensas hacer. Y en casos extremos, si él necesita sí o sí que le metas el pie en la boca porque con tu sola presencia no se pone caliente... ya pasamos del fetichismo a la parafilia enfermiza.



El segundo tema que me interesa es la curiosa relación de esa pareja, en la que aparte de la diferencia de edad, lo “tabú” es que se produce una inversión de papeles, ya que ella es la profesional exitosa y él aspira a ser el amo de casa. No digo que quiera que mi sumiso se quede en casa con la pata quebrada, pero me interesa mucho más ese tipo de inversión de roles que lo de llamarlo putita, como ya sabréis los habituales, porque me parece que roza peligrosamente el machismo, y para los que no lo sabíais, ya os puede quedar claro: soy anti supremacista por completo. Y es lo que ocurre en la historia, él no cree que no tenga alternativa, simplemente ELIGE esa posición y lo hace por esa mujer en concreto. Pocas cosas hay más emocionantes para una mujer dominante que este tipo de decisiones.

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lunes, 6 de junio de 2016

Cortejo femdom


Decía el otro día que no me gusta el protocolo vacío y mecánico ni las frases sacadas de una novela decimonónica, pero hay algo que se va perdiendo cada vez más, en las relaciones vainilla también, y es eso del cortejo.

Muy pocos hombres saben cortejar en condiciones a una mujer. La mayoría va a lo que va, y rapidito. Me llegan mensajes que dicen literalmente “necesito ama ya”... jajaja, y a mí no me vendría mal una casita en lo alto de un cerro mirando al océano, no te digo... Luego están los que te empiezan a decir cosas super vistas, a recordarte lo preciosa que eres como si no tuvieses espejo en casa, y creen que soltando varias frases de peloteo y ligoteo barato ya te están conquistando. Que oye, agrada escuchar que te encuentran atractiva, pero si SOLO van en esa línea, está claro que no se interesan por tu mundo interior precisamente.

Para mí el (buen) cortejo es simplemente conocerse poco a poco, coger confianza de manera natural, sin prisas, sin ocultamientos, sin estrategias, y por supuesto sin que le estén echando el anzuelo a la vez a diez mujeres más cuando te están diciendo que les pareces la biblia en verso de entre todas las féminas del planeta.

Aparte de todo lo anterior, que puede aplicarse a cualquier tipo de relación, entrando ya en materia femdom, un sumiso en fase de cortejo no puede dejar para último momento mostrar algún indicio de sumisión, por mucho que quiera conocer antes a la mujer que al Ama, cosa que me parece genial. No digo que se vaya al extremo opuesto de los que llegan con el rodillazo en tierra y ofreciéndose a hacer TODO lo que quieras (pobres calenturientos sin cerebro), pero vaya, qué menos que tener gestos como aceptar el ritmo que marcamos nosotras a la hora de contactar, en vez de presionar o pasar de nuestros mensajes como del estiércol. Ejemplos aparte, la clave está en “estar ahí” para cuando queramos hablar/quedar o lo que sea. El sumiso se ofrece, o hasta propone, pero siempre teniendo en mente que somos nosotras las que disponemos y tenemos la última palabra.

...Qué básico me parece todo esto que acabo de comentar, y qué pocos lo tienen asimilado.

miércoles, 1 de junio de 2016

El protocolo femdom


Si conocéis algo más que el título de mi blog, sabréis que estoy cansada de escuchar frases vacías por parte de desconocidos, tales como A sus pies y similares. Por tanto, tal vez saquéis la conclusión de que odio el protocolo bdsm. Y la verdad es que por lo general no me gusta, sobre todo porque son palabras muy manoseadas que ya pierden su significado cuando se dicen sin ton ni son, y el sumiso en realidad no las siente en absoluto cuando las pronuncia. Otra cosa es que sienta cosquilleo en el pirulí, que en ese momento de primeros intercambios de palabras es algo que no tiene nada que ver con lo que sienta hacia esa mujer. Entonces, cuando lo usan para hablar con una desconocida se supone que es una señal de respeto, como hablar de usted, pero todo eso puede ser un truco barato que esconda las auténticas intenciones del que quiere pillar Ama rápidito y fácilmente. Y los hay realmente enrevesados y hasta pedantes a la hora de enviar un mensaje.


Vamos, que me deja fría que alguien me hable como salido de una novela de hace dos siglos, y aún más cuando no me conoce de nada. También me rechina que algunos separen de manera radical su vida “normal” de este otro tema, y que estén haciendo un papel, un rol de hecho, que es lo que hacen muchos: un juego, una segunda identidad, una separación marcada a fuego entre su vida convencional y su lado oscuro. Y yo no quiero hombres partidos por la mitad.


