~ La sumisión NO es ser utilizado, la sumisión es ser útil.

~ La sumisión NO es pensar de ti mismo que eres menos, la sumisión es pensar menos en ti mismo.

~ La sumisión NO es lo que te hacen a ti, la sumisión es lo que tú puedes hacer por ella.


lunes, 16 de enero de 2017

El castigo



Dice Elise Sutton que al sumiso hay que disciplinarlo usando el castigo corporal. Se fija un día y una hora a la semana y hala, ven aquí que te pongo sobre mis rodillas y te azoto el culo hasta que no te puedas sentar. Vamos a ver...

En frío, a mí no me sale castigar a nadie. Si no estoy enfadada por algún fallo suyo, no me voy a poner de mala leche de momento. Ese tipo de tareas, son eso, tareas que le dan trabajo extra al Ama. Qué pereza.

Pero imaginemos que hago el esfuerzo y me pongo a ello. Empiezo con los azotes. Uno, dos... Me voy entusiasmando, oye. Tres, cuatro... Uhm, me estoy empezando a poner a tono con esto. Cinco, seis... me sale la vena sádica-erótica y paro de repente ordenando al sumiso que se arrodille y me lleve al orgasmo. Qué bien, al final ha merecido la pena el esfuerzo. Pero... ¡esto no era lo que se pretendía! ¿Qué ha aprendido el sumiso con todo esto? Que puedo hacer lo que me dé la gana con el manual de E.S. Y además que puedo usarlo a él cuando quiera y como quiera, pero me da a mí que no era este el plan que propone E.S. Se trata de castigar, que lo pase mal, que recuerde quién manda. Pues vaya, ¿es que no lo sabe cada segundo que está conmigo y cada segundo que no está pero piensa en mí?

Como dijo Fray Luis de León, para hacer el mal cualquiera es poderoso. Yo no quiero que se me someta alguien porque lo aterrorizo y lo muelo a palos; eso no es autoridad, eso es tener que recurrir a la fuerza a falta de liderazgo real. Si se castiga por sistema, al final el sumiso acaba tan desorientado que no sabe cuándo lo hace bien y cuándo mal, ni qué debe hacer o qué no, y que lo mismo da todo, porque todo da lo mismo.

Además, el castigo supone un esfuerzo como ya digo, y yo solo me tomo la molestia de orientar hacia la mejora a quien se lo merece y tiene madera para cambiar su nivel de sumisión, ya que su forma de ser es casi imposible de moldear.


Y por resumir, cuando la rabia me nubla la vista, echo mano del peor castigo posible para él y el más efectivo: la indiferencia absoluta. Y es el menos trabajoso. Si él ve que te pierde, reacciona, pero si le dedicas atención, aunque sea negativa mediante un castigo corporal, sabe que sigues estando ahí, que eso es lo único que quieren algunos, poder decir que “tienen Ama”. Una tarea poco grata que te venga bien o que a él le fastidie, sí es una buena opción, pero el castigo corporal... Somos mujeres, no necesitamos la fuerza bruta para dominar, no caigamos en el machismo de siempre. Una frase debe valer para ponerlo en su sitio, si no es así, no hay castigo que valga, mejor que lo domine su prima, si tiene paciencia e interés.

viernes, 6 de enero de 2017

Difusión del femdom

Voy a empezar el año hablando de alcance y avance de esta forma de vida. (Sí, no es un juego para mí, por si acabas de llegar a este blog). A raíz de hacerme bloguera he ido reuniendo conocimientos de temas que antes no controlaba. Aparte de aprender a manejarme con el blog en sí mismo, ahora sé montar vídeos (sí, yo monto el 95% de los que hay con la etiqueta “con vídeo”), hacer un seguimiento detallado de visitas, hacer GIF's para mi tumblr, y más cosas que no voy a enumerar por no aburrir. Hace poco me interesé por el asunto del SEO, es decir, por el posicionamiento en los buscadores. La verdad es que me enteré de que mi blog cumple muchos requisitos para estar en las primeras posiciones, sin que eso obedezca a ningún plan por mi parte. Lo principal es tener un contenido interesante sin recurrir a trucos, y bueno, a la vista de las visitas no tengo más que comentar ni ponerme medallas (merecidas, ejem:P).


