~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


lunes, 15 de enero de 2018

¿Eres sumiso o kinkster?

Primer capítulo de mi libro Guía para ser buen sumiso.

Vamos a empezar por el principio, que no es otro que preguntarte a ti mismo, sinceramente, qué eres en realidad. No te garantizo que vayas a encontrar Ama, o a mantener a la que tienes, respondiendo a esa pregunta, pero estarás más cerca de ello. ¿Cuál es la diferencia entre sumiso y kinkster? En los círculos BDSM se suele unificar todo, y parece que es lo mismo sumiso, esclavo y kinkster. No sé si te sonará la palabra kinkster. Podemos usar también bedesemero, pero en definitiva se trata de una persona que practica una sexualidad alternativa, para diferenciarla de la convencional o vainilla. Palabrejas aparte, lo que debes preguntarte es si lo tuyo consiste en una serie de gustos apartados de lo “normal”, como fetichismo de pies, placer con el dolor, afición por el bondage, etc. ¿Te excita lamer pies? ¿Te excitas si te azotan el culo? ¿Te pone a cien que te aten las manos? Todos esos gustos sexuales apartados de lo que se supone que es más frecuente se llaman parafilias, y la lista es muy extensa. Pues bien, la diferencia entre sumiso y kinkster es la siguiente. El kinkster disfruta cuando consigue cumplir sus deseos de sexo alternativo, y más allá de esos momentos, no se siente sumiso con ninguna mujer. Lo ideal es que se relacionen con mujeres que lo vivan al mismo nivel que ellos, y todos felices, pero el conflicto viene cuando se definen como sumisos, sin serlo.

El problema, como digo, es que en el mundillo BDSM se llama sumiso a cualquiera que quiera ponerse esa etiqueta, y al final entran en el mismo saco los que quieren pasar un rato de sexo alternativo, los curiosos morbosos, los que engañan a cualquier mujer que se deje con tal de cumplir egoístamente sus fantasías, etc. Y hay un grupo de hombres que no se quieren quedar en los ratos de sexo BDSM, sino que se sienten plenos y realizados entregándose a una mujer a todos los niveles, que disfrutan priorizando el deseo de ella, que son complacientes en el sexo y en todo lo demás, que son felices haciendo feliz a la mujer, etc. Es decir, hay sumisos que merecen mucho más ese nombre, a pesar de que se lo hayan adueñado por las buenas todos los demás. Un caso extremo de sumiso, o de kinkster según sea su ámbito, es el esclavo. Hay esclavos sin límites que son kinksters que se prestan a que hagan con ellos prácticamente de todo, aparte de matarlos o mutilarlos, aunque algunos descerebrados tampoco se negarían a eso. Y hay esclavos 24/7 que quieren vivir en una sesión BDSM permanente.

Así pues, debes hacer examen de conciencia para aclararte contigo mismo y saber qué clase de sumiso eres. Si eres un kinkster, no pasa nada, asúmelo y no vayas diciendo por ahí que eres algo más allá de eso. Mi consejo en tu caso es simple: sé honesto y busca una compañera afín. Practica el SSC, es decir, todo debe ser consensuado y estar dentro de unos límites razonables dentro de unas sesiones realizadas con cordura y medidas de seguridad.

Quizá te preguntes por qué un kinkster habría de tener problema en reconocer lo que es. Pues bien, la respuesta rápida es: hay pocas mujeres dominantes, y las que hay no se conforman con esta especie de sumisión-a-ratos. Otra razón es que, desde una postura egoísta, prefieren pasar los ratos sueltos que necesitan para colmar sus oscuros deseos, con mujeres que lo viven como forma de vida. Es como si escoges el mejor plato de la mesa si crees que está a tu alcance. Es comprensible querer obtener el mejor resultado posible con el mínimo esfuerzo. Pero en esos casos se produce una falta de simetría y una injusticia evidente, y no tarda en caer la careta o en aparecer el sentimiento de que ahí falta algo. Porque ninguna mujer que sea Ama vocacional, y no kinkster, se va a conformar con menos que un sumiso auténtico.

Creo que en el fondo todos sabemos quiénes somos, pero si eres muy inexperto o no te aclaras, hagamos un test rápido. Imagina esta situación: una mujer (dominante) te dice “vas a hacer lo que yo te diga”. ¿Cómo reaccionas?
a- en el sexo te parece perfecto, fuera de ahí, ni de coña
b- en el sexo te parece perfecto, siempre y cuando se ajuste a tu ritmo, y puedes hacerle el favor de ceder en algo si eso te garantiza llevarte sexo kinkster
c- fuera del sexo también te atrae la idea, de hecho te excita obedecer en cualquier cosa que te pida
d- te atrae dentro y fuera del sexo, y te libera dejar en manos de ella la relación, sin que lo conectes todo con lo sexual

La clasificación que acabo de hacer es muy generalista, pero la clave está en ver qué papel juega lo sexual. Puede que sea el único motivo, o puede que hagas otras cosas como medio para llegar a eso, o puede que no necesites ni que esté presente para seguir sintiéndote a gusto en una relación donde manda ella.


Tengo que aclarar que con sexo en este contexto me refiero a cualquier práctica entre hombre y mujer en clave femdom, es decir, no hablo de coito, que es lo más de lo más en el mundo vainilla. Una tanda de azotes es algo sexual, por supuesto, porque no se produce como un ejercicio en un gimnasio: es un momento íntimo compartido por hombre y mujer que conduce a la excitación, ya sea en ese momento o después al rememorarlo. Habrá quien diga que el sexo no pinta nada en todo esto, por ejemplo cuando se le pone al sumiso un CB (cinturón de castidad), pero incluso ahí estamos actuando sobre su sexualidad, así que es justamente la protagonista. Concretamente con el CB se pretende controlar los orgasmos, no anularlos por completo. 


viernes, 5 de enero de 2018

Guía para ser buen sumiso

¿Cómo está yendo el año nuevo? ¿Algún buen propósito?... ¿Sí, no, quizá...? Bueno, voy a ayudarte, ¿qué tal si te propones mejorar como sumiso? Con este libro tengo el propósito de contribuir a que haya más y mejores sumisos, para que las Amas en búsqueda no tengan que buscarlos debajo de las piedras, y para que evolucionen las parejas femdom ya formadas.


Mi nuevo libro sale a la venta el día 15 de enero, pero ya lo puedes reservar en preventa. ¿Por qué lo he hecho así? Pues aparte de para crear expectación, jiji, para que os beneficiéis de un precio especial hasta esa fecha.

