~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


lunes, 20 de abril de 2015

El sumiso boomerang



Este es el que vuelve a aparecer al cabo de semanas, meses o años para decir que se acuerda de ti, cuando en su momento lo descartaste porque, entre otros motivos, notaste que tú, como mujer y como persona, le interesabas más bien poco, o no era su prioridad esa faceta tuya frente al hecho de ser Ama. Así que lo que quiere decir en realidad es que echa de menos la poca o mucha atención que le dedicaste (para un novato total, un intercambio de correos ya es muchísima atención) y la oportunidad que creyó vislumbrar cuando pasaste del “hola” con él.


Ejemplo real. Fulano x, de vuelta del mundo vainilla tras mil batallas de faldas y varias relaciones convencionales que no cuajan ninguna (no por culpa de él, ejem...), llega de rebote al excitante mundo femdom que parece prometer nuevos e ilimitados placeres por descubrir. Contacta con un Ama (yo en este caso) esperando que lo toque con una varita mágica que lo transforme en lo que no es, ni nunca fue, ni nunca será. Bueno, en honor a la verdad no habla de ser o querer ser sumiso, lo que busca es una que lo haga sentir como una puta (me horroriza que el machismo se infiltre en la DF como ya explicaré), porque le da morbo rechazar a la legión de mujeres que le van detrás por lo guapo que es (todo esto no es ironía, es que lo decía así de literal) para irse con una que le dé caña. Es cierto que detrás de un tío creído hay una panda de mujeres que babean a su paso y lo tienen muy mal acostumbrado. Feo no era (“logré” que me enseñase la foto tras insistir en que no hablo con gente sin rostro y al fin me hizo el inmenso favor...), aunque para gustos los colores, y un hombre que presume de guapo pierde muchos puntos ante mí, y más allá del físico hace falta que también sea interesante por el interior. Y en cualquier caso, el hecho de que a un hombre le pueda dar morbo estar con un Ama no lo convierte en sumiso, y en este caso creo que esa sumisión no iba a durar más allá de dos telediarios. Yo desde luego no veía la sumisión más allá de que me hablase de usted, y eso se lo tuve que “prohibir” porque chirriaba con todo lo demás.


Pues bien, desde su -evidente para mí- vainillismo (por llamarlo de alguna manera que lo distinga de la sumisión), hace y dice todo lo que me puede sacar de quicio. Y lo logra, claro. Lo de sacarme de quicio quiero decir. Impaciencia, interés exclusivo en mi faceta dominante, echarse para atrás cuando quiero una prueba real de su palabrería porque, aun siendo impaciente como es, le dan ataques de retroceso, temor y duda y siente que no le viene bien justo entonces demostrar lo genial que es como sumiso, y muchas otras cosas más.


Aparte, o al mismo tiempo, noto una incompatibilidad personal tremenda. Creo que es más bien a la vez, porque si alguien no me entiende ni me “capta”, aunque jure lo contrario con tal de intentar pillar cacho, ni sigue el ritmo que marco yo, o le da la vuelta a lo que digo o mil vueltas a todo, en fin, que si su ACTITUD dista un mundo de ser la adecuada, pues más claro no puede estar que no hay relación posible. Este en concreto, durante uno de los intentos de mantener una simple charla que tuve, puso la guinda al pastel y acabó con la gota de paciencia que me quedaba a esas alturas, soltándome la siguiente lindeza: “si piensas eso, es que eres tonta”. Da igual las veces que me pidiese luego perdón, algo así no se puede pasar por alto. No es un desliz, es algo que solo diría un chulito que no respeta a las mujeres. Posiblemente nunca me lo hubiera soltado en un correo donde es fácil escribir y borrar y pensar lo que se supone que hay que decir para quedar bien, pero en el “directo” del chat es más difícil controlarse y no dejar que salga a la luz la verdadera forma de ser. Así que le dije adiós y buena suerte.