Pero vamos al grano. A raíz de indagar en temas de SEO me he enterado de cosas muy interesantes. No conocía Google Trends, por ejemplo, que sirve para analizar tendencias, hacia dónde va el interés sobre un tema, en qué zonas del planeta se producen más búsquedas sobre ese tema, etc. Si pudiéramos hacer una relación ente búsquedas e intereses, esto serviría para saber por dónde van los tiros con el femdom. Aquí van algunas conclusiones rápidas.


En esta imagen vemos los resultados de analizar la búsqueda del término “Dominación Femenina” en los últimos años en España. Como veis, hubo un aumento de interés entre 2011 y 2013 y luego se ha mantenido constante. Las regiones con más interés en el tema parecen ser, por este orden, Comunidad Valenciana, Cataluña, Madrid y Andalucía. Ya sabéis en qué lugares hay más vicio :P



En esta otra imagen hice la misma búsqueda pero en todo el planeta. La tendencia parece que siguió parecido ritmo y los países con mayor número de búsquedas fueron España y Argentina. Estuve un rato cotilleando y descubrí por ejemplo que el país que más buscaba la palabra femdom era Siria.



Luego hice la búsqueda “ama busca sumiso” por ver qué salía. Hace un tiempo salía mi blog en primer lugar de la primera página (es así, no se trata de modestia ni de inmodestia, jajaja), pero con el boom de los anuncios de contactos ya es más complicado, aunque sigue en la primera página. Y claro, es lo que decía antes, que he estado haciendo buen SEO sin ser consciente de ello, porque el título es bueno para eso, como bien saben las copionas que tienen que recurrir a meter esa frase tal cual o un poco cambiada en sus blogs para ganar visitas. Ains.



Bueno, pues ahí quedan los datos, y creo que es obvio que la Dominación Femenina no va a perder fuerza sino todo lo contrario. Ojalá triunfe en la vertiente sana que trato de difundir desde aquí. Y feliz año nuevo.