¿Qué puedes encontrar en esta guía? El contenido es el siguiente:

¿Eres sumiso o kinkster?
¿El sumiso nace o se hace?
Primer paso: acéptate
Primer consejo: honestidad, honestidad y más honestidad
Cómo abordar a una mujer dominante
Escoge bien a quien te entregas
Sé realista
¿Cómo saber que vas bien como sumiso?
Cómo enmendar tus errores
10 cualidades del buen sumiso
El gran consejo
El castigo es tu fracaso
Pautas generales de comportamiento hacia tu Ama


No he querido hacerlo muy largo, porque prefiero dar unas cuantas pautas claras y fáciles de asimilar. Así que tampoco me voy a extender más a la hora de presentarlo xD

martes, 26 de diciembre de 2017

Un verano con mi tía- Relato Femdom

Ya sé que estáis ansiosos porque cumpla con mi tradición de relato de fin de año, así que aquí va. Esta vez cambiamos de estación y nos vamos de verano femdom, por no caer en la rutina :P

Mi tía está de muy buen ver a sus cincuenta años. Pero me atrae sobre todo por su carácter decidido y autoritario y también por el hecho de que no es realmente mi tía. Estuvo casada con mi tío materno durante veinte años y al fin se separó, harta de no vivir la vida que quería. Esa última parte pertenece casi más a mi fantasía que a la realidad, pero todo lo que rodea a mi tía ha estado siempre en una nebulosa de sueños húmedos.
A pesar del divorcio, ella mantuvo el contacto con mi familia, sobre todo con mi madre. Son buenas amigas, y por eso pareció de lo más natural que yo acabase ese verano en su chalet de las afueras, a solas los dos. Yo había suspendido demasiadas asignaturas ese año, más de las que mi madre estaba dispuesta a pagar en el nuevo curso de la universidad.
No te vendrá mal un poco de la disciplina de tu tía —me dijo, consciente del carácter estricto de su estimada cuñada—. A ver si te centras de una buena vez, que te distraes hasta con el vuelo de una mosca. Seguro que ella sabe cómo meterte en cintura, porque yo ya no sé qué hacer contigo.
No sabía nadie lo mucho que yo deseaba que ella me metiese en cintura, pero no tenía muchas esperanzas de que pasase algo remotamente parecido a un encuentro sexual. A pesar de la gran figura que conservaba mi tía, siempre se vestía de manera discreta, incluso en verano, y tenía claro que no me dejaría ni asomarme a su escote.
Fingí ante mi madre que iba a regañadientes y me dirigí al chalet en cuanto terminé de hacer la maleta. Mi tía me recibió con un tibio beso en la mejilla y me indicó enseguida las normas de la casa, que eran bastantes. Sentí que no me compensaría estar cerca de ella con tan poco margen de movimiento. Los horarios de cocina parecían salidos de una academia militar, hasta el punto de que fuera de las horas marcadas por ella, esa puerta permanecería cerrada con llave. En cuanto al resto de horas, me dijo que yo no podía usar la piscina ni tumbarme como un zángano al sol.
Este año tienes que reconocer que no te has ganado ese privilegio, ¿no crees, Borja?
Cierto, tía, no lo merezco —dije, avergonzado como si fuera un párvulo.
Qué manía con llamarme tía. No vuelvas a hacerlo o atente a las consecuencias —dijo, con una media sonrisa de picardía.
Lo siento, Rosa, es la fuerza de la costumbre, y por escuchar a mi madre todo el rato hablando de ti con ese título.
Bueno, basta de charla, tienes mucho que hacer y mejor que empieces cuanto antes.
Deshice con desgana la maleta y me instalé en la habitación de la planta alta que me indicó. Lo único bueno de ese cuarto era que daba justo a la piscina. Por un lado era una tortura mirarla sin poder disfrutar de la natación, pero para mi suerte, mi tía pasaba largas horas tumbada al sol al borde del agua. Por la mañana sólo nos veíamos en el desayuno, antes de que ella saliese a donde quiera que fuese. Quizá iba al gimnasio, a juzgar por el buen estado físico que tenía siempre. El caso es que me dejaba solo toda la mañana.
Ya sabes que la llave del jardin la tengo yo, pero aun así, no quiero que te dediques a otra cosa que no sea estudiar aquí dentro de la casa. Porque sabría si lo haces, y no me preguntes cómo.
Yo estaba convencido de que me decía esas cosas por pura presión psicológica, y lo más curioso es que funcionaba para tenerme con la nariz pegada a los libros. Luego comíamos juntos, aunque apenas hablábamos mientras mirábamos hacia el televisor. La cena la hacía solo, porque ella tomaba un yogur o algo parecido en su dormitorio. Y luego trataba de dormirme temprano, a pesar de las imagenes que me asaltaban a esas horas.
Cuando mi tía salía al jardin para nadar en la piscina y luego tomar el sol, yo no perdía detalle desde detrás de la cortina. No resultaba fácil, ya que desde su posición podía verme en cualquier momento, pero casi siempre leía o miraba su móvil, de manera que fui relajando mis precauciones y bajando la guardia a medida que pasaban los días. Así fue como me habitué a mi paja diaria de sobremesa, mirando ese escultural cuerpo desde mi ventana. Cuando se ponía crema solar sobre las tetas desnudas era capaz de correrme en medio minuto.
El verano no estaba yendo tan mal, dadas las circunstancias. Pero todo cambió cierto día. Y no precisamente a peor.
Estaba tan absorto en mirarla y tan concentrado en lo mío, que me pilló desprevenido que ella se bajase las gafas de sol de repente, mirando hacia mi ventana. No sirvió de nada que me retirase de golpe: demasiado tarde, me había pillado in fraganti. Y me dispuse a pagar las consecuencias. Porque sabía que ella no pasaría por alto ni un solo fallo por mi parte.
Al cabo de dos minutos la tenía en la puerta, con los brazos cruzados y mirada desafiante. Seguía en bikini, y yo apenas podía reaccionar ni tapar mi erección con la camiseta.
¿Y bien? —dijo ella, acabando de entrar y cerrando con un portazo—. ¿Así es cómo estudias? ¿Así es como agradeces que te acoja en mi casa? ¿Se lo cuentas a tu madre o se lo cuento yo?
Al fin reaccioné. Aterricé un poco a la realidad. Una cosa eran mis fantasías y otra lo que me podía acarrear mi libido descontrolada.
No, por favor, Rosa, no hace falta que cuentes nada, no ha pasado nada, en serio, te lo juro, sólo estaba descansando un momento. No creo que mirar por la ventana sea un crimen.
Zas. El bofetón me pilló por sorpresa.
Deja de mentir y de tomarme por una imbécil. ¿Y qué es eso que tienes ahí dentro, un calcetín, o también veo visiones?