Pero claro, mientras que yo los borro de mi memoria pronto, ellos me siguen leyendo o me vuelven a leer al cabo del tiempo y sigo estando “ahí” de alguna manera. Cuando me llega un mensaje de estos fantasmas del pasado, tengo que hacer un esfuerzo para recordar ese nombre y ese email, debido al tiempo transcurrido y a lo fácil que me resulta olvidar a quien no me produce buena impresión. Pero encima se dirigen a mí como si hiciera una hora de nuestra última charla y dando por sentado que me acuerdo perfectamente de quienes son. Luego ya me vienen los recuerdos y de hecho no olvido la mala impresión o la falta de conexión. Y lo grave es que les resbala que ellos no sean lo que busco, sino que siguen insistiendo, como digo, a veces al cabo de mucho tiempo como este ejemplo, a ver si se me ha olvidado o paso por alto sus “defectillos” y vuelta a empezar. Pero estos casos me producen una huella imborrable, y no en el sentido positivo precisamente. Así que he llegado a la conclusión de que lo mejor para que un boomerang no vuelva es no molestarte ni en echarlo. El silencio es lo mejor, ya irá a ponerse en manos de otra, que tampoco lo aceptará, motivo por el cual vuelve a ti, claro, porque lo van soltando como a una patata caliente. Ay, mundo cruel. O se dan cuenta de lo complicado que es pillar cacho-Ama. Sea como sea, lo que no me creo es que aparezcan para saludar y punto.


Y a ti, por si realmente me lees (si no es el caso te quedarás sin otra respuesta que esta), te digo que ojalá también te vaya todo genial, ya que esperas que esa sea mi situación, y que no comparto lo que dices de sentirte orgulloso del tiempo que te dediqué, no creo que lograses nada (aparte de irritarme porque no hablabas “mi mismo lenguaje”) ni que te sirviera para evolucionar en tu hipotética sumisión. Sigues soltando cosas extrañas como lo de no saber cómo dirigirte a mí, pues chico, como a una mujer normal, aunque claro, poco morbo te podría dar entonces escribirme... Pero si a pesar de todo guardas buen recuerdo y aprecias a “una mujer como yo” sin conocerme más allá de una pantalla, pues nada, puedo seguir siendo “toda tuya” cada vez que leas mi blog... Cuídate y que te vaya bien rompiendo corazones de pobres vainillas que se conforman con unos ojos bonitos.


No creáis que disfruto con estas cosas ni pretendo ser cruel, ojalá sacase al menos amigos de todo esto, ojalá este hombre fuera como el protagonista de Orgullo y prejuicio (hay libro, películas y serie por si a alguien le interesa saber de qué hablo, aparte del post que traje por aquí), un buen tipo detrás de una fachada de engreído, y estropeado por haber estado demasiado consentido, pero las historietas quedan para el cine y los libros. Ah y hablando de libros, por supuesto que no espero que a ningún sumiso boomerang le interese el mío. Si a mí me interesase un hombre, sumiso, dominante o astronauta, me leería de él hasta la lista de la compra; pero estoy convencida de que a esos ni les intereso yo ni lo que yo hago, y si me quitan la etiqueta de Ama ya les interesa conocerme el cero por ciento. Y eso se nota a la legua, por eso la cosa no prospera nunca en estos casos, incompatibilidades aparte. No tiene sentido retomar contacto cuando en su momento la cosa no funcionó, y la cosa no funcionó porque el contacto entre dos personas incompatibles no tiene sentido. Algo tan simple y evidente parece que no lo entienden algunos, pero deberían hacerlo y dejar el pasado (y a mí) en paz.

viernes, 17 de abril de 2015

La poli y el sumiso

Parece el título de un vídeo porno femdom, pero en esta película, Arizona baby, se hace casi realidad la historia. Ella es una mujer policía y se enamora de un preso, y cuando él sale de la cárcel secuestran a un bebé, o mejor dicho, ella le ordena a él que lo secuestre, que para eso es la que manda. Tranquil@s, luego lo devuelven, que ante todo es buena persona, como cualquier dominante en condiciones. Además resulta curioso que sea bajita pero matona; con una mirada ya pone al marido en su sitio. Me pregunto por qué recuerdo ciertas películas tantos años después...

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lunes, 13 de abril de 2015

Cómo detectar a un falso sumiso en cinco minutos

Por desgracia no soy infalible sino humana, pero puedo decir a estas alturas que separo el grano de la paja ya casi con dos frases que suelte el supuesto sumiso, o echando en falta lo que debería decir para que me interese por él. No voy a explicar esta última parte por el motivo obvio de no darle armas de seducción gratis a nadie, y que podrían servir para hacerme perder el tiempo que tarde en darme cuenta del truco.