viernes, 23 de diciembre de 2016

El asiento de atrás- Relato femdom



El día no estaba yendo según lo previsto, la aglomeración en el parking del centro comercial en fechas navideñas les había retenido durante media hora. Y no parecía que la cola de coches fuese a avanzar más rápidamente a corto plazo. Pero decidió sacar partido de la adversidad. No hay mal que por bien no venga, pensó. Y puso en marcha su plan improvisado. En cuanto vio aquel hueco libre resguardado entre paredes, aparcó de nuevo y se quitó la sensación de prisa. El estrés se lo pensaba curar de otra manera.
-Vamos al asiento trasero -ordenó a su acompañante.
Habían quedado un par de veces y no tenía claro si era el sumiso que andaba buscando. Pero para eso tenían que conocerse mejor, y eso incluía comprobar cómo se portaba en ese terreno carnal.
Pareció sorprendido por la orden pero obedeció sin pensarlo.
-Por supuesto, Señora, ahora mismo.
Salió del coche y se metió en el asiento de atrás. Sin embargo, ella no hizo lo mismo. Se giró y lo miró sin decir nada. Enseguida él cayó en su error. Volvió a salir y se acercó hasta ella.
-Perdón, debí abrirle la puerta, soy un maleducado, lo siento.
-Sí, sí que lo eres -dijo ella, y le dio un sonoro bofetón en cuanto salió del coche.
Él bajó la mirada y no se atrevió a moverse.
-Arrodíllate -añadió.
Cuando estuvo en posición, ella le agarró el pelo por la nuca y dio un tirón de su cabeza hacia atrás.
-A ver cómo te portas, porque no has empezado muy bien que digamos.
-Soy un estúpido, perdóneme, por favor.
-Ya veremos si te perdono después. Vamos adentro.
Esperó a que ella se acomodase y fue a sentarse. Pero hizo una pausa.
-¿Hay algo que deba hacer antes de entrar?
-Me alegra que lo preguntes. Sí, echa los asientos hacia delante todo lo que puedas.
Hizo lo que le indicó y regresó a sentarse, pidiendo permiso primero. Cuando estuvo en su sitio se quedó muy quieto, con el corazón acelerado. No sabía lo que ella tendría en mente y sentía una mezcla de ansiedad, excitación e incertidumbre difícil de controlar. Empezó a retorcerse las manos, sin saber qué hacer con ellas.
-¿Estás seguro de esto? -preguntó-. Piénsalo bien porque luego no habrá marcha atrás.
Él no deseaba otra cosa que ser suyo, así que asintió con la cabeza.
-¿Nervioso? -preguntó ella, recreándose en la sensación de poder que suponía conocer la respuesta de antemano y sabedora de que era su sola presencia la que le provocaba los nervios.
-Un poco, Señora -respondió él, sin atreverse a mirarla.
Pero eso fue justo lo que ella le ordenó en ese momento, que la mirase.
-Estoy aquí, ¿o te parece más interesante mirar la tapicería?
-Disculpe, no sabía si debía...
Le cogió la barbilla y giró su cara hasta quedar frente a su mirada.
-Pero mira que puedes ser tonto -dijo, con una sonrisa-. ¿No sabes si debes mirarme? Pero si no me has quitado la vista de encima en todo el día.
-Cierto, es usted tan guapa, Señora.
-Pues entonces déjate de gilipolleces y mírame mientras tengas el privilegio de tenerme delante.
-Gracias por el honor, Señora.
Ella soltó su cara, tras pasar una uña provocativamente por su mejilla y luego puso la mano en su cuello, apretando ligeramente.
-En este momento eres mío, ¿entendido?
-Sí, Señora -dijo él con dificultad.
-¿Quién manda aquí?
-Usted.
-¿Y quién me va a obedecer en todo?
-Este perro.
-Bien, parece que nos vamos entendiendo. Aquí dentro hace calor, con tantos coches en marcha.
Se quitó la cazadora de cuero y vio que él dirigía la mirada hacia el escote de su jersey.
-Ahora no me pides permiso para mirar, ¿eh? Serás descarado. Voy a tener que castigarte.
-Como desee.
Ella observó el creciente bulto en sus pantalones, y eso que apenas había empezado la acción.
-No hay mucho espacio, pero cabes de rodillas. Adelante.
Obedeció y observó cómo ella se quitaba el jersey. A continuación, con mirada maliciosa, desabrochó su blusa. Él tragó saliva y agradeció estar oculto de cintura hacia abajo para ella. No sabía si le molestaría notar su repentina erección.
-Pero, ¿será posible? ¿Te interesa más mi cuerpo que mis ojos? Uf, eres como todos.
Se quitó rápidamente un zapato y le metió un pie en la boca. Llevaba medias y él se recreó en aquella suavidad a la vez que cerraba los ojos ante el placer de la excitante humillación. Ella empujó el pie hasta donde podía entrar, haciendo un poco de daño.
-No te estoy dando placer inmerecido con mi pie, es para que aprendas a respetarme.
Cuando él tuvo la boca libre, respondió que no se volvería a repetir.
-Eso espero, ya bastante fastidio es estar atrapada en este lío de coches... Siéntate y quítate la camiseta.
Los cristales empezaron a empañarse. Mejor así, taparía la visión a posibles mirones.
-¿Quiere que le haga algo, Señora? Sólo tiene que pedírmelo.
-No hace falta que me lo recuerdes -dijo ella, mientras recorría con su pie el torso desnudo de su candidato a sumiso.