Sin embargo, cuando el sumiso en cuestión encaja conmigo como persona, y debe ser así para que funcione la relación femdom (RELACIÓN, no sesiones de teatro), el usted me resulta afrodisíaco, siempre que a él también se lo resulte. Tampoco es imprescindible. Yo sé cuándo alguien me respeta usando el Tú y cuándo es un falso pelota usando el Usted.


Además de todo eso, yo sí que quiero un protocolo, pero el MÍO personal, con sus propias reglas, no algo clonado de lo que hacen y dicen todos. Y más que protocolo, se trata de actitud por parte del sumiso. Gestos, palabras, forma de estar, lo que dice y cómo lo dice, etc. Por ejemplo, si llega alguien preguntando si me gusta el protocolo y ni siquiera me ha saludado en condiciones, lo mando a paseo a ver si primero aprende simples modales, porque de donde no hay no se puede sacar. ¿Cómo vas a ser protocolario si no tienes ni una educación básica?


Y qué difícil es encontrar el punto justo de equilibrio entre el autómata que suelta frases hechas y el que se comporta de forma natural pero sin perderte el respeto nunca. Porque cuando ven que no soy un Ama de postal, es muy probable que pierdan el horizonte y tengan la desfachatez de salir con una broma fuera de lugar o hacer algo que no le harían ni a una chica vainilla en una noche de ligue de barra de bar. Un simple ejemplo son los mensajes que me llegan. Muchos ni saludan, ni agradecen el tiempo que dedico a leerlos, esperan o casi exigen una respuesta, etc, y lo hacen tanto los que usan el usted como los que me tutean. Algunos dicen al final “un beso”, que ya me suena a ligoteo vainilla disfrazado de femdom. No doy ni acepto besos virtuales, porque me parecen tan vacíos como el protocolo de manual. Es más, es que no uso ni emoticonos de besos si no he dado un beso a esa persona en la vida real, y a veces ni entonces. No me gusta el cartón-piedra ni el femdom-ficción, qué le voy a hacer...

miércoles, 25 de mayo de 2016

Confesiones de un Ama-I: ex-sumisos.


Una de las cosas que me diferencia de otras Amas de internet es el secretismo que me envuelve, tanto en lo referente a contar mi vida y mis relaciones con sumisos, como en cuanto a fotos mías, más allá de una que tengo de mi pie dentro de un zapato. No voy a cambiar mi línea en esto, pero sí que hay cuestiones que me gustaría contar acerca de mis sentimientos dominantes y no veo mejor lugar que aquí, claro. Sobre esto sí he escrito algo en el pasado, y se me ha ocurrido que cuando me apetezca seguiré haciéndolo, por eso he puesto el I en el título. Tal vez no haya nunca II o llegue a C, qué sé yo. De momento empiezo por la primera confesión, y trata de lo que siento acerca de mis ex-sumisos, en concreto de los que tuvieron su primera experiencia femdom gracias a mí.


Bien, esto que voy a contar ocurre en ese momento en el cual aún esa persona no me deja indiferente casi por completo -por completo es imposible a no ser que resultase ser un falso sumiso, porque creo que por ambas partes se queda una especie de lazo eterno que nos seguirá conectando de alguna manera-. Lo primero que siento, al pasar cierto tiempo desde nuestra ruptura, cuando me entero, me cuenta, o intuyo, que está con otra mujer, o simplemente cuando la está buscando, es una punzada en el estómago. Sí, así es. Resulta duro y desagradable, a pesar de que quedase claro que aquello no iba a funcionar. No sé con qué compararlo. Tal vez si tenéis algo muy valioso y os imagináis que alguien más puede poseerlo, podáis entender a qué me refiero. Porque evidentemente un sumiso es en cierto modo una posesión, y no una posesión cualquiera, al menos para las que sabemos apreciar y valorar la belleza de la entrega real y no buscamos gusanos arrastrados para menospreciarlos o para sentirnos superiores a base de rebajarlos.


Superado el sobresalto inicial, intento ser razonable. Entiendo que tiene todo el derecho a continuar con su vida, sobre todo porque es lo mismo que hago yo, y puedo estar segura de que, a pesar de lo difícil que es encontrar un buen sumiso, yo habré tenido cien veces más las posibilidades que pueda tener él de encontrar a una mujer que encaje con él y con su sumisión, y que incluso en el tiempo que él pueda llevar buscando mujeres, yo habré tenido ya experiencias reales con uno o varios sumisos.