Así que voy con lo otro. Un falso sumiso llega pidiendo. Puede pedir un Ama, así en general, o querrá sacarte información antes de soltar él ningún dato. Lo único que le importa es obtener lo que busca -una mujer que le haga tal o cual cosa, o que le haga sentir de cierta manera- y querrá saber cuanto antes si tú te ajustas a su fantasía. De manera que sientes que todo lo que dice va en la línea de yo-yo-yo, todo gira en torno a sus deseos, a lo mucho que necesita Ama, al eterno tiempo que lleva buscando una, a cómo ninguna era lo que él quería y bla bla bla.

Ya lo anterior es suficiente para ponerte a la defensiva y darte cuenta de que lo mismo le sirves tú que cualquier otra con tal de que hagas el papel que espera él. Pero si crees que tal vez estás siendo dura y desconfiada en los dos minutos que dura la fase anterior, pasa al escalón siguiente. Hazle una pregunta. Una simple e importante pregunta:

¿Por que te intereso YO en concreto?

Damos por sentado que te ha contactado por internet, tras ver un perfil tuyo en alguna parte o leer tus comentarios o tu blog, etc. Ahí te va a quedar claro (o no) que en efecto solo sabe mirarse el ombligo, porque te soltará algo tan inconcreto como “creo que nos podemos entender” o “bueno tengo poco tiempo para internet y confieso que no he visto tu perfil/blog a fondo pero es cuestión de que hablemos y veamos lo que surge”. Te puede pasar como a mí cada dos por tres, que me llega un casado o un loro de manual que suelta “a sus pies, su humilde siervo, Señora mía” o cualquier otro que no ha leído ni el título del blog completo y se saltó lo de verdadero, porque algunos casos son de traca. De la misma manera, si tienes un anuncio que diga por ejemplo “solo sumisos de mi zona de menos de 40” y llega uno de 20 o de 50 que vive a 800 km, pasándose por el forro lo que TÚ decides poner como filtro, te está diciendo claramente dos cosas:
1- le importa un rábano lo que tú digas, decidas, opines o, llegado el caso, ordenes, porque va a seguir pasando de ti como del estiércol siempre, si le permites que te diga algo más que hola, claro
2- le manda el mismo mensaje a cualquier mujer dominante o sucedáneos en 10.000 km a la redonda, con la esperanza de que alguna será tan tonta de creer que es la única y especial a la que dirige su patética atención

Así que vas a notar pronto si le interesas realmente, si se ha tomado tiempo de saber lo poco o mucho que muestres de ti, o si le resbalas por completo, como les pasa a la mayoría.

Si todavía no le ha caído la careta, llegamos al último de los cinco minutos que comento, que pueden transcurrir durante un chat o sumando el tiempo que tardas en leer y responder sus correos.
Dile que no parece el enésimo friki con el que te topas y que te gustaría seguir hablando con él tranquilamente como dos personas corrientes. Ahí pueden pasar básicamente dos cosas:
1- él acepta encantado y espera a que tú vuelvas a dar señales de vida
2- no disimula su fastidio e impaciencia y te dice que esto de conocerse se arregla pronto quedando YA a tomar café, o charlando por teléfono o por cam.
Quizá opines como él y quieras verlo/oírlo enseguida -y por supuesto te recomiendo que no tardes mucho en ninguna de esas cosas-, pero, créeme, no desperdicies esos primeros momentos en los cuales él no sabrá por dónde “atacar” y fingir ser lo que buscas, porque no te das cuenta de lo valiosos que son hasta pasado un tiempo. Y además considero obligatorio que demuestre paciencia y auto-control desde el primer momento, por mucho que los hombres suban como un cohete y luego se desinflen como un globo pinchado en relación a las mujeres.

Un par de puntualizaciones:

Si eres un ama de manual te estarás riendo de lo que digo, porque lo único que quieres es exprimir al sumiso en cuestión en vez de disfrutar la Dominación Femenina con alguien que te llene como persona. Mal por ti y por las que dan mala fama a esto.