Llegó hasta debajo del ombligo y se detuvo. No estaban allí para que él se lo pasase bien. Podría ser el caso, pero primero venía el placer de ella. Incluso ese simple gesto fue suficiente para que él se ruborizase a causa del abultamiento creciente en su pantalón.
-Malditas estrecheces... Pero te vas a tumbar de espaldas. Dobla las rodillas o abre la puerta para sacar las piernas, tú verás.
La puerta permaneció cerrada. No era la postura más cómoda del mundo, pero cuando vio que ella se bajaba toda la ropa para sentarse en su cara, se olvidó del dolor en sus extremidades. Se quedó con la mente en blanco, sintiendo todo el peso de ella sobre su cabeza y sin poder respirar bajo aquellos prietos glúteos. No quería tener que salir de allí debajo nunca, pero una voz interna le decía que necesitaba tomar aire, aunque fuera por un segundo. Sin embargo, temía molestarla si se movía o trataba de comunicarse con sus manos. Aguantó un par de minutos más hasta que, por suerte, ella decidió separar su cuerpo.
Se quedó quieto, esperando nuevas órdenes. Ella se sentó en el poco espacio libre para quitarse del todo el pantalón y la ropa interior. Luego le ordenó que se sentase en la parte central del asiento trasero. El espacio entre los asientos delanteros le permitiría cierto margen de movimiento: flexionó el cuerpo por la cintura, extendiendo la cabeza hacia el parabrisas delantero y dejando su culo a la altura de la cara de él. Al instante siguiente estaba aplastándolo de nuevo con su tersa piel. Él dejó caer la cabeza hacia atrás, todo lo que le permitía el reposacabezas, y ella empezó a moverse. Se frotó contra su cara con todas las partes íntimas. El pantalón lo estaba matando. No pudo refrenar el impulso de bajarse la cremallera y liberar su miembro. Con otro acto reflejo se llevó la mano al palpitante pene. Ella se dio cuenta y subió los pies al asiento, a cada lado de sus piernas.
-Pon las manos en el asiento con las palmas hacia abajo y no las muevas -ordenó.
Él obedeció y entonces ella puso los pies encima de sus manos, pisándolo y evitando que pudiera usarlas para tocarse o para cualquier otra cosa. Se sintió tan controlado y humillado que la sangre se le agolpó aún más allí abajo.
Empezó a emitir sonidos guturales; no duraría mucho más sin correrse, y era lo último que le convenía en ese momento. Pero ella no se lo estaba poniendo nada fácil, cada vez cabalgaba su cara con más intensidad y rapidez. Hasta que de golpe paró.
-Quiero correrme pero en esa postura no puedo. Sal, rápido.
Él así lo hizo, semidesnudo como estaba, mirando con aprensión hacia el único sitio en el que podía verlo alguien desde los coches que pasaban a baja velocidad.
-No te quedes ahí pasmado. Arrodíllate.
Se alegró de recibir la orden, pues la puerta abierta hacía de barrera con el resto del mundo. El suelo estaba rugoso y frío, pero cuando vio que ella se sentaba en el borde del asiento y abría las piernas, no le importó nada más. Se esmeró en hacer que llegase al orgasmo con su lengua. Ella puso los pies sobre su espalda, y él se sintió aún más bajo su dominio. La mano apretando su nuca le indicaba que no parase, y así lo hizo, hasta que escuchó los gemidos que demostraban que había logrado su cometido. Él también estaba a punto de eyacular, pero sabía que no tenía permiso y se aguantó las ganas.
Después ambos recuperaron sus ropas y regresaron a los asientos delanteros. Ella parecía complacida pero permanecía en silencio, y él no se atrevía a pronunciar palabra. El atasco en el parking se estaba disolviendo, y en pocos minutos alcanzaron la calle. Dos manzanas más allá, ella detuvo el motor.
-Bueno, tú te quedas aquí -dijo.
Aquello estaba lejos de su casa, él no entendía nada. No pretendía que lo llevase hasta la puerta, pero esperaba al menos que lo acercase un poco.
-Señora, ¿está enfadada? ¿Hice algo mal?
Se giró para dedicarle una mirada directa.
-Antes te pregunté si estabas seguro de lo que íbamos a hacer.
-Y lo estaba. Y lo estoy, porque volvería a hacerlo.
-¡No me interrumpas! Sí, ya sabía que tenías mucha prisa por calentarte la bragueta. Pero cometiste un gran error.
Él no se atrevió a hablar, por si empeoraba su fallo, fuera cual fuese.
-Si. Fue un gran error. Estabas a prueba y no te puedes permitir estas cosas, porque yo no las tolero. Supongo que no tienes ni idea de a qué me refiero, tan ciego como estabas por llevarte el calentón. Y ese ha sido tu error, pensar más en ti que en mí... Dime, ¿me has visto cara de zorrita callejera para estar haciendo contorsionismo en un puto asiento trasero? ¿Acaso crees que no merezco un sitio mucho mejor y más cómodo? Soy una Reina, no una vagabunda.
-Pero Señora, usted misma quería...
-Lo que yo quería era ponerte a prueba. Y no la has superado. Ahora bájate y no me hagas perder más tiempo.
-Pero... ¿No volveremos a vernos? -preguntó el sumiso con un hilo de voz.
Ella hizo una pausa antes de responder, aumentando la angustia que sentía él por haberle fallado.
-Pídeselo a las Reinas Magas y diles que no te traigan nada más, porque el regalo de tenerme tan cerca ya te lo llevaste. Adiós y felices fiestas...