Me quedé callado y completamente abochornado. Lo peor era que mi erección no disiminuía, al contrario: era como si mi cuerpo gritase lo que llevaba tanto tiempo callando. Quería que me hiciera suyo, ya no podía esperar más ni podía pensar en otra cosa.
No sabía lo que pasaría a continuación. Quizá me echaría de su casa y allí acabaría todo. Pero no ocurrió así.
Tomó mi brazo y lo retorció con una fuerza que me sorprendió, a pesar del buen tono muscular que mostraba. Pero yo también estoy fuerte, y no pude hacer frente a su arrebato, aunque en el fondo estaba deseando que me derribase. Me empujó contra la cama y caí boca abajo. Entonces ella me bajó las calzonas de un tirón y, para mi sorpresa, empezó a pegarme en el culo como si fuera un crío. En ese momento me dejé llevar y no opuse resistencia. Pero sentí un poco de rabia porque no me viese como un hombre. Sin embargo, ya bastante suerte estaba teniendo desde mi punto de vista como para andar con exigencias.
¡Date la vuelta! —me ordenó—. Aún no he acabado contigo.
Mi erección estaba al máximo. Yo no sabía dónde mirar, y lo único que tenía cerca era su cuerpo.
¡Y sigues! Maldito descarado mirón. ¿Qué pasa, te gustan mis tetas, no? Pues mira, míralas bien, porque es la última vez que las vas a tener cerca.
Diciendo eso, se bajó el sostén del bikini y se pegó tanto que me las restregó por la cara. Luego se separó y cogió con una mano mi polla, para darle manotazos con la otra.
A ver si así aprendes, pervertido. Merezco un respeto, maldito sinvergüenza.
Sus golpes no eran lo bastante fuertes como para dolerme. Por el contrario, cada vez me excitaba más con todo aquello. De repente ella se acercó a un cajón de mi mesa de estudio y sacó una larga cinta de una caja de costura. Volvió hasta mí y me ató las manos al cabecero. Era de estilo antiguo, con barrotes verticales, y en un par de minutos estuve totalmente inmovilizado y a su merced. Mi pecho subía y bajaba deprisa y me costaba respirar.
Pero serás cerdo, si cada vez te estás poniendo más cachondo. ¿Será posible? Seguro que eso es lo que has estado haciendo todo el curso: ver vídeos porno de tíos atados, ¿a que sí?
Yo, por supuesto, bajé la mirada y no respondí.
No, si el que calla otorga. Pero ya que te has quedado mudo, ahora lo vas a estar de verdad.
Cogió otro trozo de cinta y la pasó alrededor de mi cabeza a la altura de la boca, varias veces, como una mordaza casera. Justo enfrente, a los pies de la cama, había un espejo que ocupaba toda la altura de la pared. Cuando me vi reflejado, amordazado, atado y con mi tía al lado, sentí ganas de sonreir, de haber podido hacerlo. Mi sueño se hacía realidad.
Pero ella no estaba por la labor de complacerme. Se fue de la habitación y me dejó así un buen rato. Cuando empecé a preocuparme de que hubiese ido a chivarse a mi madre, regresó.
Al fin se te baja el calentón, ya era hora. Te parecerá bonito dejarme ver tus vergüenzas, pero claro, qué sabrás tú de las reglas básicas de decoro. Siempre me pareciste un malcriado, con esa mirada de vicio que tienes. Y tu madre es una blanda, que no supo pararte los pies a tiempo. Menos mal que aquí estoy yo para que no termines de echarte a perder.
Cuando terminó de hablar, se desnudó por completo. Mis ojos se abrieron al máximo. Parecía una manera curiosa de castigarme.
Has sido un chico malo y lo vas a pagar. Lo menos que puedes hacer para compensarme es comerme el coño hasta que te duela la mandíbula —dijo, quitándome la mordaza.
Aflojó un poco las cuerdas de mis manos para ponerme en posición horizontal del todo. Me ató de nuevo en la nueva postura para que no pudiera moverme, y se sentó encima de mi cara con su culo. El pene volvió a endurecerse al instante, y sentí que ella lo cogía y apretaba con fuerza con la mano alrededor. Era una manera de estar erecto pero sin poder correrme, lo cual me excitó aún más. Eso, unido a estar debajo de ella, envuelto por su aroma íntimo, hizo que mi mente se quedase en blanco. Ni recordé que tenía que respirar. Cuando ella separó el culo, tosí por falta de aire. Se dio la vuelta y se sentó al revés, con su coño en mi boca. Mi lengua se empleó a fondo en no dejar recoveco sin lamer. Aquello era el paraíso. Entonces sentí un tirón en la polla. No me había dado cuenta del momento en que ella había colocado la diadema elástica de su pelo rodeando mi pene. El extremo estaba en su mano, y daba tirones cada vez que yo estaba a punto de correrme. El dolor hacía que se me pasasen las ganas, y así estuvimos tanto tiempo que no recuerdo cuántos minutos u horas pasaron. Sentí que la luz en la habitación se hacía más débil, y ella no se cansaba de estar en esa postura. El entrenamiento en el gimnasio sin duda le estaba dando sus buenos frutos.
En cuanto a mí, tenía la mandíbula medio dormida ya, pero mi lengua quería más y más de sus fluidos. Tan concentrado estaba, que me sorprendí cuando ella se retiró al fin, tras uno de los varios orgasmos que tuvo gracias a mí.
Esto ha sido un castigo, Borja, aunque no te lo parezca ahora mismo. Vas a pasar la noche atado, y mañana ya veré lo que hago contigo. Por cierto, me lo he pasado bien, al menos eso me he llevado.
Cerró la puerta sin más explicaciones y me dejó que pasase la noche así. Me moría por ir al baño, pero me tuve que aguantar las ganas.
Cuando volvió a aparecer, el sol ya llevaba un buen rato brillando. Estaba vestida y muy seria.
Te voy a desatar ya antes de que me denuncies por maltrato —dijo, con su ironía habitual—. Te puedes quedar aquí lo que queda de mes, yo me voy de viaje con unas amigas, será lo mejor. Esto no puede volver a pasar, ¿entiendes?
Pero...
Intenté protestar. Me tapó la boca con la mano.
Sí, ya sé que somos dos personas libres, y que no soy tu familiar en sentido estricto, pero no te lo tomes a mal, no eres mi tipo, no me van los niñatos irresponsables. Si alguna vez maduras, ya veremos lo que pasa. De momento mi castigo es que esto no se repita más. Adiós.
Se fue sin más, y a partir de entonces ha estado evitándome en las escasas reuniones familiares. Yo he encontrado una nueva motivación para sacar los estudios adelante. Quizá podamos volver a estar a solas si ve que cambio, no pierdo la esperanza. Y no, no siento que me castigase aquel día. Siempre tendré un bonito recuerdo de su regalo. Porque lo viví como un regalo, como el mejor regalo que me hizo nadie hasta la fecha.
Mis libros femdom:

sábado, 23 de diciembre de 2017

De la Dominación Femenina me gusta... tó

En el concurso de los seis años del blog puse un GIF sacado de esta película, La Reina de España. Y como la escena completa me parece interesante, aquí la traigo.


sábado, 16 de diciembre de 2017

Pobres machitos alfa

Hace poco me topé con cierto libro por motivos que no vienen al caso. Quiero decir que no lo busqué ni lo hubiera leído en condiciones normales, pero me lo recomendaron por algo y encima ni siquiera tenía nada que ver con ese asunto. El libro trata de cómo ligar con mujeres. Lógicamente no me interesaba de entrada, si acaso para cotillear en las estrategias de los ligones baratos, pero creo que esas estrategias ya las conozco todas, y desde luego no hay nada nuevo en ese sentido en el libro de marras.
No le quiero hacer publicidad, aunque sea negativa, y supongo que está en cualquier ranking de libros de estos. Se trata de un ladrillazo de 700 páginas, que a partir de las 100 primeras leí en diagonal, deteniéndome en los capítulos que me llamaban la atención. Y por supuesto que lo traigo porque se ha ganado un puesto de honor en la lista de los horrores sociales acerca de cómo se ve la sumisión masculina ahí afuera.
Pero vamos por orden, porque el libro no tiene desperdicio. El autor nos cuenta que era un pringado que no se comía una rosca con las mujeres, que pagaba a prostitutas para tener sexo, y que luego se convirtió en un casanova que tenía que quitárselas de encima a bastonazos. El libro ya digo que es un ladrillazo, porque además el hombre este se ha inventado una terminología basada en letras, como por ejemplo, las TB (tías buenas) y esas letras las usa todo el rato, y va complicándolo hasta el infinito, como veremos en una muestra que traigo.
Yendo al meollo de la cuestión, la táctica general se resume en una palabra: mentir. Nada nuevo, ya digo, desde que el mundo es mundo los hombres mienten para pillar cacho cuando por sí mismos no son capaces ni de atraer a las hembras de las moscas. Hay más motivos para mentir, pero no quiero extenderme sobre algo que se sabe de sobra. De manera que el consejo del experto (ejem) es ese, invéntate un personaje, por supuesto en la línea del macho alfa, y busca tontas que se lo traguen. Un ejemplo es este:
Cualquier imbécil con un poco de voluntad y decisión puede pincharse unas cuantas tabletas de esteroides, comer como una lima, beber batidos proteínicos y ponerse en pocos meses como el armario de tu abuela. Si además toma rayos uva y alguien le asesora un poco con la ropa, tendrás la viva réplica de un Macho Alfa en menos que canta un gallo. Si el imbécil, además, resulta ser el mismo al que le ha tocado la lotería, podrá incluso comprarse una motaza, un deportivo descapotable y ponerse la cara de Brad Pitt. Y no digamos ya si al imbécil le da por tocar la guitarra eléctrica y montar una banda pop dirigida a las quinceañeras. Por supuesto, esta caricatura del imbécil sucedáneo de Hombre Alfa es una exageración burda. Espero que mis lectores sepan apreciar mi uso puramente humorístico de la misma. Para más INRI, yo mismo he hecho muchas de las cosas en las que me cebo sin piedad. Y, como colmo de los colmos, pronto podrás comprobar que la mayoría de ellas pasarán a ser recomendaciones de este manual.
La coherencia no es el fuerte de este escritor, como volveremos a ver. Dice que está siendo irónico pero aconseja que se hagan todas esas cosas que él mismo llama imbecilidades. Para echar el rato y reírse, el libro está medio bien en las partes que no habla con acrónimos (TB, etc). Pero claro, yo ya sabía que me iba a indignar leer tanto halago hacia el macho alfa, y la cosa fue a peor.
Ya no solo se trata de que anime a los hombres que no ligan a que mientan y engañen, a ellos mismos para empezar, sino que aconseja que a la mujer hay que darle caña, volverla loca y tratarla mal. Esto no lo dice así de tajante, y de hecho se proclama como no misógino, pero unas páginas más adelante demuestra lo que realmente piensa del género femenino.
No te lo quería decir, pero la verdad es que me da un poco de vergüenza que me vean contigo por la calle.”
Supón que sale con un: “Odio esa música que pones en el coche” Una respuesta chulifresca sería decir en tono juguetón pero seguro: “¿En serio? Pues entonces no va a gustarte nada estar en mi coche, porque ahora que sé que te molesta es lo único que voy a poner”.
Lo de chulifresca forma parte del nuevo vocabulario que se inventa el individuo para montar una especie de secta que se entienda entre ellos, con otras palabras como frusco (frustrado corriente). Por cierto, si no te ves como macho alfa, entonces eres uno de estos fruscos, para tu información, juas.
Ya llegaremos al punto que me interesa: cómo trata la sumisión masculina. Pero os estoy poniendo en antecedentes porque me parece importante saber con qué clase de “autoridad” en la materia estamos tratando. Uno de los trucos que propone es decirle a la TB: tienes unas pestañas muy largas, lástima que sean postizas. Ella responderá que no, que son suyas. Y entonces él tiene que decir: sí, y yo me lo creo, a ver, cierra los ojos... Y ahí tiene que besarla. O sea, consejos que pueden valer para un niño de guardería, o ni eso. Porque vamos, el tortazo que iba yo a arrearle al tipo que me hiciera eso... Claro que, yo no iba a cerrar los ojos, ni literal ni figuradamente, con estos buitres. Vamos, ni yo ni cualquier mujer que no haya salido de un convento hace cinco minutos.
Veamos un ejemplo del tema de las letras que os comenté, que son como movimientos de ajedrez o alguna cosa extraña que me parece que ni él mismo entiende del todo:
Un tostonazo, vaya.
Entre los consejos para ligar más, tenemos un alargamiento de pene, el mechero más guay del mundo, un descapotable, ponerse pinta de malote, un teléfono móvil secreto aparte del normal con un número que solo conoces tú (esto te permitirá llamarte a ti mismo y fingir conversaciones que proyecten alto Valor Social), etc. También propone cambiar de profesión:

O sea, el que no liga es porque no quiere, con lo fácil que es meterse a boy o a actor porno. Ya digo, como libro de humor es hasta bueno. Podría estar poniendo ejemplos lamentables hasta hacer esto tan largo como su libro, pero no me resisto a comentar un par más antes de hablar del tema sumisión masculina:
A partir de ahora, borra de tu registro expresiones tales como: “no quiero que haga nada forzadamente, quiero que lo haga solo si de verdad le gusto” o “necesito saber que le gusto antes de intentar nada”. La razón es sencilla: no funciona así. Además, las mujeres nunca hacen nada forzadamente a menos que las violen. Créeme: cuando hacen algo, es porque quieren. Pero, sobre todo, recuerda: no funciona así. Sé lo que piensas. Probablemente es algo parecido a “pero quiero que ella sienta por mí lo mismo que yo siento por ella antes de hacer nada”. Pues bien, eso jamás va a ocurrir. Para empezar, sois personas distintas con sentimientos y experiencias diferentes. Pero, sobre todo, ella es una mujer, y tú un hombre. Habitáis universos diferentes que rara vez se cruzan.
Leyendo al tipo este, resulta increíble que no nos hayamos extinguido como especie o que no hayamos muerto todas y todos en una guerra mundial entre sexos. Puaj. Y vuelve a darnos otro ejemplo de su falta de coherencia cuando dice que las mujeres no hacemos nada forzadamente, cuando todo el libro está dedicado a enseñar a manipularnos y a obligarnos a pasar por el aro del macho alfa. Y como “perla” de esto que comento, tenemos este fragmento:
Olvídate del cliché de buen tío que siempre intenta preservar a su doncella de cualquier posible turbación. Si lo haces, quizás te quiera como marido, pero nunca como amante. En otras palabras, dale caña. Hazla, de nuevo, sentir tanto y tan intensamente como puedas. Crea estados y emociones totalmente opuestos, para que estos puedan experimentarse de forma más vívida. Nada se experimenta con más intensidad que el placer tras el dolor y viceversa, que la alegría tras la pena y la tristeza, que la sorpresa grata tras la decepción y viceversa… etcétera. Muévela, pues, de estado a estado, crea y alivia Tensión Sexual, eleva y aplasta su ánimo, llévala a lo más alto y a lo más bajo: al cielo y al infierno. Dale química dura a su cerebro y crea emociones intensas con valor adictivo. Para lograr un mayor efecto, trabaja por que le afecten tus valoraciones sobre ella, TÚ ERES EL PREMIO. Conviértete en su mundo: que sus objetivos no vayan más allá de ti.
...Poco que comentar, aparte de las arcadas que entran al leer este panfleto en favor del maltrato psicológico, solo quiero matizar que el tipo de capullo que describe ahí, es imposible que lleve al cielo a ninguna mujer, como no sea a base de disgustos. Y sobre lo de ser el premio... sí, sí, el gordo de navidad por triplicado, no te jode. Lo gracioso y patético es el método que aconseja poco después:
Si haces creer al Objetivo que otras personas, actividades, trabajos, etc., te requieren —a ti, tu atención, tus habilidades y, en general, todo aquello que puedas ofrecerle—, podrás parecer mucho más escaso ante sus ojos y, en consecuencia, más valioso. Si no los tienes, invéntate actividades, amigos que te necesitan, chicas que quieren hablar contigo, trabajos que debes completar, etc. Y ni que decir tiene que todo aquello que te demande debe “sonar” excitante y divertido cuando menos. Sé peliculero, Recurre a cuentos, historias reales o ficticias, dramatiza, exagera. Usa los silencios y las pausas. Llora. No me importa qué ni cómo lo hagas, pero conmueve.
Jajajaja, ¿para esto hace falta escribir semejante ladrillo? Como si los fantasmas necesitasen consejo o como si no hubiera millones por todo el planeta. Ah, lo de “objetivo” se refiere a la víctima femenina que hay que conquistar para sentirse más macho. Asqueante por decirlo de manera suave. No aparecen por ningún lado la empatía ni las emociones positivas, de hecho aconseja que te alejes de todo eso porque entonces ella te va a poner en la friendzone... ¿¿¿En serio???
Otra cosa que no me resisto a comentar, es algo que quiero que vean mis lectoras no españolas, que por si ya le van pillando “aprecio” al amigo casanova, con esto lo van a “adorar” directamente:
Supón que hablas con una extranjera, y le dices: “Qué raro, en mi país no dejamos entrar a nadie con armas de destrucción masiva” “Vaya, ¿te parezco peligrosa?”, podría ella preguntarte, o algo parecido. “Mujer, si no parpadeas…”. Si no lo pilla —muchas no lo pillan—, puedes añadir algún otro comentario, del tipo: “Bueno, y si llevas gafas de sol… Aunque la verdad es que, si yo estuviera en la frontera, te pondría una venda en los ojos directamente”. Aquí muchas lo cogerán, pero como sabemos que las extranjeras a veces son un tanto cortitas para esto, siempre puedes concluir con un: “Mujer, con esos ojos…”. Si después de esto sigue sin captarlo, descártala: sencillamente no te conviene.
Juassss, claro que sí, chavalote, no es que ella tenga que descartarte a ti por cretino, es que encima eres tú el que te permites el lujo de hacerlo. En fin. No, no somos tontas, por mucho que les pese a los buitres, y este hasta lo reconoce a ratos:
Nunca es bueno que te vean el plumero. Desde el momento en que el Objetivo sospeche seriamente que existe entre vosotros alguna clase de Batalla de Egos o que estás practicando con ella alguna clase de juego, va a encargarse personalmente de que dejes de jugar.