Puede que seas un sumiso que solo encuentra amas como las del punto anterior y por eso caes en todos los errores que comento, pero si una mujer te va dejando claro que no es una farsante, no tienes excusa para hacer las cosas mal.


Además, la prueba definitiva de su falsedad es cuando el sumiso, a pesar de ver que esa mujer no está en su línea, insiste para llevarse lo que pueda sacar de ella. Un ejemplo verídico lo traje por aquí. Y ese además se rebotó (como es habitual) y me puso verde con otro nick y en fin, así son de patéticos, con lo cual te reafirmas en la primera (mala) impresión que dan.

Pero si te quedas con las dudas debido a tu inexperiencia y les das cancha, insistirán para llevarse su dosis de lo que sea al precio que sea, los muy buitres. No serán nunca verdaderos sumisos, es imposible sin escuchar y respetar a la mujer a la que se supone que quieren someterse, y sin valorar su sumisión como un regalo especial que solo darán a la mujer adecuada.

Lo dicho, cinco minutos. Con un poco de práctica no necesitarás más para saber si hay materia prima. Añade cuestiones como su forma de expresarse, cómo te hace sentir con sus palabras, si es educado o pelota o pasota, etc, si la charla fluye y se nota conexión, si es tan ingenioso o formal o de la manera X que te gustaría que fuese, en definitiva, compáralo con lo que necesitas y buscas, y si no lo es, no pierdas tiempo con alguien que no encaja contigo o es un cretino a secas. 

¿Y qué pasa si el sumiso supera la prueba de los cinco minutos? Bueno, pues eso tampoco te garantiza que sea tu sumiso complementario, y tendrá que pasar por varios momentos-cumbre más, que resumiendo mucho son: el paso de lo virtual a lo real, el mantenimiento en el tiempo de sus posibles buenas intenciones, y la fase de concretar si lo suyo es un juego o algo en firme. De esos tres pasos tengo poco que comentar, los hechos hablan por sí mismos, ahí no hay que andar interpretando, tan solo se observa lo que hay y lo que no hay; si merece la pena y tiene potencial, el camino se hará andando, y si resulta una senda pedregosa que lleva a un precipicio tampoco será difícil verlo. Sobre esto del resto del camino ya escribí hace un año:

En realidad esos cinco minutos son tan decisivos que no es de extrañar que esté tan extendida la falsedad entre sumisos y no sumisos a la hora de abordar a una mujer. Otros no saben ni fingir, y eso que te ahorras, que a algunos solo les falta un letrero pegado en la frente que diga "no me aguanto ni yo y no lo entiendo porque yo soy maravilloso". En fin, que en este caso aquello de que no hay una segunda ocasión para causar una primera impresión es muy cierto, y mejor será que no le des más de cinco minutos a quien te puede robar meses dando vueltas sin destino.

viernes, 10 de abril de 2015

Mi Ama


Qué mala impresión da un sumiso que llega diciendo “mi Ama” a la primera que le dirige la palabra, ya con eso demuestra que quiere “tener” Ama, que es muy distinto a entregarse a ella como sumiso. Y esta película se llama justo así, My mistress, pero ni ella es Ama de verdad (y no lo digo porque sea una dominatrix profesional) ni él es su sumiso de verdad, tan solo proyecta sobre ella sus fantasías de sumisión, como hace cualquier pajillero, escena que no falta en la película en el momento-ducha. Así que con todo eso, mejor se debería llamar Amores imposibles, o Crecer duele, porque el tema D/s va metido con calzador. Para “variar”, ambos son unos personajes atormentados, así que se “redimen” por medio del rollo sado. Aparte de eso tienen un intento de historia sentimental, pero 35 años de diferencia es mucha traca. Y poco más que comentar, porque femdom no es, y bdsm, tampoco, porque no es sano ni seguro ni consensuado. Él la medio obliga a que le haga lo que le gusta, ella se pasa por el forro la palabra de seguridad y todo es bastante enfermizo. La cosa se queda en una simple caricatura y ya está; para muestra, véase la escena del látigo a lo Indiana Jones de la dominatrix enloquecida.

En fin, para un argumento en la línea sadomaso y con diferencia de edad, ya estaba Castígueme, que le da cien vueltas. Qué pena malgastar un título así en semejante historia. Pocas películas sobre femdom hay y no salen de los cuatro tópicos. Uf.