Mis demás relatos: Mis relatos femdom


Mi libro de relatos: Relatos femdom I

domingo, 18 de diciembre de 2016

Música femdom

Evidentemente no existe tal cosa, jaja, por desgracia. Pero hace tiempo que no traía canciones con letra sospechosamente femdom, así que aquí van unas cuantas. Y aprovecho para recomendar que le echéis un vistazo a la etiqueta “con música” para ver las nada menos que 50 entradas anteriores que incluyen música. Algunas canciones las puse por otros motivos, pero en fin, la mayoría sí tienen mensaje interesante.

video

Crowded House
Fall at your feet (Caigo a tus pies)

Estaré ahí cuando llames
Cuando caigo a tus pies
Estoy más que dispuesto a ofrecerme yo mismo


video

Michael Bolton
Steel bars (Barras de acero)

He tratado de correr pero no hay escapatoria
No puedo curvarlas, no puedo romper estas
barras de acero que me rodean por todas partes
He sido tu prisionero desde el día que me encontraste
Estoy ligado a ti hasta el final de los tiempos
Siento tu manera de atraparme como cadenas
Alrededor de mi corazón permanecen

video

Ángeles del infierno
Prisionero de tu amor

Eras más fuerte que mi propia voluntad
Tú tal vez sin llegar a saberlo
te apoderaste de mí

domingo, 11 de diciembre de 2016

Cinco años de blog


No siempre recalco los aniversarios del blog, pero es una cifra redonda que no quiero pasar por alto, aunque ya se haya cumplido hace tres meses. Por cierto, está siendo mi “relación” más larga y estable jajaja. En realidad esto va por vosotros, por la gente que me lee (y me entiende) y que no espera nada a cambio con sus comentarios de apoyo, como dicen las malas lenguas que opinan que yo no tengo ni idea de cómo funcionan los hombres en general y los sumisos en particular y que me dejo adular. Cree el ladrón que todos son de su condición. En fin, aparte de eso, otra de las cosas que suelen decir los falsos sumisos es que ellos son los más auténticos y que el resto son pajilleros pelotas. Y por eso estoy haciendo este post. Por los supuestos aduladores.


Es normal (lo raro sería lo contrario) que alguien que se autoengaña acerca de su maravillosa (e inxistente) sumisión, no sea capaz de creer que haya personas que no vienen a regalarme el oído sino que su visión de la Dominación Femenina coincide con la mía. Y punto. No se llevan absolutamente nada de mí, porque ese tipo de mensajes privados ni siquiera los suelo responder uno por uno. (Ya tenéis mi respuesta de agradecimiento colectivo con esto). Por no extenderme más, aquí dejo una muestra de mensajes privados y de comentarios recientes que apoyan mi labor en el blog. Y a continuación haré un breve balance acerca de mi búsqueda de sumiso, para los más cotillas :P


Con estas líneas sólo pretendo felicitarla por su blog. Lo descubrí hace pocas semanas y me he vuelto un lector habitual de sus entradas. Me han resultado especialmente interesantes la “entrevista a un sumiso” y el “autocuestionario”, así como la crítica que hace al machismo dentro del propio movimiento femdom, un contrasentido demasiado extendido, en mi humilde opinión. Por fortuna, sus escritos rompen con la mediocre chabacanería de los blog dedicados a la temática D/s.


Hace años que soy seguidor de su blog, por lo cuál antes de nada me gustaría felicitarla. Es muy difícil escribir durante tanto tiempo durante un mismo tema y seguir manteniendo el interés en el lector como el primer día. Me gusta mucho su estilo ácido, ágil y con esos toques de humor. Se hace muy ameno y siempre se aprenden cosas nuevas.

Quería decirle que me siento muy identificado con su forma de entender la Dominación y la sumisión, la cuál me atrevo a decir que comparto prácticamente al cien por cien, al menos en la esencia y en todo lo importante.
Considero muy apropiados algunos términos acuñados en su blog como por ejemplo el “Femdom positivo” que reivindica lo positivo (valga la redundancia) que puede aportar a la sociedad este tipo de relaciones cuando son planteadas desde el sentido común y la voluntad de construir y hacer crecer una relación sólida y sana basada en el Femdom como pilar principal, de mutuo acuerdo entre ambas partes. Es difícil que las cosas salgan mal cuando dos personas desean lo mismo y enfocan su objetivo de forma realista y constructiva. Después es necesario que exista esa química y esa atracción personal que al final es lo más importante de todo, pero eso ya sabemos que es necesario en cualquier tipo de relación.


Llevo ya tiempo leyendo su blog (aunque la mayoría de las veces sea silente), y ha sido una tremenda fuente de info, no de la que es fría, si no que la vivencial que es, creo yo, la que cuenta para esto.


Estaba navegando por internet buscando algo picante para leer y me encontre con este post. Al final no conseguí la satisfacción sexual que buscaba pero me lleve una satisfacción intelectual :) Me alegra que pensemos igual sobre algunos puntos

Es terrible que el esclavo se disfrace de mujer y asuma cumplir su rol como algo humillante. O sea ¿qué dice eso de la Ama a la que esta sirviendo?
Ademas uno busca fendom en internet y se encuentra con un teatro montado mas para satisfacer los fetiches del esclavo que los de la supuesta Ama. ¿en serio les divierte torturar a sus esclavos? Que para colmo parece que hubiesen sido víctimas de una lobotomía ¿en serio les gusta ir acompañada de ellos?¿ademas que tipo de esclavo sería si no pudiese mejorar la vida de mi Ama? O sea si yo tuviese una Ama preferiría que llevase algo cómodo antes que un apretado traje de cuero (como opinión personal, no interferiría en lo que quiera llevar)


Y bueno, hay más mensajes por el estilo pero como muestra creo que ya sirve. Acerca de mi búsqueda de sumiso, el balance no es del 0% pero siempre han sido falsas alarmas. Eso sí, prefiero una relación femdom que dure 3 semanas antes que una vainilla de 3 años. El caso más reciente ha sido de traca pero gracias a mis dotes detectivescas ya desenmascaro al más pintado en tiempo récord. Y eso que la cosa pintaba bien, pero siempre, en el 100% de los casos, el problema no es el grado de sumisión del sujeto sino sus características como persona. Y de sinceridad no anda muy sobrado el género masculino. Bueno, ellos se lo pierden, hay que ser tonto para fastidiarla con una mujer como yo. Sí, hoy toca inmodestia, que estamos de aniversario xD


Nos leemos ;)

lunes, 5 de diciembre de 2016

El sumiso amargado


En la entrada anterior sobre machismo en femdom hubo una cantidad de comentarios bastante elevada, y no es que participase mucha gente, pero los que lo hicieron escribieron ríos de tinta cibernética. Sabia que el tema iba a escocer pero lo curioso es que no ha sido por los motivos que yo imaginaba. Esperaba hordas de sumisos ofendidos porque los llamase machistas y resulta que hay lectores que se han ido al extremo opuesto y me han atacado por mi supuesto ultra feminismo y por mi falta de ortodoxia como Ama.


Por resumir un argumento concreto de cierto lector, hay hombres que entran al femdom para liberarse de la losa de ser hombres (oh, pobrecitos, muahahaha) y que necesitan sentirse degradados, humillados, pisoteados y verbos sinónimos para sentirse felices. Yo es que hay cosas que no sé por dónde se cogen. Es como si alguien no está a gusto en la situación que sea y en vez de tratar de mejorar se le ocurre la brillante idea de machacarse para... ¿estar mejor? ¿Ein? ¿En serio un hombre harto de fingir ser macho alfa se cura de eso vistiéndose de putita? No sé, en serio, me pierdo, a lo mejor las mujeres que sufren por el machismo deberían pintarse barba, ponerse un calcetín haciendo bulto en las bragas y un traje de chaqueta con corbata, y así serían felices por un rato. Y si enciman las insultan llamándolas “puto tío”, ya tienen varios orgasmos... ¿No?... Yo siempre recurro al ejemplo opuesto para desmontar los argumentos absurdos de ciertos individuos.


Pero la cosa no queda ahí, porque resulta que yo no soy buena Ama, según este hombre, ya que no permito que el pobre hombre de turno se convierta en mi piltrafa, y (según él, que además acaba de llegar anteayer a mi blog) quiero un hombre “de verdad” a mi lado. Pues sí, eso quiero, un hombre en condiciones, que no es ni macho alfa ni macho omega, una PERSONA honesta, valiosa, y con una serie de características afines a mí. Y claro, entonces es que yo, por esa regla de tres, ni soy Ama ni nada, que para eso, dice él, se queda en el bando vainilla. Pues que se quede. Es más, es que ahí es donde no deja de estar, porque en sus palabras no hay ni UNA frase en la línea de “quiero entregarme a una mujer, aportar algo valioso a su vida”, qué va, todo lo centra en YO, YO y YO. Como todos los falsos sumisos, claro.


Y “casualmente” el pobre no encontró nunca Ama. Qué “raro”, me “sorprende” después de decirme a mí cosas como que soy en realidad sumisa (muahahaha), que nunca tuve sumiso (y este qué coño sabe) y que yo SÉ en el fondo que ÉL tiene razón. Otro lobo disfrazado de cordero, “para variar”. Suma y sigue, ¿¿quién da más, señores??



Sumisos que no lo sois: hacednos el favor de poneros otra etiqueta para evitarnos frustraciones mutuas. ¿Qué tal algo así como “hombre harto de serlo buscando degradación” o “morboso en busca de nuevas experiencias”? Pues eso, afinad más la definición y quizá hasta os irá medio bien logrando lo que queréis.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Machismo en femdom


Se supone que en femdom se exalta lo femenino muy por encima de lo masculino, incluso cuando ese concepto (absurdo para mí) de la ginarquía no está presente. Sin embargo, como en esto no es oro todo lo que reluce, al igual que pasa con la panda de sumisos tan aparentemente entregados, ocurre que muchas veces no hay ni siquiera feminismo sino machismo puro y duro. ¿A qué me refiero? …Vamos allá...

Yo por ejemplo, como Ama de anti-manual que soy, no llamo al sumiso perra, zorra ni puta, ni sinónimos tampoco. Vamos a ver, un Amo hetero no le dice a su sumisa “oye perro”, un Amo gay no le dice a su sumiso “oye perra”... entonces, ¿por qué demonios se supone que lo normal es cambiar de sexo al sumiso nombrándolo como si fuera una mujer?

De la feminización del sumiso como práctica degradante ya he hablado (para mal, claro). Me parece positivo que cada género asuma características del otro que socialmente le están vedadas, como la sensibilidad para los hombres y el poder para la mujer, pero de ahí a volvernos machorras y nenazas, hay un mundo. Y me parece bastante grave hasta qué punto la base de ciertas relaciones de supuesta dominación de la mujer sobre el hombre vuelve a ser solo más de lo mismo, más del típico esquema de predominio del macho sobre la hembra o de lo masculino sobre lo femenino. El ejemplo de que un hombre se “feminice” haciendo de chacha doméstica ya me parece machismo mega rancio, porque las mujeres no nacemos con el gen de lavar los platos, aunque esa sea la imagen que más abunde en los anuncios de detergentes y similares.

Cuando un sumiso me ha llegado diciendo “quiero ser tu puta”, me he reído por no llorar. Porque es muy triste que todavía estemos así, con ese tufazo machista que salpica incluso lo que se supone que es la antípoda del machismo.

Invertir roles... ¿qué significa eso? Yo no quiero dejar de ser una mujer, ni tomar un rol masculino. Pero claro, masculinidad equivale a poder, eso aún no ha cambiado. Yo aspiro a una relación de poder donde la mujer domina con su feminidad y el sumiso no deja de ser un hombre.

Creo que en esto a veces se comete el mismo error que se produce cuando una mujer siente que debe amoldarse al rol masculino para prosperar en la empresa o en un cargo de poder político o del tipo que sea. Si debemos ajustarnos a lo que se supone que es lo normal también dentro de este mundo de D/s, entonces vamos mal, y volveremos a estar sujetas, por enésima vez, a lo que esperan ellos de nosotras.

Veamos el modelo que se repite tanto dentro como fuera del porno convencional: macho que domina en la cama y hembra que se deja hacer, y lo que es más, ella es una puta si disfruta con ello (es MALA, sin embargo él hace algo natural para su género y no se le insulta...). ¿Y qué ocurre en el femdom más tópico? ¡Pues exactamente lo mismo! Ella se supone que es ella pero es un “él” sin que le falte ni el falo de plástico. ¿Y el sumiso? El sumiso es una puta-perra (así, en femenino, faltaría más) que toma el papel femenino y pasivo en la historia.

Oye, que si a una pareja le pone eso de usar la palabra perro, o perra, o monja clarisa, no le incumbe a nadie más que a ellos dos. Pero sería interesante replantearse hasta qué punto una pareja que se entrega al femdom lo hace desde lo que realmente les apetece o si por el contrario piensan que tienen que hacer “lo normal dentro de lo alternativo”. A mí, ponerle unas medias de rejilla al sumiso y llamarle puta me deja fría como un cubito de hielo. A veces caemos por inercia en clichés rancios que tal vez deberíamos cuestionarnos. Creo sinceramente que usar palabras en femenino para humillar al sumiso es una inercia que se contagia desde lo peor de la tradición machista. Que hay quien sabe diferenciarlo, como hay quien es capaz de diferenciar la parafernalia nazi, pues vale, pero a mí ni insultar en femenino ni vestirme de nazi me ponen para nada.

Lo del arnés merece entrada aparte, pero ahora yo haría una reflexión rápida. Si un hombre es usado analmente, se supone que se trata de uno de estos dos casos:
-otro hombre lo usa, con lo cual el hombre sodomizado es homosexual
-una mujer, tomando el papel masculino, lo sodomiza

Es decir, parece que, hagas lo que hagas, y tengas la relación que tengas, ya sean dos hombres, dos mujeres, o un hombre y una mujer, el que folla tiene el poder y el follado no. Que no tengo nada en contra de las prácticas anales del tipo que sean, pero no entiendo por qué debe tener una connotación humillante. Bastante tabú hay con el tema anal, como si el punto P fuera exclusivo del placer gay, como para simbolizar en femdom el poder de lo masculino sobre lo femenino OTRA VEZ. El hecho concreto de que un hombre obtenga placer anal no es más que una práctica completamente normal de una persona que es capaz de disfrutar de su cuerpo sin darle connotaciones negativas o especiales, claro está, si es capaz de dejar a un lado tabúes, represiones y tópicos sobre el tema impuestos desde todos los frentes convencionales y no convencionales.

Inciso. Parece que todo el sexo está planteado en torno al tema activo/pasivo, dar/recibir, etc. Esto no deja de ser curioso, porque claro, visto así, NINGUNA relación es igualitaria. Lo que ocurre en el 100% de las parejas entonces es una relación de poder, ¿no?... Que ya lo decía por cierto el gran Oscar Wilde: Todo se trata de sexo, excepto el sexo. El sexo se trata de poder.

Pero siguiendo con el tema del machismo, otro esquema patriarcal que se cuela en femdom como quien no quiere la cosa es el uso de la fuerza para dominar. El sumiso que busca la autoridad femenina encarnada en una individua con pinta de asesina en serie, tiene muy interiorizado que eso de la dominación solo puede provenir de alguien que le supera en músculos, y claro, a no ser que ella se dedique a la halterofilia, tendrá que logar esa superioridad física por medio de látigos, fustas, palas, etc. Ojo, que no ataco a los practicantes del sado-masoquismo, lo que digo es que algunos la única forma de dominación que aceptan es esa, pero como ya dije en el sumiso masoca, eso será una práctica que no tiene mayor trasfondo ni constituye una relación D/s, ni el castigador ni el castigado tiene por qué ser dominante o sumiso, de hecho un dominante puede ser masoca, o sea, que hay que fijarse hasta qué punto una cosa no tiene por qué estar relacionada con la otra.


Otro simple ejemplo de machismo, aunque esto no es exclusivo del universo femdom, es el tema del aspecto físico. Muchos sumisos buscan un Ama con pinta de miss universo pero ellos son feos de narices; algunas hasta los buscan así para humillarlos más o para resaltar ellas cuando no son muy agraciadas.

Así que, por no alargarme más, mi enfoque de Dominación Femenina es el de una mujer-mujer que domina a un hombre-hombre, utilizando las propias armas de feminidad sobre un hombre que no tiene que perder o esconder su hombría.


Vale, ya sé que soy una utópica, pero no pierdo la esperanza de que todo esto cambie algún día y se borren todos los clichés que pesan como una losa. Pero me parece muy triste que el femdom no combata al machismo con armas propias sino que caiga de lleno en el machismo de siempre al feminizar al sumiso y masculinizar al Ama. Somos mujeres, no necesitamos pene para dominar, ni usar armas masculinas como la fuerza bruta para hacerlo. No quiero femdom machista, quiero ser lo que soy, una mujer, dominando a un hombre.