Y vuelve a dar el consejo de tratar mal a la mujer para salirse con la suya, como es lógico desde el punto de vista del inseguro farsante que se disfraza de machote que controla la situación:
Para evitarlo, echa mano de la Coartada de Corte. El principio se basa, simplemente, en disponer de pretextos plausibles para torturarla. La idea es que adquieras la costumbre de intensificar lo que siente por ti mediante ciertas dosis de mortificación, trátala como a ese gato sobre el que haces oscilar un trocito de cuerda para retirarla justo antes de cada vez que este se disponga a saltar sobre ella y atraparla. Acúsala, malinterprétala, desconfía.
A ella le corresponde tratar de que le gustes o conquistarte, ya sea en el sentido de intentar crear en ti atracción, ya en el de obtener aceptación o Validación de ti. De hecho, necesita tanto impresionarte que está dispuesta a acostarse contigo para conseguirlo. Y sí, os vais a acostar juntos, pero solo si ella se mantiene a la altura de tus estándares y expectativas.
...Jajajajajaja. Di que sí, la mejor manera de que un lector pardillo ligue es hacerse el inalcanzable y “hacerle el favor” a esa tía buenorra de acostarse con ella.
Y ya, para rematar, dándome la razón acerca de lo que digo siempre de los lobos disfrazados de cordero, tenemos esta otra joya:
En suma, ¿qué crees que te conviene ser? ¿Un corderito con guisa de lobo o un lobo disfrazado de cordero? Es obvio, ¿no? Los ataques más eficaces son aquellos que no se esperan. No asustes a la presa ladrando estruendosamente como un perro. Utiliza, por el contrario, la estrategia cazadora del gato. Actúa con sigilo. No anuncies por megafonía tus ataques… ¡Ah, y tampoco expliques una técnica antes de usarla! Está claro, ¿no? Corazón de lobo, piel de cordero. Te evitará ser detectado por muchos Radares.
Chico, no hace falta un radar para detectar membrillos como los que vayan a leer tu libro y aplicar toda esa mierda de métodos cavernícolas. Me recuerda en muchos momentos a los falsos Doms, que son seres que se meten en bdsm porque ven a las sumisas como un nicho fácil de conquistar, ya que son nulos para conquistar mujeres en el mundo vainilla. Este libro no enseña a tener una relación, claro, es básicamente enseñar trucos para ir a la cama, pero coño, si te hace falta empollar 700 páginas para un simple revolcón, plantéate que lo mejor para dejar de ser un frusco de esos es meterte a fraile, que si encima tienes la suerte de ser como el de mi primer relato navideño, hasta pillarás Ama y todo jiji.
Total, que el resumen de este hombre es que las mujeres queremos hombres con cerebro de mujer y entrepierna masculina, y los hombres quieren acostarse con tíos con vagina... Así que ya sabéis, vamos a volvernos lesbianas todas y a comprar arneses de tres en tres, y en cuanto a vosotros, podéis darle al sexo anal con el colega que mejor os caiga.
Pero vamos ya al tema femdom y su tratamiento en este libro. Con todo lo anterior, no podéis esperar que salga bien parado, y eso es justo lo que ocurre:
Muéstrate más poderoso que ella. Todo lo Alfa es poderoso. Y el poder, en sus infinitas formas, es probablemente el mayor afrodisíaco que existe para la mujer. El dinero, la fama, la popularidad, etc., son todos ellos modos de expresar poder. Por supuesto, es más que posible que la mujer en cuestión con quien interactúas te supere en muchas de estas áreas. Tu obligación como Aven es centrar el juego en aquellas en las que tú eres más poderoso que ella. ¿Machismo? Bueno, recuerda que hablamos solo desde el punto de vista de la atracción y, por lo tanto, lo dicho no está reñido con la igualdad de sexos en nuestra sociedad. De hecho, la mujer de hoy en día quiere sentirse igual de poderosa que cualquiera de los hombres con quienes trata diariamente, con una excepción: el hombre por el que se siente atraída. A este debe verlo, de un modo u otro, como más poderoso que ella. Lo contrario es letal para la atracción.
Bueeenooo, ya están llamándonos marcianas a las que disfrutamos sintiendo poder sobre nuestra pareja. Qué ascazo más grande. Lo de Aven es otro palabro que se inventa el tío para su secta de ligones mega alfa de la rehostia. Veamos qué aconseja para combatir el poder femenino:
Una de las formas más rápidas de renunciar a tu poder es mostrar al Objetivo que su atractivo la hace poderosa frente a ti. Si consientes que esto ocurra, te estás convirtiendo en uno de los innumerables mosquitos que caen redondos ante su belleza. En el siguiente Frusco, inofensivo y vulnerable. Tu obligación es desarmarla.
Todo en ti y en tu conducta debe hacerle ver que no es así. Dale a entender que su aspecto no te intimida y que, si quiere demostrarte su valía, deberá despojarse de su coraza de TB y empezar a mostrarte aquello que la convierte en una persona real y digna de tu respeto. Si es necesario, desármala por completo usando alguno de los Desarmadores enlatados que encontrarás más adelante. Déjale claro que vives en un lugar donde la belleza es algo común y vulgar, que estás harto de tratar con TBs, que necesitas algo más o que cualquier otra cosa al margen de su atractivo es lo importante.
O sea, os traduzco: si te interesa una tía buena, invéntate que trabajas rodeado de top models, llámala fea en sus narices, húndela en la miseria, etc (que de eso van los mencionados desarmadores, que incluyen cosas como decirle que ella le recuerda a su mascota, que la encuentra repulsiva pero buena gente y lindezas por el estilo) y la tía saltará a tu cama como una leona en celo... Me parto.
Llegamos a lo más “jugoso” del libro en cuanto a femdom:

Y así es como llega a hablar del sumiso, o como él lo llama, el supercalzonazos:
Las mujeres no son tontas después de todo. Puede que tú y yo, si encontrásemos a alguien que nos lo pusiera todo en bandeja y que nos tratara como reyes, también lo aceptásemos por un tiempo. Esto es lo que el supercalzonazos hace. Sigue a su chica a todas partes diciéndole cosas como: “¿Qué te pasa cariño?”, “¿Estás bien?”, “¿Puedo hacer algo por ti?” o “¿Hay algo que te haya molestado?” y “Lo siento”. Algunas mujeres, en especial las más dominantes, los aceptan o incluso se casan con ellos. Sin embargo, a la larga ni ellos ni ellas son felices.
Bien, llevo todo el rato intentando no faltar el respeto, pero como este libro está plagado de insultos a nuestra inteligencia y a todo nuestro ser, aquí lo llevas: tú eres gilipollas integral. Ea, ya está dicho, es que como no somos tontas “después de todo”, hasta captamos cuándo se nos intenta tirar por el barro, y lo de que no somos felices al unirnos entre mujeres dominantes y hombres sumisos, te digo: ya quisieras tú ser una millonésima parte de feliz que nosotr@s en vez de escribir mierda para aprender a vivir, con una careta, una vida de cartón-piedra, pedazo de frusco-aven-capullo.
Pero la cosa no queda ahí, y a saber lo que habrá porque no lo leí entero:
Aunque a los genes de la mujer les interese “capturar” a un Hombre Alfa que, a la vez, sea fiel y sumiso, estos saben de sobra que dicho fenómeno no se suele dar en la vida real. Y todo se origina de ahí. Por ejemplo, una mujer puede querer a alguien sumiso y obediente (aunque no lo expresen con estas palabras). Sin embargo, cuando lo eres, parece que se resientan por ello. Lo hacen hasta el punto de que pueden llegar a buscar algo nuevo en otra parte. Y ¿por qué ocurre esto? Sencillamente, porque al someterte con demasiada facilidad… ¡les estás demostrando que no eres Alfa!
Ufff, qué sarpullido de tío, que no, que no a todas se nos caen las bragas con los putos alfas de las narices. Más ejemplos de la manía que le tiene a las mujeres en general y a las dominantes en particular:
Cuando te dice: “Que tengas un buen día”, la miras seriamente, dejas una pausa para crear Tensión Sexual y respondes: “No me digas lo que tengo que hacer”. Nueva pausa. “Ni siquiera te conozco y ya estás en plan dominante”.
No creo que muchas mujeres deseen conscientemente un hombre sobre el que carezcan de control y al que no puedan dominar. Y, sin embargo, lo más probable es que dichas mujeres no se sientan excesivamente atraídas por hombres a los que pueden dominar y controlar perfectamente. ¿Me sigues? A niveles distintos, desean cosas completamente opuestas. E incompatibles. Esta es la razón, además, por la que conviene sacar a las TBs de su Modo Lógico. Porque, desde su mente racional, rechazan todo lo que les atrae a un nivel emocional y sexual.
Si pretendiésemos extraer alguna clase de ideal femenino, este rezaría algo como: “Deseo un hombre dócil al que no pueda dominar”. Y tal enunciado, que cualquier persona del sexo masculino tacharía de sinrazón, tiene perfecto sentido para la mayoría de las mujeres. ¿No me crees? Sal ahora mismo, léele la frase a la primera mujer con que te cruces y pregúntale qué opina. Esto no quiere decir que las mujeres estén locas o equivocadas. Quiere simplemente decir que tienen necesidades incompatibles entre sí, por lo que no pueden —por más que a veces se empeñen— satisfacerlas todas a la vez. La frase: “Quiero un hombre dócil al que no pueda dominar”, podría traducirse por algo como: “Quiero un hombre que a un nivel superficial me comunique que es controlable, para no tener que sentirme incómoda con él. Pero, a un nivel más profundo, deseo notar algo salvaje e indomable en él y saber que, en última instancia, va a seguir sus propios designios sin dejarse dominar ni por mí ni por nadie. Créeme, no es tan complicado. A continuación te ofrezco algunos comentarios que pueden echarte un cable a la hora de convertirte en ese ideal. Cuantos más puntos en común tengas con una mujer, más fácil va a resultarte crear Conexión, Confianza, Confort e incluso un cierto halo de Predestinación. Por supuesto, algunos te los puedes inventar.
Y paro aquí con los extractos del libro porque tanta basura junta apesta demasiado. Para los lectores más avispados que le sigan la pista con lo que cuento aquí, os diré que, en efecto, se trata del mismo que ahora se dedica en youtube a adoctrinar a las mujeres para que conquisten a los hombres, usando los mismos consejos en la línea de “eres el premio, hazlo que sufra por ti”... Jajaja, delirante.
Cuánto sufrimiento, para ellos y ellas, se ahorraría si dejasen de intentar imponer el modelo de macho alfa a toda costa. Es un modelo caduco que en todo caso jamás puede funcionar si se cuela desde el engaño, la coerción y la manipulación.
Para terminar este post, os comento que estoy preparando una guía sobre cómo ser buen sumiso, y tengo la “mala noticia” de que uno de los consejos será que debéis ser honestos con vosotros mismos y con ellas... Aunque si no te convence, siempre puedes unirte a la secta de los fruscos esos, y vivir en una orgía permanente, juas.

sábado, 2 de diciembre de 2017

El sumiso que no puede convertir a su mujer en su Ama

El mensaje que traigo hoy lleva en mi buzón más de un año. No lo traje antes porque ya di consejos parecidos en el pasado, pero cada vez es un pasado más remoto, así que es momento de retomar el tema. A él le respondí pronto y de manera resumida, y quedó pendiente hacerlo de manera pública por si le sirve a alguien más. Así que vamos allá.
Primero me gustaría darle las gracias por seguir manteniendo el blog. Me esta ayudando mucho a entender lo que es vivir en una relación D/s estable. Ojala hubiera descubierto esta faceta sumisa que tenia dentro antes de casarme.
Después de vivir unos años tranquilos como una pareja recién casada, entre trabajo y vida social (10 años mas o menos) y tener un hijo se instala la monotonía y las discusiones ya casi diarias. Intente iniciar a mi mujer en la Dominación para convertir nuestra relación en una Femdom.
Primero empece con colaborar mas en las tareas domesticas para que tuviera mas tiempo para ella. Le hacia masajes cada vez que me lo pedía sin rechistar. En el sexo me limitaba en centrarme en su disfrute, incluso me guiaba para mejorar con la boca y manos. Hasta había veces que no me dejaba penetrarla porque estaba cansada. Yo lo aceptaba y le daba un beso de buenas noches y las gracias. Mientras pasaba el tiempo le iba explicando como me sentía, que me encantaba obedecerla y sobre todo que me excitaba y me hacia feliz que ella tomara las decisiones. Le comente que me gustaría que fuera mas exigente y que me hiciera sentir de verdad que ella era quien mandaba en casa y que solo ella tenia la ultima palabra. Cada vez que me ordenaba algo le daba las gracias.
Después de un tiempo obedeciendo, pidiéndole permiso para ir a tomar café (no siempre me lo permitía, y para su sorpresa obedecía sin enfadarme). Solo tenia orgasmos cuando me lo permitía (siempre le pedía permiso para correrme). Hemos comprado varios juguetes como un arnés, un consolador y un cinturón de castidad. Me llego a penetrar (me da vergüenza reconocer que disfrute, porque no soy gay).
Siempre era yo quien se abría diciéndole como me sentía y disfrutaba siendo ella la máxima autoridad en casa. Pero jamas me dijo como se sentía, llegue a pensar que lo hacia por mi. Le busque información en la red para que pudiera investigar y así avanzar juntos, pero no le hizo caso.
Poco a poco me fui cansando de ser el único que se habría (como un jilipollas). Ella seguía sin implicarse o con el mínimo esfuerzo. No se que le gusta, o que le disgusta de todo eso. Sencillamente porque no habla nunca de fantasía. Así que poco a poco me fui cansando y volví a disfrutar de la D/s visitando blog etc......... No consumo porno.
Lo intente durante un año y medio, y fracase. No fui capaz de despertar su curiosidad ni que se abriera como lo he hecho yo. Y eso me da mucho que pensar. Ella es una mujer que le gusta mandar y dirigir y con carácter. Por eso me atreví a plantear le reciclar nuestro matrimonio.
Disfrutemos del sexo como nunca, ella mas que yo. Hasta que lleguemos al punto que conseguir disfrutar de sus orgasmos como si fueran míos. Muchas veces después del sexo me ordenaba limpiar mientras ellas que descansaba le obedecía y le daba las gracias. Incluso lleguemos hasta el punto de que cuando yo llegaba del trabajo me ponía con las tareas domesticas mientras que ella cuando llegaba se ponía a ver la tele, leer o al ordenador. Y yo disfrutaba estando bajo su batuta.
Le enviaba wasap diciendo le que "mi felicidad consistía en hacerla feliz", que la quería, que era feliz siendo un marido sumiso y obediente, etc. Me encantaría construir una relación D/s con una mujer estricta, exigente, severa, cariñosa y atenta cuando las circunstancias lo exijan. 
Ahora sigo haciendo las tareas domesticas (aunque menos, sencillamente para no discutir), pero el sexo ya no es lo mismo. Incluso no me excito con sexo vainilla. Prácticamente vivimos mas bien como compañeros de piso que como pareja. No se como terminaremos, pero tengo muy claro que si algún día nos separamos no volveré a una relación vainilla.
Cuando leo su blog disfruto con sus escritos, no me importaría aunque sea tomar café con usted y charlar un ratito. Se abra dado cuenta que la literatura no es lo mio y le pido disculpa por mi forma de escribir.
Un saludo
Es duro decirlo, pero una mujer no se va a convertir en dominante dentro de la pareja si no le tira el tema. Ojo, no digo tampoco que vaya a ser sumisa (o quizá sí), pero muchas mujeres asocian estos temas con algo sucio y marginal. Puede que tu mujer tenga carácter... y que quiera que su pareja también lo tenga. Es tan fácil como eso.
El mundo está mal repartido y dios le da pestañas a quien no tiene ojos. Muchas mujeres dominantes tardan (tardamos) años en encontrar pareja que encima sea sumiso, y las que tienen marido sumiso "lo desperdician". Ya por el hecho de que no mires porno tendría que valorarte tu mujer más. No es lo habitual, y aunque está extendido y normalizado, en realidad el porno es un fracaso de la civilización (me da igual que me llamen talibana en este terreno). Por supuesto que he visto porno toda la vida, a falta de algo mejor, y cada vez tardo más en volver a caer en mirar un vídeo, porque el porno normal está cada vez más lleno de burradas directamente maledom, y en femdom lo que hay es también lamentable en líneas generales. Además, si se piensa bien, excitarse mirando a otras personas no deja de ser un asunto que roza la infidelidad, y el cerebro se lo toma como una droga (hay estudios sobre esto). Aún no he dedicado post al porno femdom, pero adelanto que un sumiso que se acostumbra a correrse de esa manera, en la vida real puede que no consiga ni una erección con una mujer de carne y hueso.
Por otra parte, si una pareja va mal, no creo que la solución sea convertirla en una femdom, a no ser que sea un deseo reprimido por ambas partes. Puede que funcione durante una temporada, por la novedad y la renovación de las prácticas sexuales, pero todo acaba cansando si no te llena. Hablando de sexo, lo de creer que alguien es gay por ser penetrado analmente, me parece del siglo pasado. No sé que tendrá que ver, parece como si los gays tuvieran la exclusiva del placer anal. Un hombre será gay en todo caso si le gusta que le penetre otro hombre, pero no una mujer. Además, entonces, si a una mujer le gusta el sexo anal... ¿acaso es una especie de gay también pero en cuerpo equivocado...? Por cierto, si esto lo hizo la mujer como “una obligación” dentro del femdom... me parece un error. Año y medio puede parecer mucho, pero si se mete de golpe el tema de varios juguetes sexuales a la vez, es demasiado para asimilarlo.
Me parece que el camino adecuado para intentar sacar el lado dominante de una mujer (si es que lo tiene, ojo) es hacer todo eso de ocuparse de las tareas, de complacerla, de pasar a segundo plano, etc, PERO, si una mujer llega de trabajar y se tumba a ver la tele, aprovechando que el marido está con sus “rarezas femdom”, lo que ocurre es eso, que se aprovecha y nada más. No tiene por qué disfrutar con ese cosquilleo de saber que él lo hace por obedecer, como nos ocurre a las Amas de vocación. No es de extrañar que un sumiso se harte de una situación tan desigual, porque ya digo, una cosa es la jerarquía aceptada y disfrutada por ambas partes, y otra es la sumisión unilateral que se topa con una pared de incomprensión o rechazo.
Yo creo, por lo que parece, que esa relación no va bien por varios motivos, y si ambas partes no ponen empeño en reconstruirla, poco futuro tiene. Me parece digno de aplauso la decisión firme de no volver a una relación vainilla, en esa pareja o en una futura. Y creo que merece un aplauso triple el hecho de no buscar Ama a espaldas de una pareja vainilla, que sería la vía “fácil”.
Sé que es duro sentirse solo en estos temas, pero hay puntos de encuentro en internet donde poder desahogarse. Lo digo porque no daría abasto con todas las proposiciones para tomar café. Yo espero que te vaya bien y me alegro si te he ayudado con el blog y con este post.
Aprovecho para saludar a los que les está sirviendo mi libro de consejos :)