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lunes, 6 de abril de 2015

El sumiso aprovechado

El título también podría ser ¿cómo detectar a un sumiso que no se va a entregar nunca de verdad?


Imaginemos que sumiso A contacta con Ama B y le dice que quiere estar a sus pies, uy, esperad, mejor A Sus Pies, que queda mucho mejor para sus planes. (Qué vacío queda el protocolo cuando en la frase siguiente sin ir más lejos sueltan algo en contra de lo que opinas de cualquier tema. Me pregunto para qué quieren estar a los pies de una mujer que está en las antípodas de sus gustos/opiniones/intereses...). ¿Y a qué planes me refiero? Pues a sacar tacada de un Ama que les de sus dosis y ratos de placer sumiso en un entorno que controlen y no les exija demasiado esfuerzo.


Si A y B están separados por bastantes kilómetros, la cosa (el engaño) es más difícil de detectar (hasta que les pillas el truco), como me consta que saben tantas Amas, algunas con testimonios de primera mano dejados en el formulario de contacto. “Parecía tannnn sincero y dispuesto a entregarse”, “al principio no había barreras ni distancia que importasen”, “luego empezó a alejarse” o “desapareció de un día para otro”...


La Dominación Femenina no es algo abstracto sino algo entre dos personas, que deben tener además altas dosis de feeling para que aquello prospere y dure más allá de “sesiones”. Si notas que el sumiso está más interesado en saber cuántas fustas tienes en tu colección que en cómo te fue el día en la oficina, la luz de alarma debería brillar en tu cabeza.


Esto de aprovecharse de la mujer es lo mismo que le ocurre a cualquier hombre no sumiso cuando está pasando el rato mientras espera que aparezca otra mejor pero dándole a entender a la primera que hay algo especial entre ambos. Lo que ocurre es que encima en este tema, como es tan difícil encontrar compañer@ femdom, es muy tentador enganchar a quien se deje para llenar ese hueco. Es genial para ellos quedarse ahí en la sombra sin dar la cara cuando tienen que hacerlo.


¿Cómo saber si se están aprovechando de ti como Ama? Bueno, no creo que haga falta explicarlo, se nota más pronto que tarde. Muchas promesas que no se cumplen, palabras vacías, contactos que duran meses sin concretarse en nada, etc. Y todo por hacer tiempo mientras ellos siguen desplegando sus artimañas de cacería femenina. Yo tengo cierta ventaja con esto de poder ver el recorrido de los visitantes en el blog. Al principio lo miraba por fichar al troll de turno, pero tiene otras utilidades, como por ejemplo la de ver cuánto tiempo real pasa el que me escribe en plan “me super encanta tu blog y me lo he leído de pe a pa”. Pero hay otra utilidad muy interesante. Me refiero a cuando el sumiso me dice que le intereso y resulta que va pinchando en los nicks de todas las féminas que comentan aquí, y de manera reiterada, a ver si alguna se decide de una buena vez a poner email de contacto en su perfil. Ains.


Y es que claro, los pobres seguro que tienen la defensa preparada: “es que no es fácil, es que hay circunstancias, es que no te prometí nada en firme, es que soy libre a día de hoy, es que, es que...” Algunos tienen la enfermedad del “esquemitis”. Mira, majo, si estás lejos, estás lejos para todo, femdom telefónico o emilístico o chatero incluido. Si la distancia es un problema, o lo es el trabajo absorbente o los paseos del perro, no empieces lo que no puedes terminar, no vayas de sumiso con ella solo porque a ti te sirve para llevarte tu dosis femdom sin compromiso ni incomodidad. Si vas en serio, adelante con todo, pero si te quedas en tierra intermedia te estás aprovechando de una mujer, que es de carne y hueso y se ilusiona como ser humano que es. ¿Y tú te llamas sumiso? Pues menos mal... apañadas estamos. Un sumiso ante todo RESPETA a la mujer y no juega con sus sentimientos, de dominación ni los otros, a no ser que se trate de un pajillero o un sumiso a ratos.