Y entonces llego a la tercera fase, que es una mezcla de las dos anteriores. Por un lado me sale la vena sádica y me regodeo en la idea de que podrá seguir buscando sin éxito hasta el día del Juicio, o que si está con alguna otra, lo que tenga no será ni sombra de lo que tuvimos. Pero a continuación siento que eso no son más que conjeturas mías y así llego al pensamiento final, que está en la línea del consuelo aplicable a cualquier hecho de nuestro pasado: no debemos entristecernos por lo que se acabó sino alegrarnos de que lo vivimos. Y son ideas especialmente ciertas e intensas en esos casos de sumisos primerizos, porque la realidad innegable es que nadie me puede arrebatar el honor y el placer de haber sido la primera que sacó a la luz esa sumisión dormida o reprimida. Fui yo la primera que metió un pie en sus bocas, la primera que restregó sus partes más íntimas contra sus caras, la primera que abofeteó sus mejillas y azotó sus culos anhelantes de disciplina, y más allá de las prácticas femdom, fui la primera que aparecía en sus pensamientos, en sus sueños y en sus fantasías al despertar cada día y al acostarse cada noche. Y eso, estimados lectores, es algo que jamás me podrán quitar, ni a ellos se les podrá olvidar nunca, porque llevan mi huella aunque yo ya no esté en sus vidas. Con esa sensación agridulce me quedo cuando recapacito sobre este asunto. Como se suele decir, que nos quiten lo bailao. Y les deseo suerte a todos ellos, por supuesto... mientras acallo esa vocecita arrogante que me dice que ya volverá alguno diciendo: lo intenté, pero ellas no son tú.

jueves, 19 de mayo de 2016

Dominadora, la segunda parte de mi novela femdom


Algunos lectores de mi primera novela femdom, Despertar sumiso, me comentaron que echaban en falta el punto de vista de la protagonista, ya que la acción está centrada en lo que piensa, siente y le ocurre a él. Otros decían que se quedaron con ganas de una continuación, así que, aunque no pensaba prolongar la historia, me decidí a reescribirla dándole en esta ocasión la voz al Ama, quien descubre su tendencia dormida a raíz de encontrarse con el sumiso, que tampoco sabía que lo era hasta que la conoció a ella.


La verdad es que he disfrutado casi más escribiendo esta segunda parte :) Reconozco que ha sido una buena sugerencia y que para mí es más fluido hablar de lo que siente una mujer dominante. Lo que ocurre es que me interesaba más fantasear con lo que le sucede a un hombre que descubre su naturaleza sumisa, era una proyección de lo que deseo que sea “él” para que me interese como persona y como sumiso.


Un lector me comentó que Lola le parecía “jodidamente humana” y sentí una enorme satisfacción al ver que captaban mi intención con la novela: desmitificar el femdom y luchar contra la imagen estereotipada de amas insensibles de latex y cuero, de pobres (a mí me dan pena) diablas que se escudan en un disfraz para imponer respeto, cuando lo difícil y lo bonito es que un sumiso te vea como un ser humano y, a pesar de eso, se someta a ti.


Esta segunda parte contiene casi la misma trama, contada desde la perspectiva de Lola, y además en primera persona, para darle más realismo (que nadie me confunda con Lola, eh, aunque tengamos ideas parecidas), con añadidos de todo lo que no supimos en la primera parte, y luego una continuación a partir del final de Despertar sumiso.


Como muestra del contenido, traigo una reflexión la mar de interesante que hace Lola cuando empieza a conocer mejor a Raúl:

Resultaba un tipo peculiar este Raúl. Por un lado me recordaba a todo el resto de tíos en su situación, pero a la vez era como si escondiese un secreto que ni él mismo conocía y que el destino me estaba encomendando extraer de su interior.”

Se puede leer cada libro por separado, pero solo al leer ambos se tiene el significado completo de la historia, que es lo mismo que ocurre en el par Ama-sumiso: una sin el otro no tienen sentido.


Y por si aún no te han entrado unas ganas irrefrenables de leerlo, añadiré que aparecen temas que todavía no he tocado en el blog, a pesar de todo lo que llevo publicado, y a pesar de ser cuestiones básicas cada vez que se habla de femdom en cualquier lado, tales como la castidad forzosa y las prácticas anales con el sumiso. Además la novela incluye un relato que escribí basándome en ciertos hechos reales (pista: La perra vida del sumiso).


Aquí dejo el enlace al prólogo, y a la página de venta. Gracias de antemano a los que apostéis por leerla :)

Prólogo
Puedes comprarla en PDF AQUI