Y como consejo para Amas en duda, probad a ver cómo reacciona ese sumiso cuando le pongas los pies en tierra. Si se aleja, haz una fiesta con tus amigas o celébralo como mejor te apetezca (quitarse un farsante de tu vida merece un buen auto-homenaje). Si se queda, demostrando que antes que nada, y pase lo que pase, puedes contar con su amistad, ya te deja claro que le importas tú, no tu fachada de Ama para sus sueños húmedos. Eso sí, no le consientas que pase la línea de amistad si demuestra que es un simple y cómodo jueguecito para él. Para todo en la vida hay dos bandos, detrás de un aprovechado hay una que se deja utilizar. No te dejes, el poder empieza por controlarte a ti misma y evitarte tonterías que solo te hacen perder un valioso tiempo.

miércoles, 1 de abril de 2015

Como a ella le guste, me gustará


Como no hay dos sin tres, vuelve a visitarnos Ryan Gosling en actitud sospechosamente sumisa. La delirante historia (¿te referías a esta, Tammy?) va sobre un chico demasiado introvertido que vive en su burbuja hasta el punto de comprarse una muñeca de tamaño real y convertirla en su novia. Más allá del punto cómico, la película (Lars y una chica de verdad) nos habla de otros temas más serios, porque la personalidad del protagonista desde luego da para un tratado de psicología.



Llevando el tema a mi terreno, como hago siempre, me ha llamado la atención una serie de rasgos de este personaje entrañable. Es un niño grande que no ha madurado al ritmo habitual, con carencias afectivas y sociales, hasta el extremo de sentir dolor con el tacto de los demás (no es que sea un masoca en la escena de la consulta con la doctora), y claro, con un punto sumiso innegable. No digo que una cosa lleve a la otra, aunque por supuesto que hay hombres acomplejados o disfuncionales que se cuelgan la etiqueta de sumisos, como ya he dicho otras veces. Pero en este caso se trata de una fase transitoria, y la muñeca le sirve para curarse de sus asuntos pendientes. Si su lema sigue siendo siempre esa frase que titula el post, qué afortunada la chica (de carne y hueso) que al final se queda con él. 


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sábado, 28 de marzo de 2015

¡¿Demasiado sumiso?!


Esta película acerca de amores que se desgastan con el tiempo me hizo reflexionar acerca de un tema. Ahí ni ella es dominante ni él es sumiso, aunque sí que es complaciente e intenta adaptarse a lo que ella quiere, con mayor o menor éxito. Los roles están un poco invertidos respecto al matrimonio típico (según el esquema anticuado que todavía siguen much@s), ya que ella es la cabeza de familia y él tiene un trabajo modesto que le permite ser ante todo padre y marido.


Pues bien, pasados unos años de esa primera época de nubes de colorines, ella está como vacía, desencantada con él, hasta que le dice claro que lo ve como alguien sin aspiraciones en la vida y por eso ha ido perdiendo interés en él. Eso lo entiendo, ya sabéis que los gusanos arrastrados solo me interesan para tenerlos en una cajita y alimentarlos con morera, a ver si se convierten en valiosas mariposas. Encima se encuentra con un ex novio que era el típico chulito egoísta, y que lo sigue siendo, y a ella le da un vuelco el corazón. Es una escena mínima pero nos da una idea de por dónde van los tiros con esta mujer. Lo cual se confirma cuando ella le echa en cara que ella es el hombre de la relación... Y cuando él intenta de manera desesperada que aquello no se vaya al garete, le dice que le indique cómo quiere que sea, y él lo será. Se ve que a este chico le viene como un guante ese tipo de escenas, ains, cuánta sumisión desaprovechada, Ryan Goslin, a ver si te vienes un día a ensayar una toma de esas con alguien que de verdad lo valore :D



Pero el tema que me ha hecho pensar es ese, lo de ser demasiado sumiso. Muchas veces escuché a mujeres decir que no querían un hombre que dijera que sí a todo, es lo que se les inculca desde todos los frentes, que eso no es ser un hombre de verdad y bla bla. Joer, ¿se puede ser demasiado sumiso? A mí no me cansa eso, al contrario, siempre encuentro que podrían ir más allá y sin embargo se refrenan. Para una mujer vainilla entiendo que sea un problema, pero dios, que me traigan uno de esos a mí, qué mal repartido está el mundo, ayyy. Ya solo por su forma de emplearse con el sexo oral hay que ser tonta para dejar escapar a un hombre así, rubita